Por Emiliano Fernández

Tercera y última entrada en la trilogía de la venganza de Park Chan-wook, Sympathy for Lady Vengeance (2005) es sin lugar a dudas la más poética y reflexiva, un estudio abarcador y certero sobre la redención y el siempre mutable contexto que la facilita o neutraliza. Haciendo nuevamente eje en la conflictiva relación entre el pecado y la penitencia, el director se despacha con otra memorable exquisitez visual que no deja de lado la profundidad temática a la hora de ahondar en los orígenes de todo el dolor y la muerte que vemos correr cual ríos interminables de mugre social.

Luego de una condena de 13 años por el secuestro y asesinato de un niño, Geum-ja (la esplendorosa Yeong-ae Lee) es finalmente liberada de prisión. Buscando saciar su sed de revancha y con la ayuda de ex compañeras convictas, comienza a ejecutar un plan pergeñado durante su prolongada estadía en el presidio: no sólo dar muerte al verdadero responsable, sino también reencontrarse con su pequeña hija, a la que debió ceder en adopción. Aquí nos reencontramos con diversos ajustes de cuentas, tan personales como demoledores, que funcionan en tanto promesas que sólo a veces generan la anhelada satisfacción… en otras oportunidades defraudan, causando más aflicción y pesar.


Mientras que Sympathy for Mr. Vengeance (Boksuneun naui geot, 2002) hacía centro en la espiral sin fin de la acción-reacción y Oldboy (2003) ponía todas sus fichas en la descripción meticulosa de un castigo extremadamente exacerbado, en Lady Vengeance descubrimos una combinación muy bien balanceada de ambos films (de hecho, Min-sik Choi, el recordado Dae-su de la anterior, dice presente a través de un personaje fundamental). Si la primera mitad recuerda a Oldboy por su ritmo veloz, sus flashbacks, su humor negro y su cinismo general, la segunda hora nos retrotrae a Mr. Vengeance sobre todo en lo que respecta al lirismo narrativo, la ajustada e inspirada puesta en escena y el perfeccionismo obsesivo a partir del cual están construidas las imágenes. Sin embargo la película es mucho más que un simple collage. Entrega una inesperada y bienvenida novedad dentro de lo que venía siendo el cine del realizador coreano: es posible hallar un cierto espíritu humanista detrás de esta pesquisa atormentante y desesperada por recuperar, aunque sea idealmente, algo de lo perdido.

Bajando el voltaje gore, suprimiendo la brutalidad shockeante y dejando de lado el recurso de guardar para la escena final la vuelta de tuerca que lo explica todo, ahora es tiempo de pensar en el “después”, en el instante posterior al ajusticiamiento. La interpretación de la protagonista Yeong-ae Lee es francamente genial (ya la conocíamos por su labor en Joint Security Area del 2000, también dirigida por Park). Esta actriz aporta toda la complejidad dramática necesaria para retratar a una mujer que cometió un terrible error en el pasado, por el cual hoy se entrega a una mortificación con ecos tan religiosos como místicos. A la suntuosidad en la fotografía, la edición y la música, hay que sumarle un guión muy pulido e imaginativas tomas digitales. El film reúne numerosos hallazgos conceptuales y estéticos destacables como el sueño de Geum-ja, en el que vemos cómo sacrifica un perro de madera con cabeza de hombre. Tampoco nos olvidemos de la cooperativa de la venganza, el tribunal colectivo improvisado, una excelente idea que Park Chan-wook tomó del clásico del expresionismo alemán M (1931).

Aquí no sólo contamos con una sistematización minuciosa de un proyecto revanchista. Por ejemplo, al indagar en la colaboración y hermandad entre las reclusas, Sympathy for Lady Vengeance utiliza regularmente narradores en off que ofrecen diferentes y complementarios puntos de vista sobre el personaje central, enriqueciendo aún más el relato (principalmente durante las primeras secuencias). La película en su conjunto es una nueva lección de cine, un modelo visceral y sublime que merece ser tenido en cuenta a futuro. El odio y la melancolía determinan los movimientos de esta ?Señora Venganza? que no busca otra cosa más que absolución, objetivo que se pretende alcanzar a través de comportamientos negativos/supresores y positivos/constructores. Estos caminos aparentemente opuestos, la destrucción de una vida (el verdadero criminal) y el apuntalamiento de otra (su hija), constituyen las dos caras primordiales del obrar en este mundo; elementos necesarios para, entre otras cosas, cobrarse las atenciones recibidas. Pero a pesar de todo siempre queda ese deseo inconsciente de volver al principio, cuando la pureza era un estado constante y el actuar sin consecuencias era viable. O como le dice ella a su hija: “ser blanco, vivir blanco… como esto”, al tiempo que sostiene un pálido pastel en sus manos bajo una tierna nevada.

Sympathy for Lady Vengeance: Con su blanca palidez 1Título: Sympathy for Lady Vengeance
Título original: Chinjeolhan geumjassi tcc Lady Vengeance
Dirección: Park Chan-Wook
Intérpretes: Yeong-ae Lee, Min-sik Choi, Tony Barry, Anne Cordiner y Su-hee Go
Calificación: No disponible
Género: Drama, Thriller
Duración: 112 minutos
Origen: Corea del Sur
Año de realización: 2005

Puntaje 10 (diez)

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