Por Emiliano Fernández

El mítico George A. Romero regresa a su saga de zombies con un cóctel explosivo de comedia, western y horror que satiriza a los feudos del interior: La reencarnación de los muertos (2009) reflexiona también acerca de los clichés de los géneros trabajados.

Ya sea producto de una conjunción planetaria, una jugada improvisada en el momento o un glorioso accidente de la distribuidora, el asunto es que no podemos más que festejar el hecho de que finalmente se estrene en salas del circuito tradicional La Reencarnación de los Muertos (Survival of the Dead, 2009), el último e hilarante eslabón de la saga de los cadáveres caminantes de George A. Romero. Hablamos de una propuesta de marcado espíritu ?clase B? destinada sólo a los fanáticos del mítico cineasta, el resto del público debería abstenerse porque la ensalada puede resultar muy difícil de digerir: combinando la comedia, el western y el horror, el neoyorquino construye otra sátira de los Estados Unidos.


En esta oportunidad la ironía apunta a los pequeños feudos del interior, esas geografías lejanas que parecen escapar a la lógica caníbal de la metrópoli pero que siempre terminan convirtiéndose en un modelo a escala con ribetes fundamentalistas. Más allá del eterno detalle contextual del apocalipsis del título, ahora la aventura se centra en un conflicto de larga data entre los dos patriarcas que controlan la Isla Plum, en la costa de Delaware: mientras que Patrick O´Flynn (Kenneth Welsh) considera que lo más sensato es pegarles un buen tiro a los señores de ultratumba, Seamus Muldoon (Richard Fitzpatrick) en cambio opina que es más humano dejarlos encadenados por ahí en espera de una cura a futuro.

Por supuesto que con un arsenal de por medio nunca se iban a poner de acuerdo, situación que deriva en un exilio compulsivo hacia el continente para O´Flynn y su séquito. Aquel pelotón circunstancial que robaba a los protagonistas de El Diario de los Muertos (Diary of the Dead, 2007) hoy se transforma en el elemento unificador del relato: cuatro miembros desertores de la Guardia Nacional comandados por el Sargento Crockett (Alan Van Sprang) caen en una trampa del viejo zorro y eventualmente se suman a su proyecto de recuperar la isla, vengarse de Muldoon y refugiarse del caos. Con un ritmo frenético y personajes estupendos, la película reflexiona acerca de los distintos clichés de los géneros trabajados.

Sin lugar a dudas los intereses del realizador han ido mutando con el transcurso del tiempo: en La Noche de los Muertos Vivos (Night of the Living Dead, 1968) objetó la participación norteamericana en la guerra de Vietnam, en la obra maestra El Amanecer de los Muertos (Dawn of the Dead, 1978) lanzó sus dardos contra el consumismo actual y la cultura de la obsolescencia, en El Día de los Muertos (Day of the Dead, 1985) ridiculizó el militarismo fascistoide de la década del ’80 y en Tierra de los Muertos (Land of the Dead, 2005) atacó los embates imperialistas del clan Bush. Claramente el tono severo de la trilogía inicial contrasta con el más distendido de la segunda etapa en donde el humor se vuelve un fetiche.

Como sucedía en la entrada anterior en lo que respecta a los medios de comunicación y el mockumentary, aquí el retrato del egoísmo, la cobardía y la deshumanización se une a una estructura sarcástica que traza analogías en función de una serie de motivos juzgados paradigmáticos: en esta ocasión predomina el western clásico en términos narrativos con zombies que actúan como indígenas sin voz ni voto, un antihéroe con un corazón de oro, una camarilla de secundarios pintorescos, un ?falso villano? que tiene la razón y un lobo con piel de oveja que se destapa como el peor de todos (cada referencia está acompañada de un subtexto, por suerte no encontramos citas posmodernosas que se agotan en sí mismas).

Romero sabe de sobra lo que quiere y por ello toma prestados los cimientos primordiales de Horizontes de Grandeza (The Big Country, 1958) de William Wyler para trastocarlos en una batalla magistralmente patética entre dos facciones -tan ciegas como hipócritas- que parecen seguir la senda de los republicanos (Muldoon) y los demócratas (O´Flynn): así la alimentación, vinculada a la ?subsistencia? de los difuntos, adquiere preponderancia en este duelo nocturno en un corral en el que hombres y mujeres son reducidos a ganado con el cual experimentar. El creador de la extraordinaria Martin (1977), cumplidos sus 71 años, no aminora ni un ápice la marcha y una vez más saca a relucir su honestidad e independencia.

La reencarnación de los muertos: Duelo al anochecer 2Título: La reencarnación de los muertos
Título original: Survival of the Dead
Dirección: George A. Romero
Intérpretes: Alan Van Sprang, Kenneth Welsh, Kathleen Munroe, Devon Bostick, Richard Fitzpatrick, Athena Karkanis, Stefano DiMatteo, Joris Jarsky
Género: Terror, Thriller, Comedia, Western, Sátira
Calificación: Apta para mayores de 16
Duración
: 95 minutos
Origen: Estados Unidos, Canadá
Año de realización: 2009
Distribuidora: Energía Entusiasta
Fecha de estreno: 21/07/2011

Puntaje 9 (nueve)

-Mezcla de western y parodia sobre películas de zombies, este nuevo opus de Romero garantiza el festival de tripas y sangre habitual con el agregado de una trama que apela directamente a la ironía y a los apuntes humorísticos más que a los tópicos convencionales, con absoluto desparpajo y buen ritmo. Pese a los aciertos en la historia y al riesgo de haber introducido elementos del western en un film de zombies, pueden encontrarse algunas falencias a nivel narrativo como por ejemplo el uso innecesario de la voz en off y falta de resolución en situaciones donde el desbalance entre humor y acción perjudican la fluidez del relato. No obstante, como película de género esta nueva incursión de George Romero alcanza las expectativas y confirma nuevamente que estamos en presencia de uno de los pioneros, quien pese al paso de las décadas continúa manteniendo un nivel superior a la mayoría de sus imitadores.- Pablo Arahuete (7 puntos)

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