En la piel del escritor Diego, el actor Guillermo Pfening transita el duro proceso del olvido ante los amores en apariencia imposibles. Sin embargo, no renuncia a embarcarse en la búsqueda de Carolina (Bela Carijo), una joven hermosa y enigmática pero sin intenciones de compromiso amoroso. Ésa es la columna vertebral de Amando a Carolina, opus de Martín Viaggio. Por eso en esta entrevista con Guillermo Pfening indagamos con más profundidad sobre su personaje Diego, sus apreciaciones acerca del amor y otras cosas más.
Pablo Ernesto Arahuete: -Historias de amor y despecho amoroso se habrán cruzado por tu carrera actoral en más de una oportunidad, cada una con sus desafíos emocionales y dramáticos ¿qué te llevó a subirte al barco de Amando a Carolina?
Guillermo Pfening: -Amando a Carolina no era un film que estaba en mis planes hacer. El protagonista iba a ser otro actor. Cuando me llama el productor y me dice mirá tenemos que salir a filmar esta película en 30 días, ¿te interesa?
Ahí leí el guion, y me entrevisté con Martin Viaggio, el director, y fue el espíritu de Martín lo que me sedujo. Un tipo maduro con un espíritu muy libre, muy audaz. Fue una experiencia muy linda de rodaje, muy familiar tanto en Argentina como en Brasil.
P.E.A.: -¿Te inspiraste en algún escritor para sentir la piel de Diego?
Guillermo Pfening: -No
P.E.A.: -En tu vida privada y siempre que se pueda contar ¿qué fue lo más extremo que hiciste por amor?
Guillermo Pfening: -Lo más extremo que hice por amor, fue trepar hasta el segundo piso de un departamento. Me subí a un árbol, de ahí a un balcón en en primer piso y luego pasé al segundo. Cuando llegué no encontré nada de lo que me había imaginado, era un amor enfermito, esos amores de la pubertad.
Entrevista a Guillermo Pfening: Lo más extremo que hice por amor fue treparme a un segundo piso, no encontré lo que había imaginado. 2
P.E.A.: -Gran parte de la química de una propuesta de estas características se alimenta de la interacción entre los actores ¿cómo fue el trabajo con tu partenaire femenina?
Guillermo Pfening: -Con Bela Carrijo nos conocimos en Rio de Janeiro por un amigo en común 6 meses antes de filmar este película. Compartimos una salidos al teatro y cena. Ninguno de los dos sabia nada de Amando a Carolina. Seis meses después, estábamos filmando juntos. Ella es un gran compañera y muy profesional. Un lujo.
P.E.A.: -¿Qué les pidió Martín Viaggio para transmitir esas intensas oscilaciones donde jugás el rol de amigo, de consejero y a la vez despechado?
Guillermo Pfening: -Me resulta difícil acordarme qué me dicen los directores en el rodaje. Porque ya pasaron casi 2 años que filmamos. No éramos de hablar mucho, creo. Yo no soy un actor que necesite todo el tiempo que me digan cómo hacer las cosas. Me mando y sobre eso me corrigen.  No sé, cada película es diferente.
Martin nos dio mucha libertad, recuerdo eso.
P.E.A.: -Si tuvieras que pensar en un adjetivo para caracterizar con precisión a Diego cuál de estos te parece más apropiado y por qué: romántico o soñador?
 
Guillermo Pfening: -Creo que Romántico.

 

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