Por Pablo Arahuete

Nicolás Avruj tomó como punto de partida para su documental la necesidad personal de un viaje a su Israel ancestral. En ese viaje atravesado de enormes sensaciones contradictorias y una cuota muy particular del azar se encuentra el espacio cinematográfico para retratar no sólo la experiencia en primera persona, sino la idiosincrasia de dos países separados por una frontera. En esta entrevista exclusiva, el director nos detalla de qué se trata NEY, Nosotros, Ellos y Yo, que se estrena el próximo jueves 20 de agosto.  Nico-terraza-Gaza

Pablo E. Arahuete: – ¿Qué representan para vos la idea de viaje y azar en términos cinematográficos?


 

Nicolás Avruj: – El viaje en el espacio y el viaje en el tiempo son transformadores. El primero es más brusco, pero el segundo tiene efectos más duraderos. Algo así recordábamos junto con Andrea, la editora, que decía Thomas Mann. Y fue una descripción de lo que le pasa al personaje en la película: Durante el viaje cambió mucho y muy de golpe. Pero después volvió a Argentina y esas transformaciones fueron perdiendo efecto. Pero luego, el paso de estos 15 años tuvo otro efecto: el del cambio más profundo.

El azar fue quien dominó el viaje. Una motivación de conocer, de conciliar y de retribuir la gentileza que tuvieron al hospedarme, estaban detrás. Pero sí, durante el viaje pasó mucho eso de dejarme llevar.

 

P.E.A: – ¿Cuál fue el instante en que decidiste transformar tu travesía personal en este documental?

 

 

Nicolás Avruj: – Andaba sin rumbo, pero me creía, a su vez, dueño de las decisiones que tomaba; andaba a la búsqueda de alguna verdad. Entonces, ya en el comienzo del viaje viví experiencias de ser alojado en casas palestinas e israelíes por gente que no me conocía ni sabía quién era. Iba de un lado a otro de la frontera y tenía la misma sensación de gratificación al ser agasajado, aun siendo extranjero. Pero las personas con quienes hablaba no cruzaban las fronteras (algunos no querían, otros no podían). Entonces tuve una ingenua idea de generar lazos entre palestinos e israelíes filmando a las personas que iba conociendo y mostrándolo luego del otro lado. Pero cuando conseguí llegar con la cámara y el micrófono, empezó la segunda Intifada y las cosas empezaron a cambiar. Siguieron cambiando más y volviéndose más violentas. Yo estaba ahí ya. No tenía clara la forma que iba a tomar la película, pero ya había comenzado.

 

P.E.A.: – ¿Qué cosas te acercan a la tierra Judía y cuáles te separan más allá de los afectos?

 

Nicolás Avruj: – La tierra no tiene religión, es tierra. Durante milenios los_MG_9864, foto actual Nicolas judíos soñaron con un Israel que los protegiera cada vez que eran perseguidos o humillados en distintas partes del mundo (sobre todo en Europa). Cada judío se imaginó un Israel distinto, que vivió en sus anhelos íntimos. En el caso de mi familia -ya en el siglo XX-, era una tierra de justicia para la humanidad, la tierra de los kibutz, de igualdad, de lo que no tuvieron -ni tienen- la mayoría de los hombres a lo largo de los siglos.

Pero luego está también otro Israel: el Estado de Israel, que es un estado entre otros estados, con su sistema, sus verdades, sus temores, sus políticos, sus injusticias, su clima, sus vecinos… en fin. Para algunos, ambos Israel se solapan. Para otros no. Esa es una verdad que me costó entender durante estos años: hay dos Israel.

Bueno, hay muchos más, ¿no?

 

P.E.A.: – ¿Con tu cámara testigo de la segunda Intifada, corriste peligro de muerte?

 

Nicolás Avruj: – Peligro de muerte creo que alguna vez, pero no me di cuenta. Viví bombardeos y tiros, pero me parecía que había una manera de entender adónde iba a suceder el impacto. Yo estaba cerca, pero nunca abajo de los tiros. Cabe aclarar que era otra época… mucho menos destrucción que la que se ve hoy en día. Y que la adrenalina supera al miedo. No sé si hay muchas otras sensaciones que directamente supriman al miedo. Por eso cuesta medir.

 

P.E.A: – ¿Considerás que el conflicto con los Palestinos alguna vez encontrará una salida equitativa para ambos bandos?

 

Nicolás Avruj: – Me gustaría. Pero la justicia para todos y todas, no llegó aún ni allí ni acá.

De algo me di cuenta y es que así como en el año 2000 estaba movido por una fuerza tremenda de ingenuidad y buena voluntad, tenía también un sentimiento de omnipotencia muy típico de mis veinte años.

NEY_13La solución no está en las manos de una sola persona. Sí que hay caminos posibles hacia mejorar las cosas y son cimentados por personas, uno a uno. Y sobre todo, creo que si hubiera decisiones fuertes desde arriba, el común de la gente se resignaría a vivir en esas nuevas condiciones. Del mismo modo que hoy la mayoría se resigna a vivir en esta situación con la que tampoco están de acuerdo. Es decir: creo que no, pero quiero creer que sí.

 

P.E.A.: – ¿Qué preconceptos sobre ambos países derribaste al haber estado de un lado y del otro, con gente muy parecida?

 

Nicolás Avruj: – No tenía mucho preconcepto acerca de la gente de los países. Son sociedades muy heterogéneas. Es desagradable ver que en estos 15 años hubo mucha radicalización y sobre todo que a la distancia (en la cobertura mediática) no se hace hincapié ni en los problemas de base ni tampoco en tratar de empatizar con el otro. Sólo se presentan víctimas y victimarios. Y por más que eso es terrible, hablar sólo de esas heridas es echar más leña al fuego. Hay muchas iniciativas de convivencia a las que les cuesta crecer. Hubo muchas más en el pasado, pero esta radicalización de la mirada que hay sobre el conflicto -polarización- las ahuyenta.

 

P.E.A.: – ¿Tenés planeado regresar a Israel o a Gaza en un futuro próximo?

 

Nicolás Avruj: – No que yo sepa. Ahora tengo miedo. Me gustaría, pero no sé en plan de qué: ¿turismo? Sí. ¿Visitar gente? Quiero mostrar la película a los protagonistas, pero no estoy listo. Me temo que haya mucho dolor, que algunos hayan perdido demasiado. Es como ver una ex que no ves hace 15 años… tengo algo de julepe con qué me voy a encontrar. Soy más cobarde en frío. Como la película no hace justicia a nadie ni trae la solución que creía que iba a encontrar, me siento un poco abusador. Porque yo elaboré la experiencia a la distancia. Y ellos continuaron allí, viviendo (en el mejor de los casos viviendo) situaciones horribles.

 

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