Por Fernanda Gómez

En el marco del Festival Académico de Cine Universitario (FACIUNI), patrocinado por DirecTV y luego de que fueran entregadas las becas correspondientes a los ganadores del concurso de cortos; Juan José Campanella se presentó en el aula magna de la Universidad de Palermo para brindar una masterclass a todos los alumnos concurrentes.

A pesar de los constantes problemas de audio y los micrófonos rebeldes, Campanella apareció en escena con la soltura que lo caracteriza, casi como si estuviera en su casa.


El anfitrión (periodista deportivo, vale destacar) y el entrevistador (periodista de espectáculos) no pudieron dejar pasar la obvia pregunta sobre el dichoso Oscar de El secreto de sus ojos, dónde está, quién lo tiene, y si el mismo Juan José hace alarde de su premio para promocionar sus películas.

Por supuesto, las preguntas comenzaron por el lado de la universidad. El director empezó a relatar su paso por las distintas escuelas de cine que había en la época de los 70, tanto en Argentina como en Estados Unidos (donde transcurrió gran parte de su formación), comentando acerca de cuáles fueron sus experiencias como estudiante y compañero de escuela. Cuenta que uno de los consejos que más le quedó marcado fue el que hizo la directora de la carrera en la escuela de Bellas Artes de Nueva York, ya que, al ser una camada de 70 alumnos, solo uno iba a poder vivir del cine. Este consejo lo destaca para dejar en claro que al ser una profesión donde los frutos tardan en llegar, es muy importante mantenerse firme y con la convicción de que se pueden lograr muchas cosas si se tiene paciencia.

Campanella definió sus años de estudiante como “muchos y muy buenos”, se especializó en dirección, guion y montaje, comenzando a trabajar en esta última disciplina. Claro que sus inicios no fueron directamente en el mundo del cine, sino en el mundo de la publicidad, con dos comerciales sobre una marca de autos y un emprendimiento de casas. Si bien nunca renegó de esos proyectos, no fueron los que siempre recordó con cariño. “Hay que hacer lo que hay que hacer, uno es un profesional y estudió para esto”, decía el director, quien también hizo mención a sus primeros trabajos como director de video clips.

El Masterclass Juan José Campanella: Piel de rinoceronte 2

Teniendo en cuenta la cantidad de estudiantes que se encontraban en la sala, el periodista le consultó si alguna vez había participado de un concurso de cortometrajes, a lo que Campanella respondió que, si bien nunca lo realizó, tuvo que hacer un corto para poder recibirse en su carrera, que lo hizo ganar un festival francés para esa época.

Ya en sus inicios como director, Juan José relató cómo fue trabajar con los dos grandes capocómicos del momento, Jorge Porcel y Alberto Olmedo. Su primer trabajo meritorio de dirección en la película Te rompo el rating, donde Olmedo tenía un cameo, lo definió como una gran experiencia, donde logró aprender mucho de Hugo Sofovich, por aquel entonces director destacado. Para ese entonces, sus trabajos en Estados Unidos continuaban en paralelo, hasta que luego decidió volver a la Argentina para meterse de lleno en su carrera como director.

Su primer largometraje para su vuelta al país, El mismo amor, la misma lluvia, marcó un nuevo comienzo dentro de su carrera, ya no era tanto dirigir con los guiones de otros (como le pasaba en Estados Unidos) sino que filmar sus propios guiones ya se convertía en “una carga muy pesada y muy exigente”. Campanella hablaba de cómo las reescrituras de los guiones hacían que las películas fueran evolucionando y hasta mutando en algo totalmente distinto a lo que había pensado en un primer instante. Si bien, para el director, los primeros bocetos son claves al momento de ir trazando la historia, es el contacto con el guion final lo que define el rumbo que tomará la película.

Según el director, lo que sirve mucho para poder ver hasta qué punto se evalúa un guion, es armar todo el boceto para después “dejarlo dormir en un cajón durante un mes”, pasado ese tiempo se retoma y se ve qué se podría cambiar o qué se podría agregar.

El entrevistador luego abordó el tema de la emocionalidad en las películas de Campanella. El realizador respondió que si bien en todas sus películas no hay nada que pueda faltar, lo indispensable para él sería sumar siempre un poco de humor, por más dramática que la historia sea. Tal fue el caso de El hijo de la novia, una película que, según el invitado, nadie quería producir hasta que la productora Pol-Ka es quien la lleva adelante.

