Por Pablo Arahuete

Acercarse con una cámara a la intimidad de una familia, encontrar un sentido lo suficientemente fuerte como para que tenga sentido semejante grado de exposición desde luego que implica asumir un riesgo, a la directora Julia Pesce la incertidumbre del riesgo parece haberle generado un escenario atractivo y eso queda confirmado en su ópera prima Nosotras- Ellas, donde logró la difícil mezcla entre la intuición y el amor por su familia sin temor a las contradicciones de la mirada. En esta entrevista exclusiva pudimos ahondar con ella sobre su experiencia de narrar con una cámara y preguntar desde el silencio.

Pablo E. Arahuete:Teniendo en cuenta que las protagonistas de tu documental son miembros de tu familia ¿Cómo manejaste la distancia entre tu rol de directora y tu lazo familiar?


Julia Pesce: –Para mí la cámara fue esa posibilidad de despegarme un poquito del grupo, estar “fuera” me dejaba mirar desde otro lugar, uno que difícilmente podía ocupar estando inmersa en la dinámica familiar. La cámara era la distancia que necesitaba. A su vez, la cercanía de los lazos me otorgaba esa confianza y me habilitaba a estar con la cámara en situaciones íntimas sin que mi presencia modificara sustancialmente actitudes o personalidades.

Por otro lado, ellas entendían el código, lo tomaron muy naturalmente; al verme con la cámara sabían que estaba filmando y respetaban esa instancia, entonces no me involucraban en lo que fuera que estuvieran haciendo y trataban de no mirarme o hablarme, y luego apenas yo dejaba la cámara reanudábamos nuestra dinámica “normal” digamos.

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P.E.A.: ¿A qué se debe la ausencia de hombres?

Julia Pesce: –Es curioso que esa pregunta se haya repetido a lo largo de toda la trayectoria de proyecciones de la película, en diferentes países y aquí en Argentina. La ausencia de la figura masculina es algo intrínseco a este grupo familiar. Es decir, no es algo deliberadamente construido para la película sino que es una realidad. Por un lado los hombres no han sido protagonistas ni han estado muy presentes en la vida de estas mujeres en la etapa de la que mi película habla, por otro lado ellas formaron un grupo muy cerrado, de difícil acceso incluso para otras mujeres, más aún para los hombres. Recién en la generación de mi hermana (y mía) eso ha empezado a mutar, pero eso ya es parte de la historia familiar y no de la película.

Hubo una escena, recuerdo, donde había más presencia masculina (cuando aparecen de repente los hermanos de mis tías abuelas) y tuvimos que decidir cómo incluirlos. Probamos varias cosas y al final nos dimos cuenta de que su presencia generaba extrañeza, preguntas, por qué de repente aparecían de la nada y no se sabía ¿quiénes eran o porqué estaban ahí?. En ese sentido ésa fue la escena más “construida” si se quiere en relación a la presencia-ausencia de los hombres, pues decidimos acortar aún más su imagen, que nos resultaba contraproducente a lo que se venía construyendo en cuanto a personajes y climas.

P.E.A.: ¿Cuáles fueron tus límites a la hora de explorar la intimidad de tus tías y tu abuela?

Julia Pesce: –Gracias a la relación que tenemos fue muy natural tanto para ellas como para mí filmarlas en diferentes situaciones. En el caso de mis tías abuelas yo había vivido un año con ellas hacía un tiempo y habíamos construido un vínculo muy cercano, de mucha confianza. Con las otras mujeres siempre compartimos mucho tiempo, y todas confiaron en lo que yo estaba haciendo, sabía que nacía sobre todo desde un lugar de mucho respeto. Las escenas más complicadas en lo emocional quizás fueron las más difíciles, para mi tía Gabi por ejemplo fue muy fuerte verse en la reacción cuando recibe la noticia del embarazo de mi hermana. Lo que hicimos fue delinear ese momento de manera que fuera fiel a la realidad de cierta manera y también resguardando un poco a mi tía y hermana; la escena original es muchísimo más larga y dura. Hicimos varias versiones y luego mi tía fue aceptando y sintiéndose mejor al respecto. En relación a filmar a mi tía abuela en los últimos momentos de su vida fue difícil saber dónde ubicarme con la cámara sin invadirla, sin hacerla sentir incómoda y sin sentirme fuera de lugar. No es fácil filmar la cercanía de la muerte. Ella también sabía que el gesto de filmarla era uno de amor, y por eso me dejó.

