Por Pablo Arahuete

Empezamos la entrevista con José Celestino Campusano con el pretexto de su nuevo opus El Azote, que estrena mañana en cines. Pero como era esperable se colaron un montón de interesantes reflexiones acerca del arte como servicio más que por sí mismo, y de la permeabilidad del séptimo arte como lenguaje audiovisual cuando se despoja de toda pose o incluso artificio formal. El resultado no podía ser otro que una gran charla mano a mano con el director y su coherencia a la hora de pensar su cine así como en las trampas invisibles.

Pablo Ernesto Arahuete: Dijiste en otras entrevistas que vos te considerás un servidor público por el tipo de pelis que hacés. Teniendo en cuenta las temáticas de tus películas, que obviamente son de actualidad y acuciantes por los diferentes conflictos que planteás y por la visibilidad que le das a ciertos sectores. ¿Cuándo empieza a escribirse la historia en tus películas porque la ficción opera de alguna manera para estructurar el relato pero nunca se va a perder la realidad y el verosímil. Las historias prácticamente ya están escritas, ¿Cuándo surge la necesidad tuya de empezar a re-escribir las historias con la gente que te enfrentás?


José Celestino Campusano:- Soy un convencido de que la mejor historia para filmar y que nos compete muy profundamente está sucediendo en este mismo instante delante de nuestros ojos. El tema es que por una suerte de atrofia o embrutecimiento de nuestros sentidos no somos capaces de percibirla. En lo que de mí depende, la película empieza a tomar carácter de tal cuando un conjunto de anécdotas reales -en relación a un tema determinado- comienzan a sugerir conexiones diversas. Lo importante es llenar esas conexiones con más anécdotas reales y no con suposiciones, ahí radica la fuerza y originalidad del relato.

PEA: -¿Cómo surge la historia de El azote teniendo en cuenta que estás tocando el tema de la minoridad y el maltrato policial que subyace en ese centro de menores? 

 José Celestino Campusano:- Surge gracias al generoso aporte de un asistente social de los barrios vulnerables de Bariloche. Posteriormente esta persona sufrió una situación de rehenes, su vida peligró y por ello renunció a esta función.

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P.E.A: -Para la estética de esta película empleás mucho plano secuencia como parte de una estética, que tiene que ver, además, con tu ética de trabajo. ¿Qué es lo que determina en vos un encuadre? Cuando sentís la seguridad de que es ese el encuadre que vos querés en función a la historia que querés contar, ¿por dónde te guiás, por tu mirada como director o hay otros componentes que determinan por qué un encuadre si y por qué un encuadre no?

Soy un convencido de que la mejor historia para filmar y que nos compete muy profundamente está sucediendo en este mismo instante delante de nuestros ojos.

 José Celestino Campusano:- Para definir un encuadre tengo en cuenta de qué escena vengo y a cuál voy, ya que una de mis elecciones estéticas es que no haya dos escenas resueltas en forma idéntica en todo el film. Respecto a los planos secuencia a los que tanto recurrimos creo que tienden a ser muy sugestivos, ya que sostienen la atención del espectador descubriendo en forma paulatina -y muchas veces progresiva- los elementos dramáticos diseminados en un mismo espacio, tal como lo haría la mirada humana sometida a estímulos visualmente tácitos o sutiles y/o sonoros.

P.E.A: -Una singularidad de tu cine para mí tiene que ver con el trabajo que vos hacés del tiempo.  Es decir, al utilizar planos largos, y evitar así el corte, el tiempo de alguna forma es el que está determinando cómo fluye la historia.Tus películas arrancan con algo que va al grano, o sea no hay un prólogo, no hay prolegómenos artificiosos como para hablar del conflicto y no caés en la tentación de sintetizar simplemente en busca de la dinámica. ¿Cómo trabajás el tiempo con los personajes que interpretan los no actores? ¿Cuánto de ese tiempo a vos te sirve para descubrir a los personajes que pensaste?

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 José Celestino Campusano:Se tiende a creer que uno de los factores que diferencia a un director de otro es la velocidad que le concede al relato, y esa velocidad está determinada en gran parte y a mi juicio por factores siempre en crisis como la autocrítica y el poder de síntesis, entendiendo también que esta creencia debe ir de la mano con concederle raíces a los personajes, porque de no tenerlas resultarían volubles, dando como resultado tal vez un film instalado en un marco interesante pero voluble al fin.

