100-anos-de-perdon posterTítulo: 100 años de perdón
Dirección: Daniel Calparsoro
Clasificación: Apta para todo público
Duración: 100 minutos
Género: Thriller, Policial
Distribuidora: Fox
Origen: Argentina, España
Intérpretes: Rodrigo de la Serna, Luis Tosar, Joaquín Furriel, Luciano Cáceres, Raúl Arévalo, Patricia Vico, José Coronado
Año de realización: 2016
Fecha de estreno: 03/03/16

Puntaje: 7 (siete)

Por Pablo Arahuete


Más allá de los indiscutibles méritos comerciales de esta nueva coproducción entre Argentina y España para consolidar la estrategia comercial con temáticas rentables en ambos países, 100 años de perdón es un prolijo ejercicio de estilo, que logra amalgamar los elementos del subgénero atraco bancario con apuntes de la coyuntura política y social española que tienen por denominador común las crisis económica de ambos países y sus consecuencias.100 años 4

Ya desde el título puede aventurarse que el punto de partida de este opus del director vasco Daniel Calparsoro (Combustión -2013-) se maneja desde un concepto que no estigmatiza a las víctimas y a los victimarios. El refrán es conocido y entonces la empatía directa con el grupo comando que irrumpe en la sucursal de un banco de Valencia durante un día de lluvia torrencial queda manifiesta cuando, minutos antes, los clientes de dicha entidad bancaria pelean con los empleados por las hipotecas y créditos, siempre con la respuesta negativa que los deja en una situación de desamparo.100 años 3

Ahora bien, quién roba a quién parece ser el juego propuesto desde este film coral que exprime los elementos genéricos de manera eficaz, pero que logra establecer bajo ese pretexto un subtexto anclado a la realidad y a la crítica social en una época de oportunidad única, con la situación actual de España y sin dejar de mencionar el reflejo distorsivo con la realidad Argentina.

En relación al atraco, no se puede dejar de encontrar las similitudes con la película Tarde de perros -1975- o Inside man -2006-, del director Spike Lee, sobre todo en la idea de robar una caja fuerte particular, bajo la fachada de un robo general y que en dicha caja esté el verdadero botín, el cual en manos equivocadas puede destruir a todo un sistema político corrupto, donde ningún referente se salva.

El plan que parece perfecto encuentra su principal escollo en el factor climático que pone en riesgo la f100 años 2ase de huida para la banda liderada por El uruguayo –Rodrigo De La Serna-, El gallego –Luis Tosar-, su mano derecha, El loco –Joaquín Furriel- y Varela –Luciano Cáceres-.

Rehenes, mediadores y toda la tensión de una negociación que involucra entre las internas de la banda diferentes personajes con distintos poderes de decisión que salpican las altas esferas del poder y obliga a los propios ladrones a adaptarse a una dinámica que supera la de un simple robo a un banco.

Las actuaciones del reparto argentino son sólidas, principalmente porque los argentinos hacen de argentinos, sin cometer el error de otras coproducciones, donde parece que la decisión de la impostura es más efectiva y se nota cuando el esfuerzo viene de la mano de los actores, principales víctimas de esas malas decisiones. Tampoco es ingenua la referencia al uruguayo, teniendo en cuenta que en Argentina el robo en el año 2006 al Banco Río de la sucursal Acasusso fue ideado por el real delincuente Luis “el Uruguayo“ Vitette Sellanes.

Si a eso le sumamos las referencias al corralito del 2001 en Argentina, el 100 años 1paralelismo de las crisis económicas es notorio y forma parte de la idea desde el guión, a cargo de Jorge Guerricaechevarría, asiduo colaborador de Alex de la Iglesia.

100 años de perdón -2016- es una buena película de atraco bancario, que logra a lo largo del metraje sostener un verosímil sin vueltas de tuerca forzadas, aunque a veces es evidente el intento de unir la ficción con la realidad y de manera permanente para darle un plus, tanto desde el punto de vista comercial como de encontrar, dentro de un género archi transitado, la cuota de originalidad necesaria para que el juego de las diferencias termine siendo simplemente eso, un juego.

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