Por Pablo Arahuete

La cálida presencia del autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry y sus aires aventureros que terminaron, por esas cosas de los periplos, en Argentina, marcan el rumbo de este producción de Nicolás Herzog y funcionan como retrato del escritor francés para encontrar en excusa de su universo literario el espacio adecuado para indagar sobre uno de los episodios de mayor relevancia en su aventura por Argentina.

El otro pretexto es el cine, punto de partida que se vale de unas grabaciones donde el escritor confiesa a su amigo, el director de cine Jean Renoir, su amor secreto por dos niñas a las que luego dedicara todo un capítulo de su novela Tierra de hombres.


Las princesitas argentinas aparecen entonces desde la evocación y los recuerdos de Saint-Exupéry, pero también como testimonio viviente de aquella misteriosa relación y en contraste con lo que podría definirse como una historia de amor.

Biografía versus interpretación de biografía, son dos de las solas por las que transita el director de Orquesta roja (2009), sumada a la buena elección de material de archivo y alguna que otra sorpresa que aportan su cuota lúdica.

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