Por Emiliano Fernández

Sicko (2007) es el documental más focalizado y directo de Michael Moore. Analiza un problema estadounidense, está dirigido al pueblo estadounidense y busca generar un cambio desde un punto de vista estadounidense.

La capacidad del cineasta para interpelar al espectador medio, ponerse en su lugar y hablarle desde sus prejuicios y bajezas, ahora da cuenta del lamentable sistema de salud imperante en el país del norte y lo compara con el de otras naciones como Canadá, Inglaterra, Francia y Cuba. Mientras que en aquellas la salud pública es gratuita, universal y se encuentra en manos del estado, en USA los médicos viven preocupados por la cobertura prepaga y las condiciones del plan “seleccionado” por el afiliado. Aquí se exponen y denuncian inequidades, abusos e injusticias de este complejo mecanismo plutocrático basado en el principio de que todos los ciudadanos deben pagar con sus ingresos particulares sus necesidades médicas específicas.


Nuevamente queda claro que Moore es un tipo muy inteligente, poseedor de una perspicacia extraordinaria para ridiculizar a sus oponentes ideológicos, ironizar sobre la estupidez cotidiana de la cúpula política y poner al descubierto chanchullos solapados e hipocresías varias. La valentía, la investigación exhaustiva, la excelente edición y el buen tino narrativo son elementos característicos de su cine. El director pretende contrarrestar la pasividad y docilidad de los norteamericanos con un afán de movilización crítica que no se puede más que alabar. El inconveniente pasa por su tendencia hacia la simplificación del discurso, sobre todo a la hora de fundamentar su diatriba contra estas salvajes y despiadadas “aseguradoras de la salud”. Pero quizás este sea un costo impostergable para alcanzar la masividad e instalar el tema en el foco colectivo, en especial si tenemos en cuenta el bajo nivel educativo de la población y la prepotencia con la que se para frente al resto del globo (cualidades que por supuesto no son sólo propiedad de los comedores compulsivos de hamburguesas…; de ombliguismo y canibalismo sufren unos cuantos).

El sagaz realizador hace un paneo interesante alrededor de una serie de casos tomados como representantes de un estado de cosas general. Así vemos desfilar una pormenorizada serie de historias clínicas de personas de los más amplios orígenes y con diferentes dolencias; todos claramente defraudados por la prestación brindada en el momento de mayor urgencia, cuando la enfermedad, condición o accidente estaba a las puertas del hogar (negación y/o burocratización en lo que respecta a cirugías, estudios, medicamentos y tratamientos experimentales). El axioma rector del capitalismo vuelve a decir presente con toda su furia en un sector tan delicado como la sanidad: el “maximizar ganancias y minimizar costos” genera fallecimientos, malformaciones y amputaciones de todo calibre. Desde ya que esta situación está abalada por el estado, al cual las compañías otorgan suculentos “incentivos” para garantizar el lobby y la aprobación de leyes que las benefician. Moore no sólo se explaya sobre las consecuencias del sistema, también rastrea en el tiempo sus causas; lo que lo lleva hasta Nixon, el matrimonio Clinton y por supuesto su enemigo íntimo George W. Bush, blanco otra vez de estupendos y certeros dardos.

Es muy divertido ver como la ecuación “mercado versus socialismo” sigue determinando el pensamiento y el accionar de los estadounidenses, a varios lustros de la caída de la URSS. Este anacronismo ridículo y mentiroso es parte fundamental del “ser americano” y continúa siendo el principal argumento esgrimido por los testaferros de las corporaciones contra la gratuidad en la salud. Sicko considera que el miedo y la desmoralización son los dos recursos utilizados para adormecer a los pueblos y mantenerlos inmóviles y sin esperanzas. Moore sabe desaparecer durante el inicio del film, cuando muestra en off los primeros ejemplos del conjunto social postergado, para luego lanzarnos en primer plano toda su grandilocuencia de documentalista estrella (incluida la comparación semi-turística con los territorios ya citados). Durante la segunda mitad recurre a los “héroes” del atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre y sus secuelas corporales como rescatistas. No son únicamente bomberos,  también se incluyen transeúntes que participaron en las tareas de rescate de sobrevivientes y búsqueda de cadáveres. En ese instante se produce el “affaire Cuba”: choques con la administración Bush a raíz del viaje de Moore y algunos rescatistas hacia el país caribeño con la explícita intención de que reciban la atención negada en su tierra natal. El quiebre del bloqueo le genera más y más dificultades para exhibir lo sucedido y distribuir la película en yanquilandia.

Tan demócrata de izquierda como correcta, tan accesible como necesaria, tan facilista como estimulante, Sicko es otro golpe furtivo al riñón de un pueblo idiotizado por el fervor patriótico y el terror a lo desconocido. Pero a diferencia de Roger & Me (1989), Bowling for Columbine (2002) o Fahrenheit 9/11 (2004), la presente propuesta está afectada por un localismo que sin embargo no excluye del todo a otros posibles públicos que no sean el norteamericano. Si antes el espectador argentino no tenía ninguna dificultad para identificarse con tópicos como la flexibilización laboral, la proliferación de armas y el ascenso al poder de personajes nefastos, ahora puede ser que le resulte un poco extraño tanta insistencia retórica destinada a convencer a sectores populares para nada habituados a exigir sus derechos en tanto miembros de una nación (la película no sólo se queda en la salud y traza un paralelismo con el sistema educativo, también pago y carísimo). Es innegable el talento de Moore para construir un documental extremadamente entretenido que alcanza sus objetivos, abarca los distintos conflictos involucrados y levanta una polémica polvareda por donde pasa, sin dejar a nadie indiferente. El mayor logro de Sicko radica en su ataque conciente y tenaz a una industria que mueve millones de dólares a partir de la miseria extendida, el sufrimiento progresivo y la muerte a gran escala.

Sicko: El canibalismo y la industria de la salud 1Título: Sicko
Dirección: Michael Moore
Género: Documental
Calificación: Apta para mayores de 13 años
Duración: 113 minutos
Origen: Estados Unidos
Año de realización: 2007
Distribuidora: Distribution Company
Fecha de estreno: 20/09/2007

Puntaje 8 (ocho)

 

No hay comentarios

Dejar una respuesta