Por Pablo Arahuete

Emiliano Serra tuvo como primer trabajo mientras estudiaba la actividad de repartir cartas y a partir de su experiencia nació su película Cartero (ver reseña BAFICI). En esta entrevista charlamos con el director sobre los parecidos y las diferencias de tiempos y realidades de este bendito país.

Es inevitable que la tecnología reemplace las formas en que nos vinculamos y en que circula la información

Pablo E. Arahuete: -La coyuntura social vigente en tiempos de convulsión política me llevan a preguntar sobre los noventa y tu experiencia como joven en aquellos tiempos que marcan el contexto de Cartero ¿Qué cambió


Emiliano Serra: -En los 90 trabajé como cartero en el Correo Central, mientras cursaba el CBC de Imagen y Sonido en la UBA. Repartía en calle Viamonte y Tucumán del 0 al 1000. Nada cambió demasiado, siguen estando Tinelli, Susana, los retiros voluntarios, los despidos y la precarización laboral. En la película queríamos reflejar ese paralelismo existente entre los noventa y esté presente.

Emiliano Serra: "Hoy siguen estando Tinelli, Susana, los retiros voluntarios, los despidos y la precarización laboral" 2
Rodaje Cartero, actores principales

P.E.A: – ¿Desde qué lugar planteaste la reconversión de un oficio y su vínculo directo entre personas?

Emiliano Serra: -Es inevitable que la tecnología reemplace las formas en que nos vinculamos y en que circula la información. Pero, por otro lado, considero, como dice Sánchez en la película, que esa información que circula es de interés nacional. Entonces creo que el control y distribución de información tan sensible no puede estar en manos privadas. Debe ser un servicio público. La crítica al neoliberalismo que emana de la película surge de esta opinión.

P.E.A: – ¿Considerás que en estos tiempos donde lo público es el alimento de las redes existe algún resquicio para la intimidad o lo privado?

Emiliano Serra:  -En toda coyuntura y condición de existencia es posible crear un espacio de intimidad, de privacidad. Si bien hoy hay un Gran Hermano que trabaja para quedarse con nuestras conciencias, el ejercicio de la memoria es un acto de resistencia. El cine para mi es en parte una forma de ejercitarla. La historia de Hernán Sosa sale un poco de mi intimidad, pero también conecta con la intimidad de otras personas, tal vez por eso hay muchos que se emocionan al verla, porque se reconocen en un momento de crisis. Y en ese mismo acto de reconocimiento y emoción, hay intimidad.

Si bien hoy hay un Gran Hermano que trabaja para quedarse con nuestras conciencias, el ejercicio de la memoria es un acto de resistencia. El cine para mi es en parte una forma de ejercitarla.

P.E.A: – ¿Qué fue lo más difícil que te tocó cuando trabajabas en el correo central siendo muy joven e inexperto?

Emiliano Serra: -Lo más difícil, fue ver cómo la gente se preocupaba por sostener su trabajo, mientras se desarmaba el Correo, como lo conocían hasta ahora. Y sentí un rechazo similar al que protagoniza Hernán en la película a la llegada de nuevos empleados. Creo que el neoliberalismo nos conduce en muchos casos a estas condiciones de existencia a las que con esta película quiero criticar, a la ruptura en todos los sectores sociales.

P.E.A: – ¿Cuál fue el motivo de elección de Tomás Raimondi para protagonizar la película?

Emiliano Serra: "Hoy siguen estando Tinelli, Susana, los retiros voluntarios, los despidos y la precarización laboral" 3Emiliano Serra: -Siempre busqué un protagonista con el que me sintiera reflejado, con Tomás me pasó desde el inicio. Con Gabriel Rosas, director de actores, hicimos un casting de seis actores que ya habíamos visto. Cuando ya Tomás Raimondi era nuestro cartero, empezamos a trazar este personaje, que no paró de crecer.

P.E.A.: – ¿Cómo trabajaron su personaje de Hernán y cuánto de ese retrato guarda relación con tus características?

Emiliano Serra: -Trabajamos mucho en las transformaciones que va sufriendo a la largo de la película. Con Gabriel Rosas, el director de actores, empezamos a ensayar con Tomás casi un mes antes del rodaje. Ahí fue cuando se empezaron a mezclar mis historias con las que escribimos con Santiago. La parte autobiográfica pasa por la inexperiencia total, ya sea para caminar la calle como para comprender lo que pasaba en los 90 políticamente, y entender que la única manera de pasar eso es estudiando.

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