El reconocido director Santiago Mitre (El Estudiante, La Patota) exhibió a la prensa su tercer largometraje junto a Ricardo Darín, Dolores Fonzi y Gerardo Romano.

Por Giuliana Bleeker

Foto: Warner Bros. Pictures Argentina
Foto: Warner Bros. Pictures Argentina

Luego de una proyección exclusiva en el cine del Abasto Shopping antes de su estreno comercial, Santiago Mitre brindó una rueda de prensa acompañado por el productor de la película Matías Mosteirín y los actores Ricardo Darín, Dolores Fonzi y Gerardo Romano.


La Cordillera sigue los pasos del mandatario argentino Hernán Blanco (Ricardo Darín), en una Cumbre de presidentes latinoamericanos en Chile. Allí se enfrentará a sus propios demonios y deberá tomar dos decisiones que podrán cambiar el curso de su vida pública y privada: por un lado, una complicada situación emocional con su hija Marina (Dolores Fonzi), y por otro, la decisión política más importante de su carrera.

Una de las cosas que más me atrajo de esta historia es la fusión que se produce entre lo público y lo privado”, confesó Ricardo Darín. “Nosotros no estamos acostumbrados a medir en términos humanos las actitudes de los funcionarios y tampoco tenemos porqué hacerlo, pero si tuviésemos la posibilidad de, mínimamente, espiar por una hendija una tragedia que está viviendo de forma personal, entenderíamos un poco más”, manifestó el actor. Además, Darín opinó que la película es más reflexiva que pesimista y que tiene una mirada crítica con el sistema político en general.

En relación con la inspiración al momento de construir el personaje de presidente, Ricardo negó que existiese una semejanza intencional con alguna figura de la clase política: “Estuvimos especialmente atentos a tratar de que no tuviera anclaje, por lo menos, en personajes fácilmente reconocibles. Lo que resulta absolutamente imposible es inhabilitar al espectador a que haga sus propias interpretaciones y, afortunadamente, eso ocurre porque es una de las pocas libertades que todavía nos quedan”, expresó.

El cineasta Santiago Mitre remarcó su interés por la política al haber crecido en una familia ampliamente politizada y detalló al proceso de investigación que tuvo que llevar a cabo para otorgar un relato fidedigno de la realidad: “Cuando decidí que esto tenía que ser una película fui investigando con un poco más de precisión la dinámica de las cumbres, los infinitos requerimientos de protocolo que hay en cada momento, cómo se mueven las comitivas, cómo llegan a los hoteles, se bajan de los aviones y demás. Entrevisté a mucha gente de diversas áreas de la política. Llegué a hablar con un ex presidente, al que no voy a nombrar, pero con el que tuve una conversación muy interesante”.

El complejo guion de la película, que Mitre coescribió junto con el director y guionista Mariano Llinás, tardó alrededor de dos años en tener su primera versión. Sobre las correlaciones con el presente de la política en un año electoral, Mitre manifestó que “la realidad argentina es tan explosiva que uno no puede estar intentando ir detrás de los sucesos políticos o la coyuntura”. “Hay algo que uno nunca puede prever y debe confiar en que la ficción puede construir su propio mundo y eso es lo que la hace universal y perecedera a lo largo del tiempo”, declaró. El director también confesó que mientras rodaban el filme creían que Hilary Clinton iba a ser la presidenta de Estados Unidos. Incluso, el actor de Hollywood y militante demócrata Christian Slater, que interpreta a un enviado norteamericano, lo llamó personalmente luego de la elección de Trump para saber si debía modificar su escena, pero según Santiago no fue necesario.

Por otro lado, Dolores Fonzi, dijo que “trabajar con Santiago y con Ricardo en los ensayos fue parte fundamental del proceso de armado del personaje”. “El personaje está fragmentado en mil pedazos que se unen en función de la historia y lo subterráneo que se va viendo en la película”. También, la actriz exclamó que “no hay grieta en el cine”.

En el caso de Gerardo Romano, éste se pone en la piel de un jefe de gabinete. En cuanto a las particularidades de su personaje y su identificación con el rol, el actor comentó: “No se puede parecer a Sergio Massa porque sus legisladores votaron el 2×1 y así te podría seguir hablando de Marcos Peña y del triple crimen de Aníbal Fernández. O decirte que nada de eso. Que hice el personaje como hago cualquier papel teñido por la emoción de trabajar con Ricardo, Santiago y Dolores y participar en una película que en esta etapa de mi vida es una caricia linda”. Además, Romano contó que una de sus escenas fue filmada en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, lugar donde estuvo la noche del golpe de Illia en el periodo en que fue custodia del presidente. “El mejor actor es aquel que tiene mayor cantidad de posibilidades de identificación” declaró el actor.

El productor Matías Mosteirín expresó que la película lo cautivó desde un principio y que representó todo un desafío dada la cantidad de locaciones, el elenco internacional y la exactitud del mundo que tuvieron que recrear. “La película refleja esa osadía y ese compromiso de todo un equipo técnico que quiso hacer algo que corriese un poco los límites de lo que normalmente uno cree que es posible hacer en Argentina. Fue una combinación de desafíos muy estimulantes, pero sobre todo un guión muy potente y la convicción de que queríamos hacer una película con Santiago”, dijo Matías.

El aspecto visual constituye otro de los puntos centrales de la película. Al respecto, Mosteirín reveló que “el proceso estético de construcción de esta película fue muy apasionante” y que Sebastián Orgambide y Javier Juliá, el director de arte y el director de fotografía respectivamente, fueron claves en ese desarrollo. “La película llegó a tener una especie de guía estética escena por escena para lo cual nos diferenciamos mucho y nos sirvió para armar un rompecabezas donde teníamos que combinar distintos lugares de filmación para crear un universo”, explicó.  Además, Matías expresó que una de las cosas más lindas fue trabajar con otros equipos de otros países de Latinoamérica. “Para un productor fue un proyecto soñado”, concluyó.

La Cordillera se estrena el próximo jueves 17 de agosto y cuenta con la participación de los actores chilenos Paulina García y Alfredo Castro y los españoles Elena Anaya y Daniel Giménez Cacho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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