Compartimos con nuestros lectores una charla con el joven realizador Juan Pablo Lattanzi cuyo documental Puerto Almanza se proyectará esta noche en el Festival Cine en Grande.

Pablo E. Arahuete: -Tengo entendido que detrás del proyecto que llevó algo más de dos años de investigación está el apoyo de la UNTDF ¿qué significaba para ustedes este respaldo y cuánto tiempo de rodaje tuvieron?

Juan Pablo Lattanzi: En efecto, la película es una producción del Centro de Producción Audiovisual de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, el cual además, yo dirijo. El espacio funciona como una productora de contenidos locales fundamentalmente contenidos científicos o culturales. Este fue el primer proyecto que encaramos desde el Centro de Producción y el que más tiempo nos llevó -entre otras razones porque en el medios hicimos cuatro series y varios micros y unitarios-.  El espacio cuenta con un equipo técnico fijo (cámara, sonido, edición, producción, etc.) y equipamiento técnico propio. Ese es el aporte que la universidad da al proyecto. Para cubrir los demás costos, pedimos un subsidio al INCAA. También trabajar en el marco de una universidad nos da mucha libertad y nos permite no estar tan exigidos por las obligaciones comerciales o por los tiempos.  El trabajo llevó casi 5 años entre investigación, rodaje y postproducción. íbamos a rodar en diferentes momentos y eso nos permitió ver algunas progresiones en la vida de los personajes, aunque por otro lado sus rutinas son muy similares en el día a día. 


Juan Pablo Lattanzi: 2

P.E.A: -¿Qué es lo primero que se pierde al tomar la decisión por diferentes motivos de instalarse en el punto más alejado del continente?

 Juan Pablo Lattanzi:Tierra del Fuego es una Isla y el aislamiento se siente. Para muchas cosas se depende del avión (con el costo económico que eso tiene). Creo que lo que se pierde es la posibilidad de acceder a muchas cosas que hay o están en las grandes ciudades como la diversidad de opciones. Aunque a las personas que habitan en Almanza eso parece no afectarles. Llegaron allí buscando precisamente eso, el aislamiento. Por supuesto que también se pierden los lazos afectivos. Eso si parece pesarles un poco más a los personajes.

P.E.A: -Del puñado de habitantes retratados: ¿hubo alguno reacio a la hora de aparecer la cámara en esa intimidad no negociable?

Juan Pablo Lattanzi:En general fueron bastante generosos con la película. Se advertía la necesidad de contar sus historias. Aunque naturalmente había días en que algunos de ellos podían tener más reservas o no estar del mejor humor para la cámara.

P.E.A: -¿Cuánta gente integró el equipo de rodaje y bajo qué condiciones lo llevaron a cabo? 

Juan Pablo Lattanzi:De entrada nos propusimos trabajar con un equipo reducido. Los dos directores, sonido, fotografía y a veces un productor. La idea era ser lo menos invasivos posibles. Cuando íbamos a Almanza tratábamos de compartir el tiempo con los personajes, si podíamos comer con ellos en sus casas. También nos hemos quedado alguna noche allí. Lo más complicado es el frío, sobre todo en invierno. Después de algunas horas expuesto al exterior sentís que el cuerpo se te empieza a paralizar.

Contamos con la ventaja de que al ser una producción fueguina y estar todo el equipo residiendo en Ushuaia podíamos llegar en tan sólo 1 hora y media a Puerto Almanza por lo que nos resultaba relativamente sencillo ir a filmar cuando lo considerábamos necesario.

Reseña por Pablo Arahuete

Puerto Almanza, de Juan Pablo Lattanzi

Se proyecta el 12 de mayo a las 22.30 en el Cine Cinema Dos
Río Grande, Tierra del Fuego

La necesidad de comunicar es algo más que elocuente al sumergirse en las historias de este grupo de personas, habitantes de uno de los rincones más australes del continente. Y es que la palabra no sólo alcanza para transmitir pedazos de vida, sino que oculta la soledad incipiente, el alto precio a pagar cuando se busca el aislamiento; cuando se habilita la alternativa de vivir al margen de las grandes ciudades, despertarse con un paisaje que invita a veces a quedarse y otras a la fuga. La cámara de Juan Pablo Lattanzi y un equipo de rodaje reducido logra instalarse en lo cotidiano, ser testigo de una rutina y también registro para un futuro. Cada habitante tiene su singularidad, cada casa una muestra de resistencia o lucha silenciosa para no permitir que la frustración expulse o dejen de soñar con un lugar donde se pueda desarrollar una actividad económica sustentable y en la que exista futuro para las generaciones venideras.

Tráiler de Puerto Almanza:

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