Por Omar Tubio

Esta es la típica película que, basada en una novela rápidamente convertida en best seller, se convierte en objeto de culto o repudio, según el lado por el que se la mire.

Parece ser que en cuanto se corrió la voz de que el proyecto de adaptar el libro de Janet Fich al cine se hizo realidad, un puñado de renombradas actrices se mostraron interesadas en participar. De esa manera se logró reunir un atractivo reparto (Zellweger, Pfeiffer, Wright-Déjame vivir: Madre hay una sola 3Penn) para rodear a la casi debutante Allison Lohman en el complicado rol de Astrid, una adolescente a la que le pasa de todo.


La joven vive sola con su madre Ingrid (Michelle Pfeiffer), una mujer sumamente hermosa, autosuficiente, y que mantiene con su hija una relación muy liberal. Astrid ha visto pasar a varios hombres por el hogar, pero ninguno duraba más que lo necesario. Hasta que aparece alguien que sí mueve la estructura familiar de un modo más intenso, y mamá Ingrid se enamora peligrosamente. Tan peligrosamente que cuando descubre a su amado con otra no tiene la menor duda en despacharlo a mejor vida.

Allí comienza el calvario de nuestra heroína, ya que con su madre en la cárcel, y al ser menor de edad, es puesta a disposición de un régimen de Hogares Adoptivos, que en los Estados Unidos son moneda corriente.

Primero con una mujer de oscuro pasado y de devoto presente, que junto a su joven amante y un hijo la recibe calurosamente, para terminar luego mandándola a un Hospital. En una siguiente instancia, se hace cargo de ella una actriz de segunda, casada con un cotizado actor que, siempre ausente, la hunde en fuertes depresiones que poco a poco la van llevando al suicidio. No… si esta chica no gana para sustos!

El film no se detiene a analizar ni a criticar el sistema perverso de dicha Institución, ni la poco responsable admisión de los candidatos como familia receptora, sino que el interés está puesto en los cambios que se van produciendo en la personalidad de Astrid a partir de las Déjame vivir: Madre hay una sola 4increíbles peripecias a las que es sometida en cada hogar sustituto, y cómo afecta esto a su comportamiento, teniendo en cuenta la tan conflictiva etapa de vida por la que está pasando. A su vez, el dominio a la distancia que sigue ejerciendo esa posesiva madre, que de una manera egoísta y sutil le impide crecer y madurar por sí misma.

Casi como en una soap-opera televisiva, la película no resiste el menor análisis y las situaciones son tan inverosímiles y melodramáticas que hasta causan cierta gracia. Allison Lohman es una rubiecita lavada que sólo logra transmitir los bruscos cambios en su carácter a través de sendos maquillajes y pelucas que nos traducen en lo exterior lo que le está pasando en su interior. Lo más sobresaliente del film es la eternamente bella Michelle Pfeiffer, que aún vestida con uniforme de rea y a cara lavada, le pasa el trapo a cualquiera que se le anime.

Déjame vivir: Madre hay una sola 2Título: Déjame vivir.
Título Original: White oleander.
Dirección: Peter Kosminsky.
Intérpretes: Alison Lohman, Robin Wright, Michelle Pfeiffer, Renée Zellweger, Billy Connolly, Svetlana Efremova, Patrick Fugit, Cole Hauser, Noah Wyle, Taryn Manning, Allen Lee Haff, Melissa McCarthy.
Género: Drama, Basado en novela.
Clasificación: Apta mayores de 13 años.
Duración: 109 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2002.
Distribuidora: Nu Visión.
Fecha de Estreno: 27/03/2003.

Puntaje: 4 (cuatro)

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here