Por María Rosa López Llebot, corresponsal de Nueva Tribuna España
Blue Moon (2025) es la décimotercera colaboración del director Richard Linklater con el actor Ethan Hawke. Si habitualmente abordan juntos dramas contemporáneos de carácter humanista, en esta ocasión cambian el tercio y trazan una pincelada biográfica sobre la figura del letrista Lorenz Hart (1895-1943), tipo brillante e inspirador, pero consumido por su adicción al alcohol. Sin duda, esta figura es una excusa para homenajear esos musicales imposible de volver a crear, porque cada cosa tiene su tiempo. Ahora bien, nos quedan las canciones incorporadas a nuestra mochila cultural, porque, no nos engañemos, la metrópolis está interesada en que en las colonias respiremos como ellos.
El film que nos ocupa se centra en la noche de 31 de marzo de 1943, estreno en Broadway del musical Oklahoma! Lorenz Hart (Ethan Hawke) abandona el teatro porque no puede con esa pieza facilona e insubstancial, un insulto para la inteligencia del público. Ese musical es obra de su antiguo socio, Richard Rodgers (Andrew Scott). Canciones como “My Funny Valentine” o “Blue Moon” son obra de ambos, pero el alcoholismo de Hart hace imposible trabajar con él y para el proyecto de Oklahoma! Rodgers se asocia con el letrista Oscar Hammerstein II. Será el primero de muchos musicales exitosos de esta nueva sociedad, pero eso será en otras películas. Esa noche todos se encuentran en el Sardi’s para la fiesta del estreno de Oklahoma!

La iniciativa del film parte de Robert Kaplow, el guionista de la película. Durante años estuvo madurando la idea, pero tomó impulso cuando consiguió en un librero de viejo la correspondencia de Lorenz Hart con Elizabeth Weiland. Con todo y con eso, se trata de una noche imaginada por Kaplow. ¿Estuvo Hart en la fiesta del estreno de Oklahoma!? Seguramente, no podemos ir más lejos con las certezas. ¿Se celebró la fiesta en el Sardi´s? Tampoco lo sabemos, ¿y qué? La película tiene textura y consistencia.
Blue Moon comparte muchos elementos de la Casablanca (1942) de Michael Curtiz:
– El mencionado borracho Hart desengañado de la vida.
– El mítico restaurante Sardi’s que es como el salón de casa para los parroquianos (este restaurante a diferencia de Rick’s todavía sigue en el 234 West de la calle 44 en Nueva York).
– Eddie, un barman con un máster en psicología aplicada (interpretado por Bobby Cannavale).
– Morty “Knuckles” Rifkin, un cliente que toca el piano con soltura y amabilidad (interpretado por Jonah Lees), que siempre la vuelta a tocar a petición del respetable.
– Elizabeth Weiland, una chica ideal que no se deja conquistar (Margaret Qualley).
Incluso hay una canción que atormenta a Hart, que por supuesto es Blue Moon.

Muchos juegos de palabras, de humor socarrón, también de gusto por la lengua, por la palabra justa que expresa lo que queremos decir. Se habla también de la métrica inglesa y de cómo deben sonar las frases armoniosas.
El film tiene mucho de pieza de teatro: salvo contadas secuencias, todo sucede en una sala del restaurante. Pesa más la palabra que la escenografía. Por otro lado, los aficionados a los musicales tienen una buena colección de referencias que pescar al vuelo, porque todo va a un ritmo endemoniado.
La película se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Berlín, donde Scott ganó el Oso de Plata a la mejor actuación de reparto. Hawke suena para los Oscar, quizás las frases chisporroteantes de Kaplow en boca de Hart también lo merezcan.
Título: Luna Azul.
Título original: Blue Moon.
Dirección: Richard Linklater.
Intérpretes: Ethan Hawke, Margaret Qualley, Bobby Cannavale, Andrew Scott, Patrick Kennedy, Simon Delaney, Elaine O’Dwyer, Cillian Sullivan y Ian Dillon.
Género: Biopic, Drama, Música.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 100 minutos.
Origen: EE.UU./ Irlanda.
Año de realización: 2025.
Plataformas de alquiler: YouTube, Apple TV, Amazon, Movistar TV.
Puntaje: 7 (siete)
