Por Pablo E. Arahuete 

Durante el último Bafici se pudo conocer el tercer opus del realizador chileno Daniel Peralta, Andrés lee i escribe, cuyo protagonista recupera parte de su identidad a partir de un movimiento interno y emocional que lo conecta con su pasado y su propia historia, pero no desde la nostalgia sino como proceso de búsqueda para ganarle la pulseada a la soledad urbana. Entrevistamos al director para satisfacer la curiosidad cinéfila al haber tomado contacto con sus películas anteriores, Mejor no Fumes y Fiesta Falsa, y así abrir un abanico de preguntas e inquietudes disparadas desde un plano con cámara fija y una sensación realista del tiempo. 

Pablo E. Arahuete: – Desasosiego, soledad, frustración, postergación y aprendizaje del pasado  son elementos que atraviesan temáticamente el mundo de los tres personajes de tus películas ¿ Qué representa la búsqueda como salida y en definitiva qué se busca en esa idea?

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Daniel Peralta, director de cine chileno

Daniel Peralta: -Creo que es la primera vez que me preguntan por mi bestiario.., gracias

y sí, todas mis películas las determina el estado de ánimo del personaje principal, que en el fondo es “la película”  Paulo, Álvaro y Andrés, todos ellos están en un nivel de privilegio, con trabajo, en un buen departamento, cómodos, sin hijos, donde eluden cierta preocupaciones naturales del ser humano, de cierta forma han decidido vivir así, Paul Schrader lo dice: No somos solitarios por naturaleza, nosotros mismos nos convertimos en ellos”. Los tres personajes han decidido vivir de esa forma  inconscientemente, o incluso consciente me atrevería a decir, exceptuando Paulo, de “Mejor no fumes” que decidieron por él, pero todos están: sin pertenecer, con pocos lazos, al margen, donde la soledad es el motor de esa búsqueda de aprendizaje, con el tiempo y la calma de ese estado de introspección, y desde ahí surgen las preguntas, caminos y ejercicios para salir del desasosiego, en un estado de mayor conciencia.

P.E.A.: – Algo que noto en la puesta en escena es la quietud en la cámara y el corte sobre el plano ¿desde tu experiencia como montajista qué factor implica el manejo del tiempo como elemento plástico más que narrativo? ¿se puede filmar el tiempo?

Daniel Peralta: -Para mi ahí está la esencia del cine, el poder filmar el tiempo, por lo mismo filmo con la quietud de la cámara fija y en un solo plano y sin tanta descomposición, sólo cuando es necesaria, tampoco utilizo mucho el plano detalle. “El cine es el único arte que captura el tiempo tal cual, no como abstracción sino como una realidad” menciona el maestro Tarkosvsky. Me gusta lograr esos movimientos y plasticidad en los personajes, que sean reales y no impuestos por el montaje o racord de movimiento en descomposición. Por esto mismo, aprovecho, me declaro anti-serie de tv, no por algunas especificas que están bastante bien, sino por la cultura actual serie-espectador, el tiempo de narración que están presentando, esa “serialización del espectador”, están educando (sin darse cuenta) un público ansioso y dependiente de la acción, acción como suceso, todos iguales y generando espectadores que se parecen entre sí y eso va en aumento. Un espectador moderno que ve todo lo mismo, en masa, todos tienen las mismas referencias, y las mismas conversaciones, eso no se si es tan bueno para el cine. La lectura del tiempo, el estado de ánimo de cada escena, como elemento plástico, sigue estando afortunadamente en algún tipo de cine y no es desechable como lo otro.

P.E.A.: -En algún reportaje definiste tu cine como de garage o de guerrilla ¿cuáles son, según tu opinión, los factores más nocivos del convencionalismo a la hora de pensar hoy el cine?

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El director y sus actores en pleno rodaje de Andrés lee i escribe

Daniel Peralta: -El cine es un arte, en el mejor de los casos, que nace de una inquietud del artista, por lo mismo, creo, que la industria o el convencionalismo de dependencia, ata a dicha obra, a algunos intereses que a mí en lo personal no me interesan, por eso opto por la manera guerrilla. A lo largo de este proceso se encuentran aliados de trinchera, y se van sumando, otros se quedan en el camino, y otros que están del comienzo, unidos por el amor verdadero al formato cinematográfico y a la amistad, claro está, alejados de cualquier canon específico y sin concesión comercial de ningún tipo. Es la única forma posible que tengo para hacer cine: juntar amigos y rodar.

P.E.A.: -En tus tres películas, la banda sonora incidental se complementa con el estado anímico de tus personajes ¿cómo opera en vos este proceso creativo, la escena define la música o la música define la escena?

Daniel Peralta: -Si, para mí la música es un elemento muy importante en mis películas y en mi vida. Y además como director-escritor-montajista el proceso musical comienza desde el principio, escribo algunas referencias diegéticas en el guión, que se escuchan en escena. También cuento con el trabajo de mi hermano Diego Peralta, músico, productor,  un capo, con quien planteamos desde el principio el look y estética que tendría la música de “Andrés lee i escribe”, de cierta forma rodé con la música en mi cabeza, antes que estuviera compuesta ya sabía los colores que tendría, inspirada en música de Dario Argento, terror italiano de los 70s y también las extraordinarias bandas de sonido de Giorgio moroder. Logramos despegarnos de los OST anteriores, que también fue nuestra premisa.

