Por Emiliano Fernández

El surcoreano Kim Ki-duk continúa aferrado a su fórmula cinematográfica patentada y una vez más entrega exactamente lo que se espera de él. Tanto fans obsecuentes como programadores perezosos de festivales clase A están de parabienes: vuelven las historias minimalistas de neto corte conceptual, sobrecargadas de “formalismo abreviado”. La recurrencia se detecta hasta en el esquema concreto detrás de la trama: por décima vez tenemos a una joven enigmática que desarrolla una fuerte dependencia emocional hacia un extraño de personalidad esquizoide en el contexto de una bonita relación sadomasoquista.

Aliento: Grado cero 3Cualquiera que conozca la obra del realizador deducirá con facilidad los caminos a seguir. Yeon (Park Ji-a), una ama de casa que sufre la infidelidad de su esposo, se entera por la televisión de los reiterados intentos de suicidio de Jang Jin (Chang Chen), un condenado a muerte con una depresión bastante avanzada. De un momento a otro decide dar inicio a una serie de visitas en las que montará sucesivos cuadros musicales teniendo como eje temático las distintas estaciones del año. Durante los encuentros la mujer habla de su vida y él prisionero sonríe en silencio… con los guardias como testigos nacerá la atracción física.


Reaparecen el laconismo general, la escasez de diálogos, el cuidado preciosista en la fotografía, las situaciones por demás abstractas, la música con cuentagotas y algunos chispazos aislados de ironía. Sin embargo nuevamente los rasgos fundamentales son el interés por la construcción de un verosímil de tipo poético/ reflexivo (sustentado en oposiciones binarias que simplifican el tópico trabajado) y la presencia de un número generoso de golpes de efecto (violentas salidas sexuales que involucran algo de crueldad). En relación a esto último, el film arranca con Jang Jin cortándose el cuello a puro gore.

Una carrera errática amerita consideraciones singulares. Nos maravillamos con películas excepcionales como Hierro 3 (Bin-jip, 2004) o Primavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera (Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom, 2003), disfrutamos de opus interesantes como La isla (Seom, 2000) o Samaritan Girl (Samaria, 2004) y lamentablemente padecimos sus propuestas recientes. De todas formas hay que reconocer que el escalón más bajo lo ocupa la tediosa El arco (Hwal, 2005). Por suerte El tiempo (Shi gan, 2006) representó una relativa mejoría para lo que fue un monótono paso en falso.

Respetando el clásico sin sentido de los distribuidores locales, Aliento (Soom, 2007) es la anteúltima realización de Kim Ki-duk. Por momentos uno tiene la sensación de que estamos ante un producto de exportación que explota sin mucho decoro la filosofía budista en función de un público occidental- burgués tan omnívoro como intelectualoide. Este “estado de las cosas” muta en certeza cuando se piensa en sus obras menos inspiradas, aquellas que dejan en evidencia la degradación ideológica y vacuidad narrativa de algunas escenas. Un envase lleno de ampulosidad puede no ser sinónimo de contenido valioso.

En las antípodas de los geniales Park Chan-wook y Bong Joon-ho, el director se muestra Aliento: Grado cero 4incapaz de ofrecer novedades o aventurarse más allá de su estilo característico. Instalado cómodo dentro del pelotón de cineastas que invierten a conveniencia los parámetros norteamericanos, de seguro sabe que Hollywood al revés sigue siendo Hollywood: la inversión se transforma en un ademán de respeto que para colmo refuerza el estereotipo. Mientras que a esta altura parece estancado en un discurso ya digerido, sus compatriotas- colegas incorporan numerosos componentes de la industria para luego adaptarlos a gusto.

A pesar de que la hipocresía transversal y un cierto agotamiento creativo atentan contra una valoración positiva, todavía es posible rescatar puntos a favor. La riqueza en metáforas, la meticulosidad de los planos, una buena labor del elenco y los dardos al sistema de clases surcoreano y el rol del estado constituyen factores elogiables. Continúa al frente de todo esa saludable obsesión analítica que pretende dilucidar la relación existente entre la hegemonía corporal y el “grado cero” de la expresión lingüística. La amplitud comunicacional y la economía verbal se unifican paulatinamente hasta estallar en un irremediable desenlace.

Aliento: Grado cero 2Título: Aliento.
Título Original: Soom.
Dirección: Kim Ki-duk.
Intérpretes: Chang Chen, Ha Jung-woo, Park Ji-a y Kim Ki-duk.
Género: Drama.
Clasificación: Apta mayores de 16 años.
Duración: 84 minutos.
Origen: Corea del Sur.
Año de realización: 2007.
Distribuidora: Distribution Company.
Fecha de Estreno: 30/07/2009.

Puntaje: 6 (seis)

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