Por Pablo Arahuete

Daniela Castro escuchó tras una larga investigación numerosas historias de vida vinculadas a jóvenes reclutados por las FARC. Cada una de ellas con denominadores comunes, donde el concepto “libertad” resulta más que una ilusión, así como el respeto por la identidad y la individualidad. Yineth sintetiza en su testimonio desgarrador un pasado de adolescencia privado de todo tipo de proyecto futuro y su deseo de auto determinarse, convertirse en persona nuevamente, alimenta un espíritu de lucha que pone el ojo en el desafío de reintegrarse a la sociedad civil. Por eso esta entrevista con la directora, para comprender desde otro lugar las consecuencias de convivir en un país latinoamericano partido, con una sociedad fragmentada, en medio del resentimiento de los estragos de la guerrilla y que aún duda si la salida pacífica al conflicto es el antídoto para cicatrizar una gran herida.

Pablo Ernesto Arahuete: – Más allá de los análisis políticos que puedan hacerse sobre el proceso de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC, ¿Cuál es de acuerdo a tu experiencia y mirada el verdadero escollo que se reflejara en el rechazo plebiscitario de 2016 a favor del no?


Daniela Castro:Fueron muchos factores, pero el principal es que quedó en evidencia que el país está dividido por décadas de violencia  ejercida por distintos grupos armados, incluidas las FARC y el ejército. El NO, no arrasó, ganó por un porcentaje mínimo que no impidió firmar los acuerdos. Además, la abstinencia en las votaciones fue enorme, es decir, muy grande la indiferencia de muchos. 

Somos una sociedad atravesada por el miedo, el resentimiento y el dolor. 

Nos cuesta tanto dejar el miedo que preferimos sobrevivir a los horrores ya conocidos antes de permitirnos un cambio,  y nuestra rabia es tan infinita que no podemos reconocer lo humano y contradictorio de los sujetos, aquella complejidad que va más allá de lo binario, la que permite el acercamiento emocional a cualquier sujeto de cualquier condición, sobre lo que se hace por amor, por necesidad, por falta de alternativas o por voluntad.Y finalmente esta falta de perspectiva y por supuesto de posibilidad de perdón, nos lleva a  legitimar únicamente el dolor propio y a no validar el del otro.

Entrevista a Daniela Castro: La colombiana, es una sociedad atravesada por el miedo, el resentimiento y el dolor. 1

P.E.A.: – ¿Qué aspectos de la historia personal de Yineth te terminaron por convencer para llevar a cabo este documental teniendo presente la enorme cantidad de testimonios de otras protagonistas que seguramente resultaban igual de atractivas?

Daniela Castro:Más que la historia personal lo que más me atrajo de ella es la complejidad como personaje, todas esas capas y mujeres  que habitan en ella la hacen un individuo de una riqueza narrativa evidente. Mi mayor descubrimiento fue el momento en el cual pude entender que Yineth no sólo era una mujer que huía de su pasado sino además que era adicta a él y en esta contradicción nació la película.

La historia de Yineth tenía también otro componente particular, la extrema conciencia que ella tiene sobre el poder de su relato. 

P.E.A.: – ¿Cómo manejaste el rol de directora cuando es Yineth la que en cierto modo conduce este viaje, elije cuáles lugares visitar y cuáles no?

Daniela Castro:La dirección fue un diálogo permanente no sólo con Yineth sino con la historia reciente de Colombia y fue así como elegimos 4 de los 7 nombres de Yineth. Además, aunque ella es una mujer absolutamente consciente del poder de su relato tenía poca perspectiva sobre él, porque aunque el hecho de contar es siempre liberador, el proceso de reflexionar y sanar es mucho más difícil, y direccionar el camino de la búsqueda me permitía a mi como directora poder tejer aquello que no era evidente y que trascendía al relato injusto y doloroso, por ejemplo recorrer su cuerpo , el único denominador común de todas esas mujeres, el único que guarda la memoria de un  camino inestable y al mismo tiempo el detonador de la construcción de una memoria para otro futuro.

Yineth y yo tenemos la misma edad, somos mujeres y nacimos en el mismo país y a pesar de eso no compartimos nada de nuestro destino y en esa diferencia es donde podemos encontrarnos para contar una historia en común que nos pertenece a todos.

P.E.A.: – ¿Tuvieron algún tipo de resistencia de sectores con un preconcepto negativo sobre la guerrilla y el accionar de estos jóvenes guerrilleros?

