Por Diego Martínez Pisacco

Aceptable cierre de esta trilogía a la que deberían rescatársele algunos rasgos de humor e ingenio y la fabulosa creación que de Jack Sparrow hace el camaleónico Johnny Depp. Una superproducción con toda la opulencia material a la vista pero que de ninguna manera justifican las casi tres horas de metraje…

El tan aguardado cierre de la trilogía de Piratas del Caribe vuelve a confirmar el peso que tiene el productor Jerry Bruckheimer -que desde hace rato ha tomado la posta de Joel Silver en su rol de hacedor de productos mega comerciales- en la industria de Hollywood. El director Gore Verbinski ha demostrado su valía en varias películas, con The weather man a la cabeza, pero es más que evidente su incapacidad para imponerse frente a un tipo tan todopoderoso como Bruckheimer.


El resultado de esa debilidad es un film como En el fin del mundo, en donde la suma de sus partes no conforman un bloque sólido y mucho menos una aventura ajustada. Excesiva en cantidad de situaciones, metraje, personajes y por qué no dólares, la creación del viejo Walt Disney readaptada para la pantalla grande con un cinismo que el creador del ratón Mickey nunca hubiese permitido estando en vida- padece de elefantiasis cinematográfica.

Aunque no será obstáculo para que millones de espectadores paguen su entrada para ver al genial Jack Sparrow y compañía con lo cual los ejecutivos de turno cantarán las hurras sin preocuparse lo más mínimo por los problemas de ritmo o las repeticiones que afectan sobremanera a este, demás está decirlo, soberbio si bien desparejo espectáculo audiovisual.

Con la firme intención de continuar usufructuando de la increíble versatilidad de un siempre carismático Johnny Depp los hoy muy cotizados guionistas Ted Elliott y Terry Rossio se pasan de rosca escribiéndole unas escenas muy voladas y dudosamente humorísticas a una estrella que se encuentra en estado de gracia por lo que se le perdonan sus muchos excesos.

El tema es que los delirios de Sparrow se siguen con curiosidad pero no ayudan a mejoran en nada lo ya brindado en La maldición del Perla NegraEl cofre de la muerte. En ese sentido, uno de los mayores aciertos de esta supuesta última parte de la saga es el reingreso del Capitán Barbossa (jugado con su habitual sapiencia por el experimentado Geoffrey Rush) a la historia. Sirve como antagonista para Depp y también como hilo conductor en los escasos momentos donde el actor fetiche de Tim Burton no aparece frente a las cámaras.

Desde ya, también vuelven los enamorados Elizabeth y Will Turner; los villanos Davy Jones y Lord Cutler Beckett; los mugrosos piratas Pintel y Ragetti (relevo cómico de la trilogía) y se incorpora al elenco un sobreactuado Chow Yun-Fat en el papel del Capitán Sao Feng.

Y además, como si hicieran falta más focos de interés, el tan mentado cameo de Keith Richards quien para deleite de sus fans hasta se da el gusto de tocar la viola. ¿Quedan dudas de que esta trilogía de Piratas del Caribe da para todo?

Más es menos. Como cuando el enredado guión se toma licencias innecesarias estirando hasta la exasperación una anécdota acotada. O dejando intactos chistontos sacrificables en la mesa de edición. De recortarse una media hora se ganaría en concisión y ciertos detalles argumentales nada bien resueltos pasarían casi desapercibidos. Menos es más.

Menos es más. ¿Quién diría que con su rostro tapado por un maquillaje tremendo ese actorazo que es el inglés Bill Nighy podía lograr emocionar tanto? Con la breve escenita donde Davy Jones recuerda a su amor perdido, Nighy devuelve ampliamente el precio de la entrada. Magia pura en la que el sentimiento y la humanidad desplaza a un segundo plano a toda la parafernalia tecnológica. Si Verbinski hubiese logrado más momentos “auténticos” como ése, el film sería mucho más que un simple entretenimiento pasatista.

Tal como sucediera en El cofre de la muerte con la desmesurada secuencia de la rueda de molino -una mini película en sí misma- y la confrontación con el monstruoso Kraken, esta tercera parte nos tiene reservado un furioso finale brillantemente orquestado desde lo técnico. Efectos visuales, montaje y puesta en escena de primerísimo nivel al servicio de una narración de súper acción que no va a defraudar a nadie y que se extiende por casi media hora de tensión constante.

Previsible y espectacular, esta saga se ha posicionado en un término medio dentro de lo que puede dar Hollywood y Jerry Bruckheimer en particular.

Piratas del caribe, en el Fin del Mundo: Una saga a media altura 2Título: Piratas del caribe, En el Fin del Mundo
Título Original: Pirates of the Caribbean: At World’s End
Dirección: Gore Verbinski
Intérpretes: Johnny Depp, Geoffrey Rush, Orlando Bloom, Keira Knightley, Bill Nighy, Jack Davenport, Chow Yun-Fat
Calificación
: Apta para todo público
Género: Acción, Aventuras, Familia, Fantasía, Secuela
Duración: 168 minutos
Origen: Estados Unidos
Distribuidora: Buena Vista Internacional
Año de realización: 2007
Fecha de estreno: 23/05/2007

Puntaje 7 (siete)

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