Por Pablo Arahuete

En su segundo opus, Pendeja, payasa y gorda, Matías Szulanski sorprende por un cambio rotundo de registro. La propuesta escapa de la convención y de la corrección política para llevar al extremo una historia donde sus personajes se ven atravesados por situaciones absurdas y extremas. Humor, sexo y violencia en un clima de jocosidad y frescura poco habitual definen el universo de esta comedia ultraviolenta. Por eso en esta entrevista con el director buscamos ampliar los horizontes y bucear en el lado b de un proyecto extraño y muy atendible.

Pablo Ernesto Arahuete: -Teniendo en cuenta tu ópera prima,Reemplazo incompleto, un film casi experimental desde la propuesta, ¿a qué obedece este cambio rotundo de registro con Pendeja…?


Matías Szulanski:Mi idea es filmar o filmar, con lo que se pueda y con lo que se tenga. “Reemplazo incompleto” originalmente iba a ser una película más “tradicional” en cuanto a su puesta y estética, pero como eso hubiera implicado una demora importante, consideré que lo principal era hacerla o hacerla, y adaptamos la peli a nuestros alcances de ese momento.

Con “Pendeja…” fue una bendición poder contar con apoyo del INCAA, y si bien  se hizo con un presupuesto “pequeño” para la industria, salió todo genial. Algunas escenas no filmamos y otras las cambiamos sobre el momento, pero creo que estos cambios hicieron que quede aún más genial de cómo era originalmente.

P.E.A. : -Cuando decís que es una película que a vos te hubiese gustado ver, ¿cuáles son las que no llaman tu interés y por dónde pasa tu criterio de gusto ante la variedad de propuestas del cine argentino?

Matías Szulanski:Las películas que no son de mi interés son de las que lo primero que a uno le viene a la cabeza es “una fotografía muy buena” o “un sonido impecable”. Eso es como decir que un libro es bueno porque está bien impreso. A mí me gustan las pelis que tienen sangre (metafóricamente), que la historia te atrapa, que salís re manija del cine. Creo que la ventaja que tiene el 90% del cine argentino es que es muy independiente y no tiene obligaciones de compromisos con nada. Sin embargo, lamentablemente noto que muchas películas argentinas tratan de ser “comprometidas” por así decirlo, o “serias” y con una propuesta formal y solemne, que lo único que las diferencia de las grandes producciones es la falta de dinero. Al contrario de eso, yo aprovecho el hecho de filmar con poca plata porque no tengo que rendirle cuentas a ninguna productora sobre cómo filmar cierta escena, qué contar y qué no. Ojo, me encantaría filmar con KyS o Patagonik, y si tengo que rendirles cuentas a ellos, lo hago con gusto (risas), pero mientras tanto como no tengo ese deber, aprovecho y hago todo lo más libre posible. No trato de imitar sus producciones, sino ir por los lados que ellos no van. No me importa quedar bien con nada ni nadie (por ahora, ja).

Entrevista a Matías Szulanski: 1

P.E.A.: – ¿Cuál es tu opinión con los circuitos no tradicionales como por ejemplo el cine on demand u otro tipo de plataforma, que no necesariamente recaiga en la experiencia de una sala de cine?

Matías Szulanski:Y… es una realidad y me parece que está buena. Yo soy un cinéfilo de internet y películas piratas, de cosas que nunca pasaron ni pasarían por las salas de cine de acá. Y si no hay otra manera de verlas, mejor que exista eso a que no. Yo trato de mirar entre 9 y 15 películas por semana, algunas en el cine y otras en internet (en DVDs piratas ya no porque no hay muchas rarezas y/o novedades). Ojo, siempre apoyo y defiendo lo legal, pero algunas cosas son imposibles de conocer si no es por internet.

P.E.A.: – Cómo trabajaste con las actrices las líneas de diálogo, ¿dejaste un espacio a la improvisación o debieron respetar cada palabra?