Como era de esperarse, el tema del Oscar a la película El secreto de sus ojos se retomó en la charla, donde se le consultó al director si fue un hecho que le abrió muchas puertas en el cine. Campanella respondió que sí, que los guiones que empezó a recibir habían sido muchos y muy variados, pero para el momento en que le llegaron propuestas interesantes, él ya estaba abocado a su próxima película, Metegol, con la que venían trabajando hacía 4 años. Es justo esta película la que el director define como “ver una pared pintada secándose”, porque durante el transcurso de la filmación no hay ni una escena que se pueda ver en vivo y en directo, algo lógico teniendo en cuenta que es una película animada.

El Masterclass Juan José Campanella: Piel de rinoceronte 3

Finalmente, el periodista invitado finalizó preguntándole al invitado si tuviera todo el presupuesto que quisiera, cuál sería la película soñada para él. Juan José respondió que el film que está escribiendo en estos momentos es el soñado. No pudo adelantar mucho, sólo que los temas que se mezclan en este nuevo proyecto son la inmortalidad, la diferencia de clases, y el legado que se deja; además de remarcar que no va a faltar el toque humorístico que siempre lo caracteriza.

La entrevista no concluyó ahí, sino que se amplió al mundo cibernético y los usuarios de Twitter, con el hashtag #CampanellaenFACIUNI, pudieron realizar sus preguntas por ese medio. Uno de ellos preguntó dónde estaba el director a los 23 años en su carrera cinematográfica y qué consejos les daría a quienes empiezan. El director respondió que a esa edad estaba por ingresar a la Universidad de Nueva York, para empezar el master; y el consejo fue sencillo: “piel de rinoceronte siempre”, porque según él, el desaliento y la agresión son tantos que uno mismo debe tener mucha confianza en su potencial.

Una estudiante tuvo interés de preguntar por la situación complicada que está viviendo el INCAA últimamente, a lo que el director respondió que en el momento en que ocurrió todo, se encontraba en Estados Unidos. Lo calificó como una “torpeza política por parte del Ministerio de Cultura”, y brindó su apoyo a Alejandro Cacetta, dando a entender que esta “es una industria chica donde todos se conocen con todos”, por lo que todos saben con qué clase de personas trabajan. Anteriormente le habían ofrecido la posibilidad de tomar un cargo en el INCAA, a lo que él se negó rotundamente, alegando que “preferiría trabajar de trapito antes que ser funcionario”.

Volviendo a las preguntas en Twitter, un usuario consultó por la manera de seleccionar a los actores para sus películas. El director indicó que ese trabajo lo delega a una persona de confianza que siempre trabajó con él en los castings, por lo que primero le deja que haga su parte para después entrevistarse con los actores.

Otra persona en Twitter preguntó cuál había sido el obstáculo más complicado que encontró en su camino y cómo lo afrontó. La respuesta de Campanella aquí fue sorprendente: dijo que su obstáculo, durante sus inicios, había sido la falta de público, que lo enfrentó con llanto, pero que luego se recompuso para continuar con otro proyecto, porque es la única manera de seguir.

La perlita de la tarde no tardó en llegar. El director fue consultado por otro usuario sobre su opinión acerca del FACIUNI, a lo que Campanella respondió que no se había dado cuenta que estaba dentro de un festival. Luego de las risas generales, reconoció la importancia de los festivales que dan la posibilidad a los estudiantes de proyectar sus cortos y hacerlos conocidos, ya que eso fue lo que le dio impulso a él en su juventud.

Como dato de color, el entrevistador le consultó si iba a ver sus propias películas, a lo que Campanella respondió que sí “cuando ve que la cosa va bien”, pero igual busca hacer una función privada antes de dar por finalizada la película. Ahí lleva a gente que no sea familiar ni amigos de ellos para ver cómo es que reaccionan al film, por lo que él se mezcla entre el público así puede sentir la devolución desde un primer momento.

Por último, una estudiante de periodismo presente en la sala consultó por el lugar del cine argentino en la escena mundial. El director, después de una pequeña reflexión, contestó que nuestra industria cinematográfica está en el mismo lugar de hace bastantes años, pero porque el cine a nivel mundial está en crisis, gracias a las nuevas tecnologías y la falta de público.

Aplausos, selfie multitudinaria y agradecimientos fue la manera en que cerró la masterclass de un Juan José Campanella íntimo y memorable, gran aporte para las nuevas generaciones de directores.

 

 

 

 

 

 

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