Por Diego Alejandro Liberotti

Puede haber productos que no sean excesivamente comerciales o que tengan una historia absolutamente cautivadora o descollante.

A veces, una buena historia bien contada es suficiente para lograr algo de calidad. Este podría ser el caso de la multipremiada y nominada Big Little Lies.


Al creador de esta serie, lo precede mucho talento. Allá por los finales de los noventa fue responsable y autor de Ally Mc Beal, aquella icónica serie sobre las peripecias de una abogada casi treintañera a quien le sucedían las situaciones más dispares que se les ocurra. Fue en esta serie precisamente donde se vislumbró el talento de David E. Kelley para crear algo sumamente ingenioso y divertido. La forma en que estaba editada, los FX, todos esos elementos tenían un estilo propio.

En el caso de la serie que nos ocupa, ocurre algo similar. Todos los capítulos tienen esa impronta y sello de edición del creador de la serie. La narración es ágil y amena. El montaje es otro de sus puntos fuertes. Una canción en el momento justo, una escena superponiendo a otra. Un toque de humor donde no lo esperabas. Todas esas capas y texturas en función de hacer más entretenida la historia. La fotografía es otro de los valores. Los bellos paisajes forman parte de la estructura narrativa y su desarrollo no lineal, hace que no nos aburramos ni perdamos el interés en verla sino más bien todo lo contrario.

Big little lies 1

Hay muchos tópicos que se abordan en la serie y que ya fueron explorados en muchas otras. Quizás el mérito está en poder tratar estos mismos temas con otra perspectiva.

Un ejemplo concreto es el de la violencia de género que sufre una de las protagonistas (Interpretada por Nicole Kidman). Sin entrar en detalles para no hacer spoilers, el personaje deberá trazar cuál es el límite entre la pasión y la violencia de su pareja.

También hay una muerte. Pero sólo sabemos eso. Quién es, cómo sucedió, cuándo fue, son parte de los interrogantes que motorizan y entrelazan los episodios.

Big little lies 3

Otra originalidad es cómo se va desarrollando la historia. Los relatos de los testigos de la noche del crimen nos ponen en situación y nos dan información vital para poder entender mejor a los personajes y sus acciones. Todo esto está plasmado con humor y distiende el relato para hacerlo aún más entretenido.

Una buena serie que se precie como tal, no puede serlo sin contar con un reparto que se encuentre a la altura de la propuesta. Este es otro de los grandes motivos para darle una buena nota a Big Little Lies. Reese Witherspoon hace una buena caracterización de una madre un tanto insoportable, a  quien le está carcomiendo la cabeza un secreto. Shailene Woodley genera empatía y traspasa la pantalla con su personificación de mujer que debió soportar varias vejaciones y busca rehacerse en la tranquilidad de ese lugar. Pero es en Nicole Kidman donde, a mi parecer, se ve la interpretación más sólida. La sutileza en cada diálogo, las miradas, el deseo, en un papel muy jugado y a una actriz de semejante madurez le calza perfecto. Los personajes secundarios están muy bien (los chicos todos geniales). Y una mención especial para la experimentada Laura Dern (también vista en la nueva temporada de Twin Peaks) quien con su interpretación de madre protectora, empresaria exitosa y arrogante, ala vez enemiga de una de las protagonistas, logra elevar un poco más esta historia.

Ojalá sigan saliendo propuestas con esta calidad.

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