Por Omar Tubio

Sin demasiadas pretensiones ni querer cambiar el rumbo del género, El transportador (2002) se inscribe dentro de lo más previsible, pero está muy bien filmada y producida, con el agregado del bellísimo entorno de la Costa Azul. Jason Statham sale muy bien parado de la experiencia y abre una veta nueva para explotar en su carrera.

Últimamente no hay película de acción que se precie, europea o americana, en la que la dirección de secuencias de lucha no esté a cargo de un oriental. La maestría con la que se manejan en ese campo parece no tener competencia. Corey Yuen, a cargo de El Transportador, procede de Hong Kong, en donde tiene una amplia experiencia en el género dirigiendo nada más y nada menos que varias de las últimas películas de Jet Li. Y en Hollywood colaboró en las coreografías de lucha de Arma Mortal 4 y X- Men.


¿A qué viene todo este preámbulo? Simplemente a presentar a la persona que logra que El transportador sobresalga un poquito del común denominador de las típicas películas de acción onda Van Damme o Steven Seagal, gracias a sus espectaculares secuencias de lucha, lujosamente coreografiadas y filmadas con un buen gusto insoslayable. Lo que uno imagina humanamente imposible, Yuen lo transforma en verosímil, haciendo que los cuerpos y sus extremidades parezcan tener vidas separadas.

Otro que pone su granito de arena, ya desde la producción, otorgándole su sello inconfundible es Luc Besson. El prestigioso director y productor francés mete mano donde puede y lo dejan, y aunque esta travesura esté muy lejos de Nikita o El perfecto asesino ?sólo por citar algunas de sus mejores películas?, su manera de ver el cine, el ritmo vertiginoso de las escenas y esa banda de sonido que perfora los oídos se hacen presentes.

La anécdota que sirve de nexo para posibilitar lo que realmente importa (la acción) es mínima e intrascendente. Un ex espía retirado vive de manera solitaria y apacible en una inmensa casa a orillas del Mediterráneo, dedicándose sólo al transporte de mercadería de un punto a otro. Claro que no cualquier mercadería, sino aquella que no se puede declarar legalmente o resulta peligrosa, por lo cual su trabajo requiere de mucha discreción y es altamente remunerado.

Acostumbrado a regirse por severas reglas que jamás infringe, cierto día le encomiendan una entrega con un “paquete” muy particular que le llama poderosamente la atención, ya que no sólo golpea su capó sino que parece tener vida propia. Conciente de estar cometiendo el peor error al violar la regla principal (si no lo hiciera no habría película), descubre su contenido hallando a una dulce y bella muchacha oriental que, veremos más adelante, esconde más de un secreto y es la llave principal para que a nuestro protagonista le empiecen a llover enemigos con ganas de matarlo.

Jason Statham (Snatch, El único), a priori un actor no muy indicado para estos menesteres, sale muy bien parado de la experiencia y abre una veta nueva para explotar en su carrera. Su rostro imperturbable y su buena contextura física le dan cierto aire a lo Bruce Willis, que el actor explota de manera inteligente. Qi Shu, estrella popular en Asia, debuta en Occidente de la muy buena mano de Besson y luce muy bonita y desenvuelta.

Sin demasiadas pretensiones, ni querer cambiar el rumbo del género, El transportador se inscribe dentro de lo más previsible, pero está muy bien filmada y producida, con el agregado del bellísimo entorno de la Costa Azul. No los dejará con la boca abierta, pero tampoco se van a aburrir. No es poco.

El transportador: Como en Hong Kong... pero en la Costa Azul 1Título: El transportador
Título original: The Transporter
Dirección: Corey Yuen
Intérpretes: Jason Statham, Qi Shu, François Berléand, Matt Schulze
Calificación: Apta para todo público
Género: Acción, Thriller
Duración: 92 minutos
Origen: Estados Unidos, Francia
Año de realización: 2002
Distribuidora: Fox
Fecha de estreno: 12/12/2002

Puntaje 6 (seis)

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