Luego de la asombrosa adaptación televisiva de The Handmaid’s Tale, la plataforma de Netflix le abre las puertas a una nueva miniserie basada en otra obra de la canadiense Margaret Atwood. La historia transcurre en el siglo XIX y sigue los pasos de una criada irlandesa condenada por cometer un doble asesinato.

Por Giuliana Bleeker

El 2017 ha sido un año célebre para aquellas series protagonizadas por mujeres. Hemos disfrutado del nacimiento de nuevas y exitosas producciones cuyas miradas se atreven a romper con los esquemas de una televisión que reproduce la desigualdad de género, los estereotipos y roles establecidos. En este contexto de emancipación y transformación de los artefactos culturales es que desembarca Alias Grace, una miniserie de seis episodios basada en la novela homónima de la multipremiada escritora Margaret Atwood (El Cuento de la Criada).


Grace Marks (Sarah Gadon) es una joven inmigrante irlandesa que a mediados del siglo XIX llega a Canadá y con solo 16 años es condenada a prisión perpetua por el asesinato de su empleador, el granjero Thomas Kinnear (Paul Gross), y la ama de llaves Nancy Montgomery (Anna Paquin). Tras 15 años recluida en una cárcel de Ontario, Grace recibe la visita del Dr. Simon Jordan (Edward Holcroft), un psicólogo alienista contratado por unos miembros de la Iglesia Metodista para realizar un informe médico que la exonere de sus cargos. A lo largo de varias sesiones, la protagonista revivirá las penurias sufridas desde su llegada a Norteamérica hasta el momento exacto del crimen, suceso que la joven asegura no poder recordar con claridad.

Producida y escrita por Sarah Polley (Away from Her) y bajo la dirección de Mary Harron (American Psycho), la serie explora desde un punto de vista crítico los arquetipos con que la mujer ha sido encasillada por la sociedad patriarcal. Por un lado, la figura de la virgen, dulce y servicial que hace lo necesario para complacer a la figura masculina, y por otro la femme fatal, inmoral y manipuladora que es capaz de cometer cualquier atrocidad con tal de salirse con la suya. En medio de esta limitada visión aparece Grace Marks, una mujer que podría ser catalogada tanto de víctima como victimaria. Es ella quien desde su dualidad rompe con el ideal de mujer construida por la moral victoriana.

Alias Grace: En primera persona 2

La solidaridad de género es otro de los aspectos fundamentales en los que hace foco la trama. En su primer empleo como criada de la mansión de los Parkinson, Grace entabla una fuerte amistad con otra joven doncella llamada Mary Whitney (Rebecca Liddiard). Mary es una mujer con conciencia de clase, que se muestra a favor de la rebelión de los granjeros y desea independizarse económicamente ahorrando y trabajando duro. Su personaje resulta inspirador para la vida de Grace y juntas afrontan un hecho que hasta el día de hoy sigue siendo crucial para el movimiento feminista como es la ilegalidad del aborto y sus consecuencias para las mujeres pobres.

Alias Grace no solo recrea magníficamente la vida de la servidumbre en la época victoriana, sino que también se adentra en el terreno de los recuerdos reprimidos, los sueños y la hipnosis. Cabe resaltar que el período pre freudiano en que se desarrolla la historia se caracteriza por un progreso en los estudios de la mente humana y sus enfermedades. No es casual que el reverendo Verringer (interpretado por el director David Cronenbergle sugiere al Dr. Jordan que Grace podría solamente ser una persona histérica, dado que la denominada “histeria femenina” era uno de los diagnósticos más comunes del siglo XIX.

El relato de Atwood introduce, además, elementos del terror gótico que giran en torno al espiritismo y la posesión. Lo fantasmal, que tiene también su origen en las supersticiones de la época y el fanatismo por lo sobrenatural como mero entretenimiento popular, genera un clima de incertidumbre aún mayor y una hipótesis inesperada hacia el final de la trama.

¿Cuál es el valor del testimonio de una mujer en una sociedad que siempre tiende a sospechar de su credibilidad? Grace es consciente de que su palabra no es relevante frente a un sistema y una cultura que la violenta y la prejuzga y por eso decide contar su historia a su manera, con sus contradicciones, inventos y omisiones. Quizás sea ésta su mayor y única expresión de identidad.

La novela

Margaret Atwood en un cameo durante el juicio de Grace.
Margaret Atwood en un cameo durante el juicio de Grace.

Margaret Atwood publicó Alias Grace en 1996 inspirada el caso real de Grace Marks. La autora tomó conocimiento del crimen a través del libro Life in the Clearing versus the Bush (1853) de Susanna Moodie y desde aquel instante quedó fascinada por la historia. Tal fue así que gracias a los escritos de Moodie escribió una obra de teatro llamada The Servant Girl que en 1974 fue transmitida para la cadena CBC. Con el tiempo, Atwood fue recopilando la escasa información que aparecía en los periódicos y documentos públicos de la época sobre el juicio de Grace y a partir de allí imaginó personajes como el del psicólogo y Mary Whitney que ayudaron a enriquecer la trama.

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