Festival Asterisco 2017| Sección La Piel Que Habito

Por Giuliana Bleeker 

En pleno auge mundial de una derecha política acaparando todos los espacios de poder, aterriza esta película que pone de manifiesto la decadencia de los movimientos extremistas y la adhesión de buena parte del colectivo homosexual.


La historia comienza cuando la doctora Julia Pfeiffer (Susanne Sachße) toma posesión del cerebro de Ulrike Meinhof, una militante feminista del Ejército Rojo de Alemania, con el objetivo de trasplantarlo a un nuevo cuerpo. Simultáneamente, su rival neonazi Detlev Schlesinger busca revivir al líder fascista gay Michael Kühnen, muerto por SIDA en 1991.

Estamos ante un filme paródico dirigido por el controvertido cineasta canadiense Bruce LaBruce (L.A. Zombie; Gerontophilia), uno de los grandes impulsores del cine queer. Protagonizada por su actriz fetiche Susanne Sachße, Ulrike’s Brain homenajea a los filmes de terror de culto como el clásico alemán El Gabinete del Doctor Caligari (1920), El Cerebro que no Podía Morir (1962), Re-Animator (1985) y otros delirios freaks de clase b sobre científicos obsesionados por la resurrección. El relato está basado en las especulaciones que generaron la desaparición del cerebro de la periodista y activista alemana Ulrike Meinhof, fundadora de la RAF, uno de los brazos armados del Ejército Rojo. Tras su dudoso suicidio en 1976, a Ulrike le extrajeron secretamente el cerebro para ser examinado por el neurólogo Jürgen Peiffer, en busca de rasgos terroristas.

LaBruce ya había explorado la cuestión de los movimientos políticos radicales en su película de 2005 The Raspberry Reich, donde una líder llamada Gudrun incentiva a un grupo guerrillero de Berlín a una revolución sexual. En rechazo del sistema heteronormativo, Gudrun pone a prueba el compromiso de sus militantes exigiéndoles mantener relaciones exclusivamente homosexuales. El personaje toma el nombre de la terrorista Gudrun Ensslin, que junto a Ulrike Meinhof fue una de las pocas mujeres en formar filas dentro de la Fracción del Ejército Rojo. En este sentido, Ulrike’s Brain funciona como una secuela de aquel irreverente filme, que en clave de sátira manifiesta su crítica tanto a la derecha fascista como a la extrema izquierda.

Las bizarras secuencias del casting para la depositaria del cerebro de Ulrike, el rito nazi con el fin de regresar al mundo a Michael Kühnen y el enfrentamiento televisivo entre los líderes, dejan en evidencia lo demencial de estos dos bloques que, aunque en las antípodas, comparten peligrosas estrategias de poder.

El hecho de haber introducido la figura de Kühnen y sus cenizas como elemento resucitador, constituye otra de las características atractivas de la cinta. Por un lado, por la paradójica existencia de miembros abiertamente gays dentro de las agrupaciones fascistas, a pesar de la persecuciones y asesinatos sufridos por su comunidad. Y también porque alude a la historia verdadera de Kühnen, cuyas cenizas fueron rechazadas por varias ciudades que se negaban a enterrar a un enfermo de SIDA.

Provocadora, excéntrica y reflexiva, Ulrike’s Brain bebe de los extraños episodios de nuestra realidad para entregarnos un relato caricaturesco sobre dos polos opuestos que buscan el despertar un pasado que nunca se fue.

Ulrike's Brain 1

Dirección: Bruce LaBruce
Origen: Alemania/Canadá
Reparto: Gertrud Stammheim, Susanne Sachße, Jonathan B. Johnson, Saskia Timm, Stefan Sandrock, Florian Töbe, Yves Hanke, Joseph Wolfgang Ohlert
Género: Drama/Parodia
Duración: 55 minutos
Año de realización: 2016

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