Por Diego Martínez Pisacco

Luego de apreciar el estilo “realista” propuesto por Paul Greengrass con la trilogía Bourne, la fantasía infantiloide que es marca registrada de El transportador apunta alto en esta tercera parte aunque sin llegar al delirio narcótico de la segunda…

Jason Statham se encuentra en su mejor momento como luminaria del cine de acción. El actor inglés reúne varias virtudes que lo han encumbrado a su posición actual en el Olimpo de los héroes del género: buena pinta, carisma a discreción y una figura atlética con muchas condiciones para la confrontación física (se trata de un especialista en artes marciales combinadas y el kick-boxing).


Statham empezó siendo apadrinado por su compatriota Guy Ritchie en Juegos, trampas y dos armas humeantes. Desde entonces, el pelado no paró de filmar con ese y otros directores que confiaron en su versatilidad para darle vida a los personajes más variopintos. Entre todos ellos, el lacónico conductor Frank Martin de la saga de El transportador lo ha presentado en sociedad ante un público deseoso de hallarle reemplazo a sus viejos paladines de la justicia (Van Damme y Seagal deben estar internados en el mismo geriátrico para actores retirados).

Statham no los ha defraudado con una seguidilla de títulos destacables entre los cuales merecen mencionarse Crank: veneno en la sangre, El gran golpe y Carrera mortal. Fue el francés Luc Besson -productor con oficio y nada lerdo para los negocios- con su productora EuropaCorp quien intuyó el potencial de Statham y le confió el protagónico de El transportador (2002). Como consecuencia de esa confianza nació una estrella y una franquicia que hasta ahora ha recaudado millonarias ganancias a nivel mundial. El transportador 3 es el eslabón más reciente de esta impresionante cadena comercial y descontamos que seguramente no será el último…

Cada film de la trilogía contó con la particularidad de haber sido ambientado en distintos países. En la historia primigenia -que dirigiera el experto hongkonés Corey Yuen, un veterano realizador de varios clásicos chinos con Jet Li- todo acontecía en la bella Costa Azul. La secuela de 2005 (con el muy capaz Louis Leterrier sentado en el sillón del director) trasladó el argumento a Miami, Florida, con claras referencias a la novela de A.J. Quinnell que llevara a la pantalla Tony Scott un año antes: “El guardaespaldas” y Hombre en llamas, respectivamente.

El transportador 3 es básicamente una road movie que arranca en Marsella (la ciudad adoptiva del personaje, un ex miembro de las Fuerzas Especiales cuyo trabajo consiste en entregar, a bordo de su formidable Audi, cualquier tipo de paquete por un precio adecuado), prosigue por las rutas cercanas a Budapest, Hungría, y concluye en Odessa, Ucrania. De las entregas anteriores vuelve el simpático inspector Tarconi (el siempre notable François Berléand) que ha establecido con el recio chofer una relación de amistad pese a estar cada uno en márgenes de la ley contrapuestos.

Para desempeñarse en roles claves han sido convocado dos actores de trayectoria como el holandés Jeroen Krabbé (¿quién puede olvidarse de su escritor bisexual atormentado en la ficción de El cuarto hombre?) y el brillante Robert Knepper (otro villano para poner en la mesita de luz junto al repulsivo T-Bag de la serie Prison Break).

De la “chica Martin” no hay mucho por decir: la ucraniana Natalya Rudakova era una simple peluquera hasta que el destino la hizo cruzarse con Luc Besson en Nueva York. La colorada no es actriz y tampoco es realmente atractiva desde un punto de vista físico por lo que el entusiasmo de Besson por su “descubrimiento” permanece como un misterio al resto de los mortales y, en todo caso, como un caprichito más de este ex enfant terrible del cine galo.

Luego de apreciar el estilo “realista” propuesto por Paul Greengrass con la trilogía Bourne, la fantasía infantiloide que es marca registrada de El transportador apunta alto en esta tercera parte -sin llegar al delirio narcótico de la segunda que tantas críticas recibiera de los fans- y es obviamente bienvenida.

Al guión pergeñado por Besson y su socio Robert Mark Kamen (el legendario guionista de El Karate Kid) no se le cae ni una idea que aporte algo diferente a lo visto en las precuelas pero hay que reconocer que la excusa inventada para que el héroe se mantenga buena parte del metraje dentro, fuera, sobre o cerca del Audi (poniendo estaba la gansa, amigos…) funciona, divierte y contagia una energía alocada mientras dura el viaje. Si en lugar del clipero Olivier Megaton -un tipo que no se fía del plano que excede los cinco segundos- la realización hubiese recaído en un artesano clásico estaríamos en presencia de un relato quizás menos chapucero en términos cinematográficos. No obstante, el personaje es tan atractivo como para sobreponerse a la mediocridad general de un film destinado exclusivamente a los adeptos más incondicionales del género.

El transportador 3: Te llevo para que me lleves 1Título: El transportador 3
Título original: The Transporter 3
Dirección: Olivier Megaton
Intérpretes: Jason Statham, Natalya Rudakova, François Berléand, Robert Knepper, Jeroen Krabbé
Calificación: Apta para todo público
Género: Acción, Thriller
Duración: 104 minutos
Origen: Francia
Año de realización: 2008
Distribuidora: Fox
Fecha de estreno: 12/03/2009

Puntaje 6 (seis)

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