Por Pablo Arahuete

La difícil tarea de hablar sin tapujos de la muerte, del proceso de duelo de una pérdida pero también del vínculo familiar es uno de los tantos tópicos que aparecen en el documental Ama y haz lo que quieras de la joven Laura Plasencia. Una tesis para la facultad que comenzó a tomar forma de documental y fue aceptada por el BAFICI. Por eso, nuestra entrevista con Laura tiene algo especial, su franqueza a la hora de responder es la misma que refleja su película, lejos de tratarse de un vehículo para hacer catarsis, muy cerca de los afectos y de la mejor manera de compartir el dolor y el camino largo de la cicatrización de heridas que genera una pérdida.

Entrevista a Laura Plasencia: Haber hecho esta película fue algo sanador. 2


 

Pablo Ernesto Arahuete: – Tal como se ve en tu película, tu familia siempre documentó con grabaciones caseras, momentos, etapas sobre el crecimiento de cada uno de ustedes, recuperadas por vos para empezar a construir la película, sobre todo en lo que hace a tu vínculo con tu padre y con tus hermanos. ¿Tu relación con el cine y con documentar siempre estuvo presente desde la infancia o viene por otro lado? 

Laura Plasencia: – La idea siempre fue que el espectador pueda reflexionar sobre la muerte, el amor, la familia y qué pasa después de la muerte. Sobre la trascendencia. Lo bueno es que movilice a la gente desde diferentes lugares, no necesariamente por haber sufrido una pérdida por una muerte. Todos tenemos padres, hermanos, amigos. La verdad es que de chica yo no quería estudiar cine, pensaba estudiar capaz veterinaria u otras carreras pero creo que cuando murió mi papá tuve la necesidad de contar historias, algo que me unía mucho a él, el contar historias. Leíamos juntos, mi preferido era Harry Potter. Cuando surgió esa decisión empecé a escribir hasta que me dí cuenta que el mejor lenguaje para expresarme era el audiovisual, el cine, el más completo para poder explicar lo que sentía. Estudiar cine luego de la muerte de mi papá tiene que ver, creo, con dejar una huella, algo que quede para siempre. 

P.E.A.: – ¿Cuándo decidiste transformar en película tu propio proceso de duelo, apareció siempre este formato en tu cabeza?

Laura Plasencia: – Estábamos cursando la tesis en la cátedra de Imagen y Sonido en la UBA, yo ya tenía la idea de hacer algo, primero un libro, luego una ficción, o hacer algo con mis hermanos que actúan. No tenía bien en claro qué hacer, pero a la vez tenía mucho material de archivo que quería utilizar. Así me puse hace dos o tres años a editar un videoclip, aunque no me convenció, nunca lo terminé. En la tesis pensé en este documental, no quería encarar el proyecto en solitario y busqué un grupo que finalmente quedó en siete personas. Al principio éramos seis mujeres que compartimos historias y experiencias, hasta que se sumó Johny (Johnathan Paparás, productor, en la foto junto a Laura Plasencia, una de sus hermanas a la izquierda y la montajista a la derecha). De todas esas historias compartidas, yo dije lo que había pasado con mi mamá cuando murió mi papá. Ella, ama de casa, se tuvo que adaptar a la nueva situación junto a nosotros, mis hermanos y yo. Cuando nos aprobaron la idea, comenzaron a salir temas como la muerte, el dolor, la depresión de mi mamá, toda la conflictiva alrededor. Durante la etapa de investigación, guión, me llama mi hermano Eduardo desde el cementerio de la Chacarita y me comunica que había llegado la carta sobre el vencimiento de la sepultura y ahí apareció el camino del documental: qué hacemos con el cuerpo de papá. Además, la elección de hacer el documental tuvo que ver con lo que a mí me transmitían esos rostros de mis hermanos, sus testimonios. Algo que al tratarse de personas reales, ninguna ficción podía transmitir. Para mí fue una sorpresa porque yo no veo documentales, y decidí además aparecer en cámara porque mis hermanos se la estaban jugando por contar cosas personales, yo debía jugármela el triple. Todo fue posible gracias al apoyo del equipo, profesores y mi familia.

Entrevista a Laura Plasencia: Haber hecho esta película fue algo sanador. 1

P.E.A.: – El título de tu película tiene que ver con un epitafio pero también alude a una frase de San Agustín, Ama y haz lo que quieras. ¿El epitafio tiene algo que ver con tu papá, él habitualmente decía esta frase como una suerte de carpe diem personal que les transmitió a vos y tus hermanos?