Daniela Castro:Más que resistencia, hay una especie de apatía que se expresa en frases “Otra película sobre la guerra…” Pero considero que hasta ahora comenzamos a hacer un relato social sobre lo sucedido y que por supuesto habrá muchas películas sobre esta temática, las siento todas válidas y necesarias, desde cualquier punto de vista. O acaso no existen millones de expresiones artísticas que cuentan el holocausto? El arte no sólo depura y sana, sino que además es el encargado de contarnos la historia.

Entrevista a Daniela Castro: La colombiana, es una sociedad atravesada por el miedo, el resentimiento y el dolor. 3

P.E.A.: – Si tuvieras que explicar con tus palabras a personas que desconocen la historia de Colombia ¿por qué se llegó a este nivel de violencia, desigualdad y odio residual de la sociedad?, ¿Por dónde empezarías?

Daniela Castro:Para responder esta pregunta tendría que explicar más de un siglo de historia compleja  y extensa. Lo que si puedo decir es que  esta guerra empezó con un conflicto político bipartidista entre liberales y conservadores en el siglo XX, que aunque no se declaró como guerra civil fue un período de extrema violencia,  después los bandos empezaron a mutar, las convulsiones políticas de los años ’70 en Latinoamérica también tocaron las puertas de Colombia y lo que empezó como movimientos políticos de izquierda que defendían los derechos del pueblo y del campesinado, de los abusos de poder de unos pocos, durante los años se fueron desdibujando en organizaciones armadas, financiadas por las drogas y el narcotráfico y  a estos les brotaron enemigos que defendían a los latifundistas que perdían sus tierras y dinero,  la gente empezó a cansarse de los abusos y se fueron formando por territorios grupos armados al margen de la ley, dejando en el medio de un fuego cruzado a toda una población civil, que generación tras generación ha sobrevivido como puede.

En definitiva, lo único que puedo decir con certeza es que ésta es una guerra heredada, sin norte y rumbo; la guerra del absurdo.

Mi experiencia de vida no puede dar cuenta de la complejidad de la situación de mi país. Pero con la película lo que sí puedo hacer es una invitación a cuestionarse al respecto.

P.E.A. : – ¿Cómo surgió la idea de los siete nombres y el modo de representarlos por encima del discurso de la protagonista?

Daniela Castro: –Porque entendimos que Yineth encontró en la trasformación la manera de sobrevivir a un país que constantemente le dio la espalda. El derecho a un nombre es el principio básico de la identidad. Y la película empezó a estructurarse en base a este concepto,  ella misma  orgánicamente trazó por ahí su camino, porque no era sólo la cuestión de la transformación constante del  personaje, sino también de la esperanza de trasformación de todas las voces anónimas que Yineth representa, incluida la nuestra.

Entrevista a Daniela Castro: La colombiana, es una sociedad atravesada por el miedo, el resentimiento y el dolor. 2

P.E.A.: – ¿Cuáles fueron las limitaciones si es que las hubo de un seguimiento tan marcado en su proceso de reinvención y catarsis frente a cámara?

Daniela Castro:Yineth tiene una conciencia fílmica total, y fue difícil  alejarla por momentos de todos sus personajes y llegar a sus esencia, pero el tiempo y la relación que construimos en ese tiempo logró vencer incluso esas barreras.

Sin duda lo más difícil no fue lo que pasó ante la cámara sino lo que nos iba pasando a todos mientras estábamos al lado de esa cámara.  Hubo un momento en el cual la figura de la heroína se desdibujó en la una y en la otra, tanto para mí, como para Yineth, incluso para Nicolás, y nos estrellamos con la expresión más humana de cada uno. Fue muy duro porque se filtró de manera contundente y definitiva el conflicto del cual hablábamos, lo difícil de entender que cada uno tenía posiciones distintas y que a pesar de eso debíamos convivir y sobre todo construir un denominador común. Fue la imposición de poner en práctica el discurso que queríamos contar, entendiendo que a pesar de las profundas diferencias debíamos y podíamos tener un sentido en común.

P.E.A.: – Tras el fracaso del plebiscito, ¿Si cambia el gobierno de Colombia, cambia la postura política respecto a la suerte de las FARC?

Daniela Castro:Las próximas elecciones en Colombia son definitivas para consolidar un futuro nuevo para el país. Ya veremos qué tan capaces somos de reconciliarnos.

 

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