Entrevista a Matías Szulanski: 3

Matías Szulanski:Todo el diálogo estaba escrito. A lo mejor cambiamos algunas palabras y expresiones de acuerdo a quién estaba interpretando. Lo que siempre les decía era que “transmitan la idea”, no hacía falta decir palabra por palabra, mientras la intención y mensaje sea el mismo. Sólo hubo una secuencia de diálogos que no estaba en el guión y a las actrices (Ana de Vincentis y Flor Benítez) se les ocurrió 10 minutos antes de filmar, pero prefiero no develar qué escena es.

P.E.A.: – Una idea que me llamó la atención es el intercambio de roles entre hombres y mujeres, pero también que detrás de ese juego hay cierta ironía y cinismo como el caso de la cosificación. ¿Eso fue buscado así o surgió naturalmente?

Matías Szulanski:Parte y parte. Fue buscado que las mujeres sean las de armas tomar, que no sean personajes pasivos o funcionales a los personajes masculinos, sino que sean las que llevan la historia. No me parece que haya un “intercambio de roles”, sino que más bien en el cine argentino siempre la mujer quedó relegada a la funcionalidad de la historia, o si es protagonista, lo es desde un lado débil o sexual o sensual. En “Pendeja…”  las chabonas son mujeres de verdad y acá las retratamos de verdad. Y los chongos, son tipos de verdad también. Pero aclaro: es una película cómica, con mucha acción y sangre, por supuesto aprovechamos lo antedicho para jugar mucho.

P.E.A.: – Supongo que al no tener red de contención, el vuelo creativo y la libertad para filmar lo que querías supone cierto vértigo. ¿Cómo manejaste esa libertad de acción?

Matías Szulanski:Como podía, jaja. Yo sabía que estábamos filmando Titanic en los lagos de Palermo con un bote, pero era la única manera que se podía hacer. Como dije antes, es una peli cero comprometida con nada, ni políticamente correcta, pero sí tenía que tener el ojo afilado para saber en qué me podía pasar y qué no, porque todos tenemos un límite. Yo los tenía claro, pero a veces en el calor del rodaje se te ocurren cosas geniales pero muy perversas, que te hacen poner en duda esos límites. De todas maneras, pude acatarlos.

Entrevista a Matías Szulanski: En el cine argentino siempre la mujer quedó relegada a la funcionalidad de la historia 1
Estábamos filmando Titanic en los lagos de Palermo con un bote.

P.E.A.: – En tu presentación hacés hincapié en un abanico de influencias que van de Roger Corman hasta Serge Gainsbourg, ¿qué sacaste de uno y del otro?

Matías Szulanski:Roger Corman me parece un prócer del cine. El tipo filmaba y filmaba sin parar (sigue filmando, de hecho) y lo hacía con un entusiasmo increíble. Corman realmente entiende el cine porque lo hace desde el lugar del espectador y hace películas que a él le encantaría ver. Eso es lo que me inspira, hacer cosas que sean copadas, que no signa ningún canon específico, que cuente una historia y que no deje de atraparte.

iSerge Gainsbourg me parece el tipo más cool que existió. Lo que me encanta es que además de haber hecho pelis muy locas (dirigió sólo 4 creo, pero muy controversiales), y hecho las mejores canciones francesas de los 60s, 70s y 80s, era compositor de las canciones que cantaba France Gall (una Tini Stoessel francesa de los ‘60s, pero mucho más inocente). Tenías a un tipo que escribía canciones cursis para preadolescentes e infantes y a la vez hacía discos conceptuales como “Melody Nelson”, que es una locura. Y bueno, como era de esperar, Serge escribió “Les Sucettes” (“Los chupetines”) un hit que cantó France Gall y fue toda una revolución cuando la pequeña France le preguntó a sus productores por qué tantos hombres adultos la iban a ver, y ahí le dijeron de qué iba la canción. Ese me parece uno de los mejores chistes de la historia.

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