Por Pablo Arahuete

Ya empezó un nuevo BAFICI, el encuentro obligado de cada año que se consolida edición tras edición. Un Festival con identidad propia, donde se dialoga y se piensa el cine, en épocas donde se habla solamente de películas. Desde la estética a las formas, desde la apuesta a nombres nuevos y la búsqueda de públicos, las ganas, la pasión y las expectativas se mantienen intactas a pesar de los tiempos que corren por estos lares, y Cinefreaks como todos los años les acercará su cobertura. Estén atentos porque esto recién comienza.

Viva Matanzas (Holanda y España, 2019 ,50 minutos)


Dirección: Dick Verdult

Vanguardia y Género

Sinopsis BAFICI

En un pueblo de Aragón, se conmemora la batalla de la bahía de Matanzas. Nadie quiere representar al almirante español Benavides, quien abandonó sus barcos y tesoros sin luchar. Una absurda coreografía histórica de una batalla sin muertos, con el estilo excéntrico del multifacético Dick el Demasiado.

Lo podés ver en: 

5 de Abril – 20.00h
Multiplex Belgrano Sala 1

6 de Abril – 12.45 h

Multiplex Belgrano Sala 1
9 de Abril – 23.30h
Espacio INCAA cine Gaumont Sala 2

Las primeras reseñas del BAFICI21: 3

Reseña por Pablo Arahuete

Nadie quiere el rol de perdedor y menos cuando la derrota es producto de la idiotez. Con este detalle no menor, el primer interrogante que surge es cómo narrar o representar la historia de una derrota; lo histórico transformado por la lupa de quien mira por encima de un relato, que seguramente tergiversa causas y efectos. Lo cierto es que el artista holando-argentino, Dick, el demasiado,  se sumerge desde este collage, híbrido cinematográfico en la irónica recreación de la batalla naval donde una de las tantas flotas españolas perdió las riquezas saqueadas tras las conquistas y el sojuzgamiento, cuando la astucia de los holandeses, quienes junto a los ingleses encontraron el flanco débil de ese país con ansias y hambre expansivo, torcieron el destino e incluso revelaron la propia idiotez del reinado español y de un Capitán, un tal Benavidez, alcohólico, que pagó muy cara su torpeza. La argucia holandesa en plena retirada de la flota española fue en Bahía Matanzas (Cuba). Simplemente,bastó un cambio de bandera -algo así como un caballo de troya en aguas caribeñas por jugar con las palabras- hizo que los españoles, su flota y por supuesto su Capitán perdieran la riqueza, el tesoro y el honor. Y algo de eso tiene el juego de máscaras y parte de un mecanismo de representación con apuntes irónicos de por medio, un narrador disfrazado que cuenta la historia y  los cuadros de los momentos cruciales con un acompañamiento  musical que mezcla estilos y se entrelaza con lamentos flamencos mientras no hay muertos en escena. Todo ese entramado explota para repreguntarse  entonces sobre los roles de los derrotados, sobre la falsedad de las gestas históricas que se consumen también en el cine sin cuestionarse un segundo por el sentido de defender una idea siempre asociada a querer ser más de lo que se es, aunque eso implique guerras y matanzas absurdas, más vivas en estos tiempos de descomposición que en esos siglos respetados vaya a saber porqué.

Swing Kids  (Corea del Sur – South Korea, 2018, 133 minutos)

Nocturna

Dirección: Kang Hyoung-chul

Sinopsis BAFICI

Una comedia musical ambientada en un campo de prisioneros durante la guerra de Corea. Sí, leyeron bien. Suerte de Escape a la victoria protagonizada por cinco disímiles Gene Kellys y con un trasfondo bélico a la M*A*S*H, Swing Kids es toda una experiencia: extraña, electrizante y emotiva.

La podés ver:

6 de Abril – 23.20h
Espacio INCAA cine Gaumont Sala 1
8 de Abril – 17.05h
Espacio INCAA cine Gaumont Sala 1
13 de Abril – 19.45h
Multiplex Belgrano Sala 1

BAFICI 21: Las primeras reseñas, las primeras sorpresas 4

Reseña por Pablo Arahuete

Existen pocos ejemplos de películas que puedan llegar a todos los públicos. Tal vez las de antes, alguna de Hollywood o los musicales donde movimiento, música y cine eran uno solo. Por eso el acierto de acercar a la única película de Corea del Sur en esta edición merece un aplauso cerrado como el que seguramente llegue en los créditos finales en la sala cuando la prolongada emoción decante y se baje al llano luego de haber experimentado un musical con trasfondo bélico, apunte y alegato a favor de la tolerancia, respetuosa y valiente película donde los géneros se sacan astillas como los bailes de tap que forman parte de un abanico de ideas cinematográficas, cinefilia sin manuales y corazón por encima de ideologías en épocas de Trump y donde Hollywood se olvidó de hacer cine.

Como hiciera Lars Von Trier con Bailarina en la oscuridad hace décadas, el director Kang Hyoung-chul recrea en el espacio cinematográfico una película bélica pero con un mensaje de paz; homenajea al cine de Gene Kelly pero por sobre todas las cosas a la música como lenguaje universal cuando las barreras culturales, idiomáticas y políticas se encierran en sus propios discursos de intolerancia. En otros momentos de Swing Kids, el cine de Stephen Chow y su humor irreverente también dice presente en una historia luminosa, triste y posible gracias a la magia del cine.

Kabul, City in the Wind (Holanda, Afganistán, Japón y Alemania, 2018, 88 minutos)

Derechos Humanos

Dirección: ABOOZAR AMINI

Sinopsis BAFICI

El silencio entre bombardeos define la vida cotidiana en Kabul. Abas es chofer de colectivo y el temor a los atentados predomina por sobre los breves lapsos de felicidad. Afshin y Benjamin son hermanos y, en sus quehaceres del hogar, dejan entrever sus sueños y temores en una pesadillesca Afganistán.

Las primeras reseñas del BAFICI21: 2

Reseña por Pablo Arahuete: 

No hay necesidad de mostrar cadáveres, cuerpos mutilados, explosiones o cualquier otro tipo de atrocidad para dejar impregnada la imagen de la guerra, sea en el lugar que sea, ciudad o territorio con su geografía particular y su gente, los desmanes de la destrucción son las primeras impresiones para los que ya no están y para aquellos que perduran, a veces por azar u otras por un instinto de supervivencia que gana a la tragedia. Pero si ese cuadro nos traslada a la mirada de niños afganos, quienes deben convivir con la muerte de seres queridos, vecinos, familiares u amigos, es decir siempre con la guerra, terrorismo y tragedias a su alrededor el resultado es muy diferente y desde lo micro se extrapola lo macro. Y entonces quedan en el cotidiano deambular una infancia aplastada por las ruinas de escombros, las miradas tristes y un llanto apagado que a veces llega con el viento o con el polvo en este documental que también da voz a un colectivero, quien debe salir a trabajar con miedo a Isis y su amenaza constante de atentados, así como le ocurre al padre de estos dos hermanos, protagonistas, a merced de los talibanes o de las garras de Estados Unidos cuando digita sus estrategias políticas, militares, poniendo en vilo a toda población civil y mucho más en Afganistán. Contundente desde todo punto de vista y por momentos poética para enseñar la otra parte de la destrucción.

 

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