El Azote Surge gracias al generoso aporte de un asistente social de los barrios vulnerables de Bariloche, quien tuvo que abandonar su trabajo porque peligró su vida.

P.E.A: –Te saco un poco de El azote para pedirte que me amplíes tu visión acerca de las ventajas hoy por hoy del uso de plataformas o dispositivos virtuales, que cambiaron sin lugar a dudas el hábito de ver cine en una sala grande. Lo digo sobre todo para el caso de películas con características no comerciales como las tuyas, las cuales van a contracorriente del mainstream y que ciertas plataformas on demand están comenzando a incluir en su oferta.  

 José Celestino Campusano:Durante más de un siglo el disco de pasta y el celuloide transportaron las imágenes y los sonidos a lo largo del mundo con severas restricciones respecto al acceso a la materia prima para la gran mayoría. Hoy ninguno de esos recursos tiene peso, lo que felizmente genera una crisis nunca vista en el panorama audiovisual, sumado ésto al advenimiento de Internet.  Los algoritmos instalados tanto en la música como en el cine comercial repelen todo rango de riesgo e innovación y en numerosas ocasiones también son sinónimo de fracaso para el mercado, a pesar de la gran concentración que los protege en su diseminación. Por otro lado, los espectadores elijen mayormente los dispositivos en detrimento de las salas para visualizar contenidos, ya que además éstos permiten fraccionar el periodo de observación sin trasladarse físicamente.  A mi juicio en estos momentos toda forma de experimentación en el área siempre que contribuya a democratizar, aunque sea mínimamente, la generación y consumo de contenidos es bienvenida. Y hoy nada está definido.

P.E.A: -Existen pros y contras de este nuevo uso tan masivo. ¿Cuál es tu experiencia, no en base a los pros, sino con las contras cuando tuviste que decidir si pasabas a esta nueva frontera o territorio virgen, como te habrá ocurrido calculo con el digital….

 José Celestino Campusano:En realidad, yo no veo contras. Veo una multiplicidad de factores a los que hay que ignorar o con los que hay que aprender a lidiar.

Durante más de un siglo el disco de pasta y el celuloide transportaron  imágenes y  sonidos a lo largo del mundo con  restricciones respecto al acceso a la materia prima para la gran mayoría.

 P.E.A: –Cómo trabajás las temáticas teniendo en cuenta que hay un discurso dominante sobre todos los tópicos sociales que vos tratás, todos muchas veces sometidos a una mirada estigmatizante de la mayoría. Me atrevo a decir a veces producto de la ignorancia o el miedo ante determinados sectores, que son los que abarcan estas conflictivas. ¿Cómo hacés entonces para romper, desde el punto de vista artístico claro está, con ese discurso dominante, sin traicionar tu ética de trabajo?

José Celestino Campusano:El discurso dominante existe y está siempre afianzado, como bien decís, en prejuicios de clase, o sea en la ignorancia y el miedo de quien no quiere perder sus supuestos o reales privilegios. Creo que el racismo y el clasismo aspiracional del cine comercial invadieron primero las ficciones televisivas, luego al cine de entretenimiento y actualmente ha desembarcado con fuerza en parte del llamado cine de autor. Mi forma de romper con mis limitaciones y/o expectativas en ese sentido se relaciona con construir los relatos en forma siempre coral, entendiendo que soy un ignorante que filma para aprender, que se deslumbra y agradece por ello.

José Celestino Campusano: Soy un ignorante que filma para aprender, que se deslumbra y agradece por ello. 1

P.E.A.: -Hablanos un poco de tu experiencia de haber filmado en 360 y cómo fue para vos tomar contacto con una nueva manera de contar historias.

  José Celestino Campusano: Los formatos inmersivos (vídeo 360, realidad aumentada) son para mí un espacio inagotable de descubrimientos que ponen en crisis absolutamente todo lo aprendido en materia narrativa hasta ahora. Gracias a productores amigos como Martiniano Caballieri, Juan Leguizamón, la productora Virtual 360 y Ramiro Álvarez, entre otros, venimos desarrollando tres largometrajes; Brooklyn Experience (Argentina – EEUU) Bolivia Profunda (Argentina – Bolivia) La Secta del Gatillo (Argentina) y en breve una producción transmedia, rodada con I iPhone 8 y con una cámara 360.

Creo que el racismo y el clasismo aspiracional del cine comercial invadieron primero las ficciones televisivas, luego al cine de entretenimiento y actualmente ha desembarcado con fuerza en parte del llamado cine de autor.

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