Por Pablo Arahuete

Andrés Rapoport es el autor de Ulimatum, la ficción que se estrena en breve en la TV Pública. Partió de una anécdota y de la observación de la vida real para convertir a la historia de una pareja desgastada por la rutina la excusa ideal para hablar del amor y de las posibilidades de un reencuentro con el otro en épocas de desencuentros y fugas virtuales. En esta entrevista exclusiva, le preguntamos cómo salta de un papel, una idea y toma vida propia cuando se encuentra con una historia.

Julieta Cardinale, Jorge Bechara, Joana D'Alessio, Andrés Rapoport
Andrés Rapoport, Joana D’Alessio, Jorge Bechara y Julieta Cardinali

P.E.A.: – ¿Cuál es la génesis de un gag en base a tu experiencia en guiones de comedia?


Andrés Rapoport: El gag siempre tiene su origen en la observación de la conducta humana, sobre todo en sus aspectos más absurdos. Se trata de focalizar en esos aspectos, pasarles el marcador-resaltador, por decirlo de alguna manera, y utilizando herramientas básicas del humor, como la sorpresa y la exageración, llegar al efecto de comicidad (si es que el gag es bueno, claro está). Por supuesto, después de algunos años de escribir comedia, este mecanismo se usa de manera casi instintiva, sin conceptualizar demasiado.
P.E.A.: – A la hora de crear un personaje para luego escribirlo ¿cuáles son tus fuentes para organizar las tres esferas o planos?

Andrés Rapoport: – Si la pregunta apunta a eso, soy de los que piensan que no tiene demasiado sentido construir un personaje de manera exhaustiva Entrevista a Joana D’Alessio, productora de Ultimátum: “No me interesa hacer cosas geniales que no se ven” 1antes de ponerlo a “jugar” en el guión, y que es, incluso, hasta contraproducente. Por supuesto que al momento de sentar el culo uno ya tiene en la cabeza algunos datos básicos de cada personaje, algún rasgo, retazos de personalidad, una cierta idea de sus fortalezas y debilidades, sus vicios y virtudes y alguna idea de por dónde pasó su vida, pero no mucho más que eso. Y esos huecos en su diseño son justamente los que permiten que el personaje “respire”, que pueda tener algo lo más parecido posible a una vida propia, que nos sorprenda con sus acciones y decisiones, que en la interacción con los otros personajes se revelen cuestiones que hasta uno mismo como guionista no vislumbró de antemano, y sobre todo, que el espectador no sienta que son marionetas que hacen lo que el marionetista los obliga a hacer sólo porque lo construyó en piedra y no está dispuesto a cambiar nada.

 

 P.E.A.: – ¿Cuándo escribís diálogos, antes o después de tener la situación o la escena definida?

Andrés Rapoport: – Los diálogos son siempre lo último que se escribe de un guión, cuando uno ya tiene una idea bastante definida del inicio, desarrollo y fin de cada escena, es decir, del “camino” que van a recorrer los personajes en cada escena en particular. Dicho esto, también ocurre frecuentemente que al poner a dialogar a los personajes se revelan nuevas direcciones, nuevas intenciones, nuevas aristas de los vínculos puestos en juego que uno no tenía contempladas y que pueden terminar modificando la dirección y la forma de la escena. Y esto para mí en general es algo positivo: demuestra que los personajes tienen vida propia, que “respiran” de alguna manera y que no necesariamente van a decir lo que uno quiere que digan y hacer lo que uno quiere que hagan. Ahí también juega la capacidad de saber aceptar ese nuevo estado de cosas y no querer forzar todo para que encaje con la idea que uno tenía al “atacar” esa escena.
P.E.A.: – Si tuvieses que jerarquizar los elementos de mayor importancia en una serie como Ultimatum ¿cuál es el lugar de la historia en base a los personajes y sus maneras de resolver los conflictos?

Andrés Rapoport: – Es que los personajes y sus maneras de resolver los conflictos son los que van construyendo la historia, y a su vez, es la historia la que pone en acción a los personajes, los obliga a confrontar y los lleva a transformarse. Son dos elementos, historia y personaje, que se pueden pensar por separado hasta cierto punto, pero que en los hechos –o en el papel, más bien- son inescindibles.
Hablando de Ultimátum en concreto, lo primero que surgió fue la “anécdota”: un matrimonio con varios años en el lomo, desgastado, al que sus hijos le dan unos días para recomponerse o separarse definitivamente. Pero ya este punto de partida imponía cierto tipo de personajes y no otros, con ciertas características y formas de encarar los conflictos y no otras. Siendo sintéticos: hay que tener un grado de inmadurez importante –y una sensación subterránea de que el matrimonio realmente se está yendo al carajo- para permitir que tus hijos te impongan un ultimátum así, ¿no?
P.E.A.: – Las redes sociales y la obsesión por contar lo que se hace ¿es un nuevo elemento para introducir en una historia con el objeto de acotar escenas y tiempo?

Andrés Rapoport: – Es un elemento a introducir básicamente porque ya es una presencia inseparable de la vida diaria, al punto de que si uno no las usa hay que justificar el por qué. Dentro del plano de la ficción, el uso de las redes sociales puede ser múltiple: pasar información, generar gags, suspenso, etc.  De todos modos, en el caso de Ultimátum el uso fue acotado porque el eje de la serie pasa justamente por el intento de esta pareja de reencontrarse y reencontrar el amor estando todo el tiempo el uno con el otro en el mismo lugar, sin distracciones, sin el “escape” que a veces dan las redes.

No hay comentarios

Dejar una respuesta