P.E.A.: ¿Trabajaste con un guión previo o con una idea estética integral en la puesta en escena?

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Julia Pesce, Directora de Nosotras- Ellas

Julia Pesce: –Al ser mi primera película fue un proceso diverso, muy intuitivo. Partí de una especie de guión-tratamiento que intentamos seguir y luego reconstruir en el montaje. pero al llegar ese momento sucedió que la película que estaba escrita no era la de las imágenes. Y allí debimos abandonar las ideas previas y buscar en las imágenes, construir desde lo que éstas nos ofrecían. Hay cosas del guión original que no están y también encontramos algunas que no estaban pensadas y que funcionaron muy bien.

En el material bruto también uno puede darse cuenta de lo variada que es la cámara, los encuadres, la luz, el valor de los planos. Mientras filmaba yo estaba intentando encontrar mi mirada, el lugar, el recorte. A toda esa diversidad producto de esa búsqueda luego pudimos darle una unidad, una coherencia, pudimos construir una estética si se quiere, una forma particular.

P.E.A.:– Al tratarse de una ópera prima ¿Cuáles eran tus miedos al encarar este proyecto de largometraje?

Julia Pesce: –Mis miedos tenían que ver con mis propias inseguridades, con dudar por momentos del valor de lo que estaba haciendo. Miedo de no encontrar la manera, de errarle en la forma, de no hacer lo “correcto”. Sobre todo al inicio me preguntaba ¿a quién iba a interesarle ver a mi familia? ¿qué valor podría tener mi película para otros?. Estas preguntas me acompañaron en todo el proceso. Después, fui encontrando algunas respuestas cuando mostraba la película, en las conversaciones con el público que iba a verla.

P.E.A.:– En cierta forma una de las ideas que sobrevuela tu película en esa intimidad es el cuidado del otro y la inevitable postergación de una parte de la vida por el amor o la responsabilidad. ¿Cómo entra en esta dinámica el cuerpo, el deterioro, la fragmentación?

Julia Pesce: –El cuerpo es algo un tanto central en mi película. Una de las ideas que me interesaba transmitir de alguna manera es que estas mujeres forman una especie de cuerpo único, compartido; cada una contiene pedacitos de las otras. Entonces cuando vemos un lunar o un cabello o un hombro no podemos identificar muy bien de quién es, porque podría ser de cualquiera, es de todas. Eso está construido a través de la fragmentación, del uso de planos detalles de esos cuerpos, que vamos mezclando como si fueran de un rompecabezas. Lo mismo sucede con los vínculos; no me interesaba que quedara claro quién es la madre de quién o la tía de cuál, sino más bien dar cuenta de ese territorio brumoso.

El deterioro forma parte de los ciclos vitales, y mi película también habla de eso, del deterioro físico y mental, de la enfermedad, de las despedidas, del dolor.

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P.E.A.: ¿Cuál fue el motivo que te llevó finalmente a la decisión de aparecer en una imagen y no en persona?

Julia Pesce: –Mi presencia en la película fue motivo de inquietud mucho tiempo. Pensaba de qué manera debía estar yo presente, si debía estar, porque era importante. Finalmente en el largo proceso de montaje y de pensar la película encontré esta manera que fue para mí la más orgánica al relato. Si uno ve la película puede identificar que mi presencia va “in crescendo” por decirlo de alguna manera. Primero está mi voz (en off relatando sueños y recuerdos en primera persona) eso ya me ubica allí, luego las protagonistas me miran, evocándome, luego me nombran y finalmente estoy ahí en la pantalla. Estoy ahí porque formo parte de ese grupo.

Me sentía muy incómoda al pensarme frente a cámara (sin la cámara) como posando o actuando para mi propia película, ¿quién estaría filmando eso?. Verme en las imágenes que ellas mismas grabaron y que estaban viendo tuvo más sentido. Fue algo que encontré filmando, algo que no planifiqué, y que al descubrirlo me pareció una buena manera, una honesta al menos, de “estar” en la película.

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