Laura Plasencia: – La frase de San Agustín habla de la caridad, pero más allá de la frase, yo me la apropié y primero no la entendía demasiado cuando era chica. Me parecía negativa porque pensaba que en nombre del amor al uno hacer lo que quiere hasta podía llegar a matar a otra persona. Después empecé a profundizar en la frase y me dí cuenta que encajaba con mi papá, por el desinterés personal cuando se trata del amor. Cuando amás a alguien, no importás vos, importa la felicidad del otro, de ahí eso del desinterés. Mi papá al haber tenido tantos hijos nunca antepuso sus miedos por lo que podría llegar a pasar, con mi mamá nunca pensaron en que podría salir mal algo y nos tuvieron a nosotros. Eso es un acto de amor, creo que el documental en resumen de la vida de mi viejo lo refleja. Nos dejó a nosotros saber lo importante que es el amor aunque parezca cursi la frase. A mí además mientras estaba haciendo la película me pegó mucho esa frase porque constantemente me preguntaba, ¿está bien lo que estoy haciendo, lo hago por mí, por el mundo, como acto egocéntrico? Sentía que como lo estaba haciendo por amor no podía salir mal, no podía lastimar a nadie, incluidos mis hermanos y mi mamá. 

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P.E.A.: – ¿Descubriste durante la investigación para este documental alguna faceta o aspecto de tu padre hasta ese momento desconocido o reforzaste tu relación vincular de tu pasado vivido con él, teniendo en cuenta que a vos su muerte te toma de muy chica?

Laura Plasencia:Reforzó mi conocimiento de papá. Si bien conocí cosas nuevas, profundicé aquellas que ya sabía y confirmé otras. Conocí varias miradas sobre mi padre, tal vez eso sí fue algo nuevo, la visión de cada uno de mis hermanos respecto a papá. 

P.E.A.: – Más allá de que tenías un equipo detrás durante el rodaje, también tus hermanos comenzaron a participar activamente del proyecto. ¿Alguno te pedía ver el material, intervino desde cierto lugar con opiniones sobre lo que estabas haciendo?, cuando terminaste la película, ¿la vieron todos juntos, por separado, cómo fue ese momento? 

Laura Plasencia: – Antes de convocarlos, hablé con cada hermano por separado y me dijeron que estaban dispuestos a estar en la película. Siempre me apoyaron y acompañaron en el proceso pero a veces alguno me insistía con querer ver el material y yo los frenaba. Pensé que con mi hermano Eduardo iba a tener mucho más conflicto, nada que ver, todo lo contrario, eran cosas de mi cabeza. Quería que él viera la película entera porque en ella aparece como una especie de antagonista, me interesaba sobre todo su opinión. Quedó encantado e incluso me sugirió unos cortes, y tenía razón. Todos mis hermanos quedaron conformes y sienten a mí película como suya también. Me sorprendieron porque a veces yo no me daba cuenta de lo que estaba pasando. Mis hermanas sí me hacían observaciones sobre los planos donde aparecían ellas, no les gustaban cómo daban en cámara. Yo les decía, “Salí horrible en toda la película, no tiene nada que ver”. Y por supuesto no corté ningún plano. 

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P.E.A.: – Llegaste al BAFICI, ¿A partir de ahora, cómo sigue, en otros festivales, en la búsqueda de plataformas on demand, tenés algo en puerta?

Laura Plasencia: – Después del BAFICI estamos en la mira con un par de festivales internacionales como San Sebastián. La idea de on demand se contempla y si se da sería buenísimo. Estamos abiertos a toda oportunidad que se presente pero mucho más a que a la peli le vaya bien.

P.E.A.: – Sin anticipar el final: ¿Cómo es ahora tu relación con el proceso de duelo de Adrián?

Laura Plasencia: – La verdad es que haber hecho la película fue sanador. Tanto para mí como para mis hermanos, respecto al proceso de duelo personal le pude devolver a Adrián todo el amor y todo lo que me dio. No te puedo decir si cerré o no el duelo porque eso no se puede saber. Recuerdo una frase que una vez me dijeron que los duelos se van pagando en cuotas, siempre habrá alguno que te atraviesa.

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