Por Pablo Arahuete

Entrenan con rigor y disciplina deportiva, ponen el cuerpo y la fuerza a disposición de una estrategia para la lucha. Saben que las reglas se hacen para respetar pero a la hora de la batalla la adrenalina nubla todo juicio. Lejos de disfrazarse de templarios o soldados con armaduras y yelmos, ellos no aparentan luchar sino que luchan por tantas cosas como el  honor y la tranquilidad de haberlo dejado todo en el campo de batalla. La singularidad de este documental de Juan Schmidt es directamente proporcional a la rareza de este deporte de batallas medievales, que en Argentina incluso cuenta con una federación. El director de Polvareda no transita por los lugares comunes de documentales sobre algún deporte u hobbie, pues elige formar parte de la preparación de los guerreros, cuya meta no es otra que participar de los torneos mundiales para medirse con potencias como Rusia o Canadá  y hacer un papel digno, con mínimos recursos y estructura, aunque con terribles ganas de llevarse puesto a cualquiera que se cruce en el camino. Mucho de autosuperación unifica las historias con sus rostros definidos, las discusiones propias del armado de tácticas de combate y la jerarquía de líderes y un grupo sustituto, quienes también lograron participar en el Torneo de República Checa en 2016. Resulta sumamente gratificante encontrar a la hora de la batalla la recompensa del arduo entrenamiento y sentir en carne propia los golpes en armaduras improvisadas, la resistencia de los cuerpos desvencijados, que se niegan a morder el polvo a riesgo de sufrir severos daños,  parte de la regla que descalifica a aquel grupo que no logra mantenerse en pie. No se rinden ni en el deporte, ni en la vida cotidiana, tienen muy claro que se trata de una pasión fugaz porque hay que volver al ruedo de la otra vida, sin armaduras ni yelmos.

Funciones:


20 de Abril – 23:50hs
Village Caballito

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