Por Fernanda Gómez

El Espacio Xirgu UNTREF es de esos lugares donde la movida independiente siempre encuentra su sitio. En esta oportunidad le tocó el turno al conjunto de los hermanos Dawidson, Videogamo, Luis Urquiza, Fox is my dog y Gastón Delecluze, donde hicieron la presentación de su proyecto Partícula. El film fue realizado con el apoyo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero y ganador del concurso Dale Click, organizado por la misma institución.

La previa de la avant premiere fue algo casi surrealista, supongo que tiene que ver con la idea de crear un ambiente distendido y desprejuiciado, con DJ de fondo y una barra improvisada en la que se podía tomar solo una cerveza. Hasta aquí, todo normal, nunca viene mal sentirse agasajado; lo extraño vino después, cuando luego de una hora y media de espera, más de lo pautado, nos hicieron pasar a la sala. El lugar estaba todo lleno de humo (el típico humo que se utiliza en las obras de teatro), no sabría especificar con qué fin quisieron utilizarlo, pero teniendo en cuenta la temática de la película, intuyo que debió ser para simular un boliche. Dentro de los concurrentes, no había casi nadie que no se conociera entre sí, la mayoría eran familiares, amigos, compañeros de elenco y todos los realizadores. El jolgorio se podía palpar, estaban todos felices, como si la película fuese un resultado colectivo, aunque muchos no tuvieran nada que ver. Uno de los protagonistas del proyecto subió al escenario y presentó el “espectáculo cinematográfico”, si se puede llamar de esa manera.


El filme empezó, la gente se puso a aplaudir de manera desaforada ante cada nombre que aparecía en los créditos iniciales y ahí fue donde el delirio no paró hasta el final.

La historia inicia con un par de amigos que van en un auto descapotable a buscar a una amiga en común, con la que van escuchando música electrónica a todo volumen por la calle, mientras que uno de ellos (el protagonista) se siente incómodo, debido a su falta de experiencia en “la movida”.

En medio del viaje, el muchacho en cuestión se pierde y termina cayendo de casualidad en una fiesta clandestina, en la que se verá inmerso en un mundo desconocido, pero que al poco tiempo le terminará gustando. Conoce a una chica de la que se enamora, hace nuevos amigos y se convierte, sin pensarlo, en la atracción principal del evento.

Es necesario ver esto desde un punto de vista lógico: estamos ante una película experimental, un proyecto que buscó ser psicodélico, pero quedó sólo en una promesa. Partiendo que este filme fue hecho a base de 5 directores distintos dentro de un mismo lugar, con efectos especiales descolocados y un guión que deja mucho que desear. Pareciera que intentaron hacer un documental sobre cómo los efectos del alcohol, los estupefacientes y la música estridente hacen efecto en una persona “sana”.

Una lástima, el cine independiente necesita de más proyectos y de más talentos latentes, solo que, de ser posible, cuenten con un poco más de coherencia para hacer las cosas.

 

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