P.E.A.: -Tengo entendido que tu relación con las películas, a diferencia de algunos realizadores de tu generación, no llega por los caminos del cine sino del VHS ¿cuál fue la película que viste en este formato por la cual decidiste intentar hacer tus propias películas?

Daniel Peralta: -El VHS es cine, yo no lo separaría, pero sé a que te refieres, con la  sala de cine también tuve una relación, menor, pero relación igual, yo vivía en provincia , al norte de Chile. Ahí sólo existía un cine, que daba rotativos de terror, acción y artes marciales, a los cuales yo asistía después del colegio, esa también fue una educación. Pero fue con la llegada del VHS que me voló la cabeza, donde podía conectar estando solo, solo en mi habitación, sociabilizar sin ser sociable, grabar y grabar películas, dibujar escenas, ver y volver a ver, rotular las cintas VHS. Y de cierta forma rindo un homenaje  en “Andrés lee i escribe” a esos títulos y a ese formato con los que crecí, pero no por nostalgia, ni como algo de moda “vintage”, sino por un tiempo que ya pasó, como un ejercicio de memoria para enfrentar lo perdido y mirar hacia delante. Como una base y reconocer lo que somos.

P.E.A.: -Si bien es notoria la influencia de algunos directores como Richard Linklater, te quería preguntar por otros referentes latinoamericanos con los que te identifiques y si ves habitualmente cine latinoamericano.

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Fotograma de “Andrés lee i escribe”

Daniel Peralta: -Si, claro, me encanta el cine latinoamericano, una de las películas chilenas que me marcó demasiado cuando la vi, fue “La Frontera” de Ricardo Larrain,  de 1991, es mi película chilena favorita, la veo cada cierto tiempo, la mirada y perspectiva  es siempre desde el protagonista, interpretado magistralmente por Patricio Contreras, y  eso me fascinó, si, definitivamente es mi favorita. Me encantaría hacer un remake… es broma. (risas)

 También tengo aliados de guerrilla, que profesamos las mismas ideas de producción,  temáticas que conocemos, de personajes, películas íntimas, urbanas, donde lo más importante es lo que piensa el protagonista, y no tanto lo que hace, el ritmo, y vamos creciendo o envejeciendo juntos con los mismos personajes, haciéndonos cargo de nuestra época, como Ezequiel Acuña de Argentina, Rodrigo Moreno en Perú, o Jonas Trueba en España, etc.

P.E.A.: -Tus dos primeras películas, Mejor no fumes y Falsa fiesta comparten un paralelismo entre la idea de movimiento interno desde la quietud de los espacios, donde la intimidad juega un rol importante desde los silencios y los tiempos muertos. Sin embargo, tu última película ubica directamente en el título a Andrés, o sea la película es Andrés ¿hay una síntesis buscada en este proceso que va desde la despersonalización de los dos títulos mencionados a poner en escena la voz y el cuerpo de Andrés?

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Fotograma de “Andrés lee i escribe”

Daniel Peralta: -No para nada, no hay despersonalización, al contrario, para mi las tres pelis están determinadas por el personaje principal, es más, perfectamente se podrían haber llamado con sus nombre propios; no sé. Y ese paralelismo que mencionás entre el movimiento interno y la quietud de los espacios, está intencionalmente en mis tres películas, como en “Andrés lee i escribe “: Andrés y Ramiro, su compañero de fábrica, se ven casi siempre solos trabajando de noche, en ocasiones deambula algún operario, pero están completamente solos en su turno de noche, o en la escena de Andrés con su madre en la casa de provincia, hay quietud pulcra en esa casa, y percibimos, al no ver por completo a Andrés en el plano y ser tapado por la ventana sobre expuesta, que existe una extraña relación.

Siendo la habitación de los protagonistas el lugar de quietud más importante, donde los tres personajes se sienten cómodos, y desde ahí comienza su búsqueda.

P.E.A.: -En tu ópera prima Mejor no fumes, el protagonista Paulo experimenta – a veces padece- la diferencia entre dejar a alguien y ser dejado por alguien, mientras que en Falsa fiesta el rechazo de Álvaro llega por despecho al enamorarse de una mujer con novio. En cambio para Andrés, la aparición de Dominga abre la puerta a la segunda oportunidad ¿cuál es entonces para vos la importancia de las relaciones románticas en los vínculos? 

Daniel Peralta: -Para mi es demasiado importante, y no sólo una relación romántica con Dominga, también la relación de amistad, como con Ramiro, por ejemplo, y lo tienen los tres personajes de mis películas, el “Bromance”, es igual o tan importante como el otro tipo de relación, le ayuda a estar despierto a Andrés en el mejor de los sentidos, y a no sumergirse completamente en su soledad, que puede ser altamente peligrosa si es demasiada.

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