Por Pablo Arahuete

El abc de las series indica que una precuela debe superar a la primera temporada y eso es básicamente porque la suerte de muchos de los personajes ya está echada, su destino sellado y dependen del grado de aceptación del público si es que en la historia del presente quedaron out. Eso es lo primero que tuvieron en cuenta los creadores de la serie argentina exhibida ayer en la franja horaria de las 22hs por la tv pública (también en la plataforma gratuíta Contar) para salir con todo en la segunda temporada de El Marginal 2 y vaya que lo lograron porque es inmediata la conexión entre las dos temporadas, en épocas de redes que apuntan a los dos tipos de público: aquellos que ya vieron la primera y quienes empiezan ahora por la segunda que seguramente saldrán a buscarla si es que les resulta atrapante.

Pero no alcanza para la precuela tener como base narrativa esa solidez de cruzar el comienzo con el final de la historia sin la apoyatura en un múltiple juego de recursos, y allí la labor del director Israel Caetano y los guionistas es fundamental por lograr construir el universo de El Marginal 2 en un rapto y adueñarse de la atmósfera opresiva de la cárcel y de aquello que la habita.


El Marginal 2 arrancó con una gran precuela que promete sorpresas y violencia en tamaño extra large 1

El patio donde conviven los personajes es en lo que a puesta en escena se refiere un personaje más de esta historia carcelaria, que hace eje en los hermanos Borges (Claudio Risi y Nicolás Furtado) como puntales del relato e incluso como la pareja que de vez en cuando funciona desde su complicidad con el humor, tras la ausencia de Minujín y su personaje de la primera temporada en el capítulo final, donde el motín se lleva todo y anticipa una violencia que en este primer episodio de la segunda temporada llega con creces y determina el tono para esta oportunidad.

La introducción de personajes nuevos como El Sapo, de la mano del gran Roly Serrano, o el protagonismo que asumirá Esteban Lamote genera grandes expectativas que se suman a la historia troncal tres años antes del motín.

Hay secuencias como la de la persecución en la villa con cámara en mano muy bien resueltas, hay violencia en dosis abundante en la escena de pelea donde todo vale y hay ingenio macabro en las torturas del despótico Sapo ante un parroquiano que intentó caerle simpático y resultó, según los códigos carcelarios, un desubicado.

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El rating de la tv pública pegó fuerte pero la apuesta a las redes seguramente traerán muchas más sorpresas y sonrisas en el equipo liderado por Serbastián Ortega, en el elenco porque sin lugar a dudas El Marginal 2 es un cóctel explosivo de violencia y calidad para el universo de series argentinas.

Hay que seguirle el tren frente a tanta oferta de series siempre iguales.

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