Por Omar Tubio

Para los admiradores y fans de siempre, y para los que se hallaban medio alejados decepcionados por sus últimas obras, Melinda y Melinda (2004) es un buen presagio. Sin llegar a las alturas de Manhattan (1979) o de Hannah y sus hermanas (1986) se puede afirmar tranquilamente que Woody está de vuelta.

Existe una máxima en el ambiente de la crítica con la que muchos acordamos y que dice lo siguiente: cualquier película mediocre de Woody Allen siempre va estar por encima de la media de lo que se suele estrenar. Y si bien es cierto que sus últimos films hablaban de un desgaste o no satisfacían lo suficiente (La mirada de los otros -2002-, La vida y todo lo demás) siempre encontrábamos algo para rescatar que la salvaba del escarnio total.


Con Melinda y Melinda, Woody pareciera volver a encontrarse en mejor forma, y si nos dejamos llevar por los comentarios suscitados con la presentación de su recién finalizada Match Point en el Festival de Cannes, más aún, Woody está de regreso.

Pronto a cumplir los setenta años, el cineasta neoyorquino aborda desde diferentes perspectivas sus ya clásicas obsesiones: el matrimonio como institución en decadencia y su irremediable desembocadura en la infidelidad, la amistad y sus complejas leyes sobre la lealtad, el sexo como válvula de escape y concreción de las más secretas fantasías, el ambiente intelectual y progresista de Manhattan y sus eternas disquisiciones sobre la naturaleza humana, el suicidio, la depresión y otros tantos temas más, recurrentes en su prolífica filmografía.

Nada nuevo bajo el puente -pensará usted acertadamente querido lector- pero lo original de la propuesta no viene por el lado de los temas abordados, sino por la manera de hacerlo. Aunque Allen haya hecho de la comedia su género predominante, desde Interiores (1978) en adelante el drama le ha posibilitado demostrar su gran capacidad y lucidez para tratar la misma conflictiva desde otros ángulos.

Septiembre, La otra mujer y Crímenes y pecados son una buena prueba de ello. En el film que nos ocupa las dos vertientes se aúnan para establecer una vez más la particular visión del mundo y de las relaciones humanas de este gran director.

La excusa es una charla de café entre unos intelectuales del ambiente artístico en donde se trata de dilucidar si la vida es un eterno transitar sobre carriles esencialmente trágicos o si por el contrario, es en su esencia una sumatoria de momentos pletóricos de humor. Todo está teñido por la mirada de quien observe. Para ejemplificar la discusión una misma anécdota es retratada desde un punto de vista y del otro.

Una mujer (Melinda) llega de improviso a una casa donde se está celebrando una cena entre amigos desestabilizando la situación reinante. En un caso es una antigua compañera de la Universidad de la dueña de casa que viene de pasar un tiempo en el Manicomio en el cual fue internada tras un intento de suicidio, previa depresión por la perdida de la custodia de sus hijos.

En el otro es una vecina recién mudada que toca el timbre y provoca un total desconcierto al estar prácticamente dopada por la ingestión de unas cuantas pastillas para dormir. Ambas Melindas se alternarán durante todo el relato demostrando que ante situaciones casi simétricas tanto el drama como la comedia poseen ingredientes que funcionan por igual y que los géneros, a veces, no se distancian tanto entre sí. Nada es blanco ni negro, la vida está llena de grises.

La única actriz presente en las dos historias es la Melinda del titulo: Rhada Mitchell, una australiana a la que hemos visto en varias ocasiones (Hombre en llamas, Descubriendo el país de nunca Jamás) sin que tuviera oportunidad de demostrar su talento. Como siempre, Woody Allen se luce dirigiendo actores y logra una vez más extraer lo mejor de cada uno.

El comediante Will Ferrell se calza el personaje de Hobie, un rol que años atrás hubiera hecho el mismo Allen, logrando distanciarse del mismo con personalidad propia y llevándose sin dudas las frases más hilarantes y las situaciones más cómicas de la película. Pero todo el elenco luce ajustadísimo conformando uno de los castings más sólidos de los últimos Allen.

Para los admiradores y fans de siempre, y para los que se hallaban medio alejados decepcionados por sus últimas obras, Melinda y Melinda (2004) es un buen presagio. Sin llegar a las alturas de Hannah y sus hermanas (1986) o de Manhattan (1979) se puede afirmar tranquilamente que Woody está de vuelta.

Melinda y Melinda: Allen y Allen 1Título: Melinda y Melinda
Título original: Melinda and Melinda
Dirección: Woody Allen
Intérpretes: Rhada Mitchell, Will Ferrell, Jonny Lee Miller, Chloe Sevigny, Vinessa Shaw, Amanda Peet
Calificación: No disponible
Género: Comedia, Drama
Duración: 99 minutos
Origen: Estados Unidos
Año de realización: 2004
Distribuidora: Fox
Fecha de estreno: 26/05/2005

Puntaje 8 (ocho)

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