Por Juan Alfonso Samaja
María Callas (2024) forma parte de una trilogía, realizada por el director chileno Pablo Larraín, junto a Jackie (2016), y Spencer (2021). Las 3 biografías presentan algunos estrategias narrativas y enunciativas comunes: a) focalizan mujeres empoderadas que han debido sortear un medio patriarcal hostil; b) pretenden retratar la personalidad de la mujer a partir de un evento particular (asesinato del presidente norteamericano en 1963, en el caso de Jackie; separación de Diana y el príncipe Carlos en Spencer; la muerte por sobredosis de la soprano absoluta de la ópera, en María Callas).
María Callas, en particular, retoma de ambas películas precedentes ciertas estrategias enunciativas y narrativas para exponer los acontecimientos, así como trazar la personalidad de su protagonista. De Jackie, recupera el formato de la entrevista como principal mecanismo de exposición de los acontecimientos, y el circunscribir el presente de la enunciación a una unidad temporal (en Jackie, el día en que transcurre la entrevista concedida al reportero, en María Callas la última semana de vida de la cantante). De Spencer, retoma, en cambio, la estrategia de focalizar una conexión emocional entre la protagonista y la servidumbre (Maggie y Darren en la película sobre Ladi Di, Ferruccio y Bruna, en la película sobre “La Callas”).
Uno de los puntos más logrados de María Callas, es sin lugar a dudas la actuación de Angelina Jolie, quien consigue ofrecer el mejor retrato psicológico de la trilogía. Y si bien considero que esta tercera biografía es, en efecto, la más lograda del conjunto, lamentablemente fracasa por su encuadre enunciativo anti-dramático, y un foco excesivo en los personajes secundarios, que no aportan ningún componente al drama central. En lo que sigue de la nota, me detendré en estos dos aspectos.
a) Mejor que decir es mostrar
Hemos dicho que María Callas toma de Jackie el formato de la entrevista como estrategia enunciativa con la cual hace partícipe al espectador de los acontecimientos principales que han llevado al personaje a su condición actual. Es decir, la entrevista se presenta como una mostración del consecuente o climax psicológico del personaje por el impacto de unos acontecimientos precedentes, que son la cadena de causas del retrato inicial. Esto explica que en ambos casos la entrevista operen como una preparación enunciativo-narrativa para las secuencias de flashback.
Antes de analizar el modo en que funcionan enunciativamente ambas entrevistas, veamos cómo las justifica el relato en cada caso. En Jackie se trata de un reportero enviado –aparentemente- por los servicios de la Casa Blanca, para que la primera dama ofrezca un descargo y su propia versión de los hechos. En María Callas, sin embargo, todo el evento periodistico forma parte de un delirio en que la diva de la ópera está sumida en sus últimos días, a consecuencia del consumo de opiáceos (el entrevistador aparece con el nombre de Mandrax, denominación que en la época recibía un potente medicamento recetado por los médicos a base de methaqualona, semejante en efecto a los barbitúricos).
He mencionado que la entrevista como formato de exposición permite al relato introducir al espectador en acontecimientos previos de la biografía del personaje; y que el punto inicio de cada una de estas películas (Jackie y María Callas) se presenta como la exposición expresiva y culminación de una cadena de causas que el relato parece prometer desentrañar. Excepto que el recurso se utilice bajo una lógica expresiva (como podría suceder en las películas experimentales), en la lógica institucional de la narración clásica en ello reside la función típica de un flashback: reconstruir y mostrar los acontecimientos que explican el suceso planteado como efecto y punto de partida.
María Callas no ha sabido explotar exitosamente dicho recurso, pues en lugar de dar rienda suelta a la representación visual de los acontecimientos, toma la decisión de enunciarlos verbalmente, limitando las imágenes a momentos mínimos. Si se compara con Jackie se advertirá, por el contrario, que en esta última el relato verbal es muy escaso en relación al recurso cinemático del flashback. Por otra parte, Jackie ha tenido la precaución de ubicar al interior de los flashsbacks los climax dramáticos que van generando los acontecimientos. En esto María Callas también se aleja de su propio modelo, ya que el grueso del componente emocional y dramático del film está puesto en las reacciones del personaje cuando recuerda cada evento: se enfatiza el aspecto expresivo (el cómo repercute el contenido determinado en la actriz que lo expresa) en detrimento del narrativo (la exposición dramática de los acontecimientos que deberían hablar por sí mismos).
Esta debilidad en el recurso es doblemente lamentable: por una parte, porque la narración se torna excesivamente parsimoniosa y pesada, por otra, porque los sucesos allí mencionados (la historia con su madre y los traumas de la época de la 2ª Guerra Mundial, y la relación con Onassis) constituyen lo más jugoso del relato, aunque, paradójicamente, es lo que peor ha sido presentado.
a) Fondo y Figura
Mencionábamos más arriba que María Callas recurre a la misma estrategia que Spencer para conseguir que los espectadores empaticen con un personaje aristocrático. Esa estrategia consiste en mostrar que el personaje, más allá de sus apariencias, de sus títulos, su dinero, su talento, etc. es un ser simple y amable, con la capacidad de entablar vínculos emocionales con las personas más simples y de los escalafones más bajos de la escala social.
Pero más allá de mis consideraciones sobre los contenidos del relato con que se pretende llevar adelante esta cuestión (algo empalagosos, poco verosímiles y bastante pobres o excesivamente lineales en su justificación –“es buena porque es sensible con las personas humildes”-), en el caso de María Callas, el recurso está realmente mal empleado. Si en Spencer, la participación de Maggie y Darren, es circunstancial y pintoresca, pues estos personajes no llegan nunca a opacar los elementos narrativos verdaderamente relevantes al drama (el marido, el affair con Camila Parker, la familia real), en María Callas, su mayordomo y criada (Ferrucio y Bruna), e incluso Jeffrey (el pianista que la asiste), ocupan un espacio narrativo que no se condice con el capital dramático que aportan al relato. Por el contrario, la presencia de la hermana, y una madre severa y distante, que se menciona pero nunca se muestra, como los recuerdos dolorosos sobre su gran amor con Aristóteles Onassis, que conforman un cóctel dramático potencialmente fructífero para la narración, han quedado relegados a un par de escenas, a algunas menciones ocasionales, o al más escandaloso de los silencios.
Título: María Callas. Título original: Maria. Dirección: Pablo Larraín.
Intérpretes: Angelina Jolie, Alba Rohrwacher, Pierfrancesco Favino, Valeria Golino, Kodi Smit-McPhee, Haluk Bilginer, Stephen Ashfield y Alessandro Bressanello. Género: Biopic, Drama.
Calificación: P/m 13 años. Duración: 124 minutos. Origen: Italia/ Alemania/ Chile/ EE.UU. Año de realización: 2024. Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 20/02/2025.
Puntaje: 5 (cinco)