Por Francisco Nieto, corresponsal en España
Escrita y dirigida por Rian Johnson, esta es la tercera vez, tras Entre Navajas y Secretos (2019) y Glass Onion: Un misterio de Knives Out (2022), que Daniel Craig, como Benoit Blanc, debe resolver un caso de asesinato complejo y aparentemente imposible. Al igual que sus dos predecesoras, la última producción de Netflix de la saga es, en esencia, una novela policíaca clásica con elementos modernos e ideas creativas del género.
Jud Duplenticy (Josh O’Connor) es un sacerdote joven y ambicioso. Sin embargo, como exboxeador, carece de control sobre sus impulsos y, tras un altercado físico con un colega de profesión, es transferido a Chimney Rock, Nueva York, como castigo. Allí, se le asigna la tarea de asistir al pastor establecido, Monseñor Jefferson Wicks (Josh Brolin). Dado que ambos hombres tienen visiones fundamentalmente diferentes sobre cómo debe estructurarse el liderazgo espiritual de su pequeña congregación, las tensiones surgen rápidamente. Cuando Monseñor Wicks es encontrado muerto con una puñalada en una pequeña habitación junto al púlpito después de un sermón, la jefa de policía Geraldine Scott (Mila Kunis) se enfrenta a la tarea de resolver un asesinato aparentemente imposible. Las curiosas circunstancias también atraen la atención del detective de renombre mundial Benoit Blanc (Daniel Craig), quien aborda personalmente la cuestión de la intervención divina o el asesinato terrenal.

En la anterior entrega, Johnson suavizó los elementos criminales en comparación con la película original, priorizando personajes parodiados y un humor exagerado. En el film que ahora nos ocupa, regresa a un entorno más realista con una atmósfera menos excéntrica. En lugar de la isla remota de un multimillonario tecnológico, Benoit Blanc se encuentra en un pequeño pueblo religiosamente conservador. La comunidad está bajo el férreo control de Monseñor Wicks, quien explota los defectos de carácter de sus feligreses para provocarles y controlarles. A través de la ambivalencia entre los personajes de Monseñor y Jud, Rian Johnson encuentra una vía eficaz para un comentario matizado sobre la religión sin menoscabar los temas generales de la película.
Emplea un enfoque similar para la sátira política, especialmente contra el conservadurismo estadounidense. A través del personaje de Cy Draven, caricaturiza el movimiento MAGA, la radicalización política y las redes sociales. Por un lado, crea momentos exitosos de comedia situacional, por otro lado, enriquece la socorrida trama con una complejidad que captura el espíritu de la época y le da sustancia a la película sin dominarla por completo.
Además de su análisis religioso y político al que aludíamos con anterioridad, sigue siendo un caso de asesinato aparentemente irresoluble que tanto Benoit Blanc como el público intentan desentrañar. En su última novela policíaca, Johnson vuelve a inspirarse en grandes del género como Agatha Christie y John Dickson Carr. La novela de Carr, “El Hombre Hueco”, se menciona directamente en varias ocasiones dentro de la trama, y hay innumerables alusiones a conocidas historias de detectives. Además del asesinato en sí, los personajes vuelven a ser el centro de atención. Así el intrigado espectado, junto al investigador, se adentra gradualmente en sus personajes para descubrir sus secretos y motivos.

Comparado con sus predecesoras, el asesinato en sí, dejando de lado el estigma religioso, es sencillo. La investigación, sin embargo, ofrece varios giros inesperados, algunos de los cuales parecen forzados, pero que, en última instancia, con algunas concesiones, resultan plausibles y aceptables. El quid metafórico reside menos en la credibilidad del supuesto caso de asesinato que en los acontecimientos posteriores.
En cuanto a la dirección, se refiere, la peripecia raya a la altura de sus dos precuelas, pero además de su excelente fotografía y su banda sonora intensamente expresiva, brilla con luz propia gracias a su reparto y diálogos. Además de otra cita icónica de Benoit Blanc, los espectadores disfrutan de diálogos agudos, especialmente durante la primera mitad, y de actuaciones consistentemente excelentes del elenco estelar, incluso si algunos personajes permanecen poco desarrollados. El protagonista principal es Josh O’Connor, quien interpreta a Jud Duplenticy. Complementado por el Benoit Blanc de Daniel Craig y el Monseñor Wicks de Josh Brolin, el carisma de este trío cautiva al público sin esfuerzo.

Título: Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out.
Título original: Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery.
Dirección: Rian Johnson.
Intérpretes: Daniel Craig, Josh O’Connor, Glenn Close, Josh Brolin, Mila Kunis, Jeremy Renner, Kerry Washington, Andrew Scott, Cailee Spaeny, Daryl McCormack, Thomas Haden Church, Jeffrey Wright y Bridget Everett.
Género: Whodunit, Comedia, Crimen, Policial.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 144 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Plataforma: Netflix.
Fecha de estreno: 12/12/2025.
Puntaje: 7 (siete)
