Por Pablo Arahuete

Fue el 30 de octubre el día elegido para la exhibición por streaming de Inmortal , la nueva realización de Fernando Spiner tras su paso exitoso por Sitges 53, Festival Español que también la programó entre sus títulos para esta particular ocasión.

Para empezar a desmenuzar un poco la historia y el contexto cabe destacar que el director de La boya vuelve a las raíces del género y particularmente a la fantasía o ciencia ficción como otrora significara la aventura de La sonámbula. Si en esa apuesta la trama y su contexto giraban en torno al totalitarismo, teniendo en cuenta la alegoría en épocas de la dictadura argentina, y todo lo que eso significaba para decir con libertad en las imágenes aquello de lo que pocos se atrevían expresar, se puede aventurar que en esta oportunidad en Inmortal la crítica recae sobre el capitalismo y los hábitos del consumo capitalista, camuflado en la venta de paraísos virtuales o espacios en el que habitan los muertos.


Si se piensa que todo cine de ciencia ficción bien ejecutado también es en cierta forma cine político, las condiciones para sembrar ideas son inmejorables y la trama que separa la frontera entre lo posible y lo no posible se diluye siempre que la credulidad del espectador se adapte al planteo primario.

Por eso, la presencia de fantasmas llega por partida doble: por un lado a la película del creador de Adiós querida Luna la atraviesan el fantasma de El Eternauta o de Tarkovsky y por otro el de esos muertos visitados una vez aceptadas las condiciones para viajar al Leteo, así se denomina este no lugar con una arquitectura símil Buenos Aires futurista.

Inmortal además trabaja con la mirada como otra idea desde su protagonista (Belén Blanco) en el rol de fotógrafa e hija de uno de los residentes del Leteo (Patricio Contreras). Todo cambia cuando ella se involucra y lo busca por esas calles desiertas y bañadas en colores. Pero también puede reflejar en ese viaje sin tiempo ni destino una reflexión lúcida del poder de la memoria y los recuerdos, elementos constitutivos para hacer de la trascendencia un puente a la inmortalidad.

Una premisa sencilla bajo dos o tres elementos fantásticos (más no se necesita para una producción que costó u$s 40.000 aproximadamente) le alcanzan a Fernando Spiner para hablar de otros sonámbulos, de otros muertos en vida atrapados en las redes de un mundo que se cae día a día a pedazos. Paradoja si las hay en épocas de pandemia y de escapismo mágico. La inmortalidad también la generó el cine cuando contaba historias del futuro que se hicieron presentes y así seguirá siendo hasta que se apague por completo la última neurona que sueñe ¿o recuerde?.

 

Título original: Inmortal
Año:2020
Duración:96 min.
País:Argentina
Dirección: Fernando Spiner
Guión: Fernando Spiner
Fotografía: Claudio Beiza
Reparto: Belén Blanco, Daniel Fanego, Diego Velázquez, Analía Couceyro, Patricio Contreras, Elvira Onetto

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