Por Juan Blanco

Rowan Atkinson, más bien conocido a nivel universal como Mr. Bean, lamentablemente nunca va a conseguir despegarse de este último personaje maldito. Irritante a más no poder, Mr. Bean reúne todas esas malas características que hacen a un actor cómico pasar de la gracia a la histeria absoluta. El hecho de que apenas hablara, obligándolo a manifestarse de las maneras más sobreexigidas, resulta hoy la principal causal del histrionismo desmesurado del personaje, y lo que hace que por consiguiente Bean incite al espectador más a la violencia que a la risa despreocupada. Pero si trasladamos a Rowan hasta Johnny English,surge la agradable sorpresa de poder presenciar uno o dos actos de destreza de un comediante con la talla para hacer reír, y bastante. Lástima que no sea suficiente para levantar el trabajo de un equipo de panzones holgazanes, que pareciera que escribieron el guión sentados en el baño.

El es inepto, por supuesto, poco agraciado, desde ya, e ignorante, sin dudas. Johnny English es un agente secreto de última; de esos a los que se llama cuando no queda otra, o mejor dicho, otro. El asunto es que “alguien” con un horrible acento franchute se robó las joyas de la reina, y Johnny será el único agente que quede vivo y dispuesto a salir corriendo al servicio de su majestad, pero no antes de hacerlo al servicio de la parodia de James Bond. Claro, English es británico, como Bond, pero en todos los otros detalles ambos agentes jamás podrán contar con coincidencias, y de ahí la supuesta gracia. Y bien se debe decir supuesta, cuando más que una parodia al mundo 007, Johnny English termina, por accidente, faltándole el respeto a La Pantera Rosa de Blake Edwards.


Johnny English y La Pantera Rosa se parecen y mucho, pero el foco de Atkinson y cía. está puesto en el cine de espionaje, aunque la anécdota le hace una muy mala burla a los espías con una falta de ideas demasiado gruesa. Y a pesar de que Rowan hace lo que puede, y el agente English le sale con todo el swing que jamás tendrá Mr. Bean, en la película de Peter Howitt pesan mucho los lugares comunes y los chistes fechados: desde una chica English sin nada de onda (la preciosa pero pésima actriz Natalie Imbruglia) y un malo con fonética chistosa (John Malkovich), hasta gadgets varios que,según el manual del espía aplicado, habrían de generar tantos deja vu desproporcionados como fueran posibles hacia el mundo de James “martiniagitado no batido” Bond. Nada cuaja del todo. Para el caso existe otro agente igual de inepto y tres veces más sexy e ingenioso llamado Austin Powers.

El mejor momento del film es uno en el que Johnny practica golpes de karate con un patito de goma amarillo frente al espejo del baño. Si esto es lo mejor, imaginarse lo peor puede llegar a ahorrarle a uno mucha plata, tiempo y esfuerzo. Por consiguiente háganlo, o al menos sepan ir a ver Johnny English en un día prudente a un cine cercano y sin demasiadas luces, cosa que no duela saber que a mitad de película uno se quedó dormido como un angelito, e incluso hasta que dé cierto gusto. Por fortuna el chiste del patito viene casi al principio, y para entonces ya se disfrutó de un muy buen Rowan Atkinson en duración de corto.

Johnny English: Al servicio secreto de la parodia 2Título: Johnny English.
Título Original: Idem.
Dirección: Peter Howitt.
Intérpretes: Rowan Atkinson, Natalie Imbruglia y John Malkovich.
Género: Espionaje, Parodia.
Clasificación: Apta para todo público.
Duración: 86 minutos.
Origen: Reino Unido.
Año de realización: 2003.
Distribuidora:UIP
Fecha de Estreno: 08/05/2003

Puntaje: 4 (cuatro)

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