Por Pablo Arahuete

No por ingenua, sino por honesta, aunque incómoda, la premisa de Capitán Fantástico (2016) se agota en sí misma cuando se la expone a un andamiaje teórico práctico que arrastra una pregunta sumamente perturbadora: ¿se puede ser antisistema en los Estados Unidos?Capitán fantástico: Ecología familiar 3

El director Matt Ross, lejos de responder al interrogante, tensa dialécticamente hablando y a manera de contraste lo que podríamos denominar una filosofía contracultural como estilo de vida y, por sobre todas las cosas, como modelo educativo para generaciones venideras.


Poco importa si esa filosofía practicada por Ben (Viggo Mortensen) y sus seis hijos, que oscilan en edades de 6 a 20 años, se nutre de la retórica filosófica contemporánea; lleva a la práctica las enseñanzas del pensador y trasgresor Noam Chomsky o adapta el sistema pre capitalista del hippismo setentista a la actualidad al pregonar el anti consumo y la anti capitalización.

La película no procura ahondar en este cruce de modelos, sino que se someteCapitán fantástico: Ecología familiar 4 pura y exclusivamente al terreno humano, al terreno de las contradicciones de un protagonista que por más buenas intenciones que tenga para con los hijos, habiéndose enterado de la pérdida reciente de su pareja, una joven bipolar que optó por el suicidio, toma consciencia en un camino iniciático -desde lo simbólico- del precio que hace pagar al resto por su propia utopía individual.

Ese es el mayor problema de Capitán Fantástico, el contraste entre lo que podría definirse libertad de autodeterminación con convivencia en una sociedad consumista, que genera tantos cortocircuitos que los caminos se acortan en este viaje de las decisiones. Además, los hijos que no han elegido el rumbo de su padre, se encuentran en una encrucijada frente a sus pares y a un entorno que desconocen, pero ante el que no tienen ninguna idea negativa.

Capitán fantástico: Ecología familiar 2Para ese desarrollo dramático, el realizador opta por generar situaciones donde sea evidente el contraste. Desde lo más banal hasta situaciones donde está en juego el presente y el futuro de los hijos de Ben.

Sin apelar al maniqueísmo de buenos contra malos o sensibles contra insensibles, Matt Ross se queda a medio camino con una película que toma con simpatía la incorrección, pero esa incorrección nunca llega a ser lo políticamente sustentable como para que valga la pena tomársela demsaido en serio. La aventura de Ben es eso, una aventura de un hombre burgués que decide jugar al buen salvaje. Nada lo ha llevado a ese terreno, más allá de su propio proyecto de vida y su estricta e irrenunciable manera de convivir con el sistema dentro y no fuera del sistema.Capitán fantástico: Ecología familiar 1Si uno toma el comienzo de Capitán Fantástico, escena donde se manifiesta la idea de contraste en un escenario en el que el bautismo de sangre del mayor de los hijos arrastra un ritual tribal en pleno siglo XXI y lo empalma con la secuencia final (que por motivos obvios no revelaré), encuentra la clave sobre las virtudes y defectos de esta aventura, sobre los alcances y limitaciones de la propuesta en términos conceptuales, sin menoscabar el gran trabajo de Viggo Mortensen y la destreza de Matt Ross en la dirección.

Capitán fantástico: Ecología familiar 6Título: Capitán Fantástico
Título original: Captain Fantastic
Director: Matt Ross
Intérpretes: Viggo Mortensen, George MacKay, Samantha Isler, Frank Langella, Annalise Basso, Nicholas Hamilton, Shree Crooks, Charlie Shotwell, Trin Miller, Kathryn Hahn, Steve Zahn
Género: Drama
Calificación: No disponible
Duración
: 118 minutos
Origen: Estados Unidos
Año de realización: 2016
Distribuidora: UIP
Fecha de estreno: 24/11/2016

Puntaje 8 (ocho)

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