Egresada de la ENERC como realizadora audiovisual, la marplatense Amparo Aguilar debuta en el largometraje con su documental Malamadre (2019) (ver crítica) tras haber incursionado en el género con trabajos como el corto Furia travesti: Una historia de traVajo (2010). En esta entrevista de CineFreaks la directora nos ofrece su mirada personal sobre el filme y su manera de abordarlo, en una época donde el feminismo ha alcanzado un protagonismo no exento de controversias.

Pablo E. Arahuete: -¿En qué se modificó tu mirada respecto a la maternidad antes de quedar embarazada y luego del parto?

Amparo Aguilar: -Fue impresionante la cantidad de cosas que pasarían conmigo, con mi cuerpo, con mi vida, que NO SABÍA. Y no es que fuera una persona completamente desinformada, pero… justo a nadie se le había ocurrido contármelas.


De ahí en adelante, decidí hacer una micro militancia: les contaría a mis amigas embarazadas todas las cosas que se me ocurriera que podrían necesitar y no saber. Pero siendo siempre, siempre, muy cuidadosa en no entrar en zonas del “deber ser”.

Eran recomendaciones más elementales, del tipo:

*El post parto es como una menstruación GIGANTE. Comprate apósitos.
*No te lleves ropita de bebé muy complicada de poner, porque vas a llorar como una marrana.
*Fijate que aparecen unos dolores cuando amamantás: son como contracciones para que el útero vuelva a su lugar. No te asustes, no pasa nada malo.
*Y el más importante: CUIDATE DE TODO LO QUE TE DIGAN, pasalo por un colador gigante. Incluso de lo que te diga yo.

Más adelante en mi proceso de maternaje, mi mirada se fue modificando muchísimo más, pudiendo sumarle reflexión teórica y política. Y fue en paralelo con esos cambios que decidí hacer esta película.

Amparo Aguilar: El maternaje no necesariamente está vinculado con las cuestiones biológicas de quien es la que pare. 2

Pablo E. Arahuete: -¿Hay alguna diferencia sobre el concepto de maternidad con el de maternaje?

Amparo Aguilar: -Sí, el maternaje es la acción de maternar. La “tarea”. Quién cumpla esa función no necesariamente está vinculado con las cuestiones biológicas de quien es la que pare. Es una palabra que de alguna manera nombra la mirada de ciertos feminismos alrededor de este asunto, que es pensar en el hecho de criar niñes como una tarea, y no como una identidad. Es un poco la mirada que acerca Marta Dillon a la película.

Pablo E. Arahuete: -¿A qué se debe que en tu documental no aparezca indicio alguno o voz de algún hombre?

Amparo Aguilar: -El cine siempre implica un recorte. Concentramos la mirada en algo. En “Malamadre” el foco está puesto en lo que nos produce a las mujeres madres el hecho de maternar. En ese marco, los padres no están implicados. Como tantos otros vínculos que no forman parte. No se trata de una película sobre la relación madres – hijes, por ejemplo.

Y a su vez, la realidad de vivir en un sistema patriarcal, es que (si bien los hombres tienen mucho que hablar y compartir acerca del mandato de masculinidad), en relación a la crianza quienes estamos “mandatadas” somos las mujeres, no ellos.

Pablo E. Arahuete: -¿Cuál fue el criterio de selección de los testimonios entre lo que sospecho habrá habido bastante material de descarte?

Amparo Aguilar: -Uff. Fue dificilísimo. Con Lautaro Colace, el montajista, teníamos claro que necesitábamos que cada entrevistada tuviera su tiempo de desarrollo. Que les queríamos dar el aire suficiente para que “tomen cuerpo” y que su discurso le fuera propio, y no un “armado” nuestro. Esa decisión inicial Amparo Aguilar: El maternaje no necesariamente está vinculado con las cuestiones biológicas de quien es la que pare. 3implicaba, entonces, dejar afuera a muchas, porque si no estaríamos por estrenar una película de 45 horas!

Así que lo que fue sucediendo es que nos pusimos más rigurosxs con lo que había sido el criterio de selección previo a las entrevistas: tratar de abarcar un espectro amplio que cruzase clase social, etapa de maternaje, edades de les hijes (hay desde bebés hasta adultxs con nietxs) y contexto “familiar” de crianza (madres “solteras”, madres en pareja con varones, madres en pareja con mujeres, madres adoptivas, madres separadas). De ahí, el filtro fue haciendo que quede una por cada “tipo” de experiencia.

Y acá estamos. Con muchísima gratitud hacia todas, aún las que no forman parte de lo que se ve en pantalla, porque de todas maneras todas esas miradas sí forman parte de la película.

Pablo E. Arahuete: -¿Qué fue lo más difícil de entrevistar a tus propios hijos? Uno de ellos te habla de enseñar y aprender a ser madre ¿qué le podrías enseñar a tu hija si es que su deseo es ese?

Amparo Aguilar: -Lo más difícil fue encontrar el equilibrio entre mi función de madre y la de directora. Poner por delante de cualquier prioridad de la película la prioridad máxima en relación a elles que es el cuidado. Por suerte todo el equipo acompañó y se comprometió con esta tarea. Y creo que la mirada de elles aporta muchísimo a la película, pero que no les expone de una manera complicada.

En relación a la enseñanza… ¡qué decir! Creo que mi “legado” hacia les dos, si es que existe la posibilidad de elegir qué legar, es que tengan ansias profundas de vivir en libertad y con coherencia, siendo justxs. Siento que haber hecho esta película es en parte una forma de vertebrar esa idea.

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