Por Juan Alfonso Samaja
Corren los años ’30 en Chicago. La criatura (Christian Bale) del Dr. Frankenstein visita de manera imprevista a la Dra. Euphronius (Annette Bening), una científica que viene experimentando con la reanimación del tejido vivo en pequeños mamíferos, con el objeto de convencerla para crear una versión femenina de sí mismo, y finalizar, de este modo, con una soledad que lo atormenta.
Crítica
La propuesta es atípica. Si bien toma el punto de partida de la película de James Whale de 1935, hace con la película lo que ésta había hecho con el personaje de la novia; si en la obra del 35, la aparición de ella sólo ocupaba los últimos 10 minutos, aquí es la referencia fílmica sobre la propuesta original lo que ocupa los primeros 10 minutos, para luego elaborar un enfoque personal y bastante distanciado desde lo estético, lo narrativo y lo ideológico.

Desde lo estético, la película elabora un sofisticado andamiaje audiovisual en la línea del cine negro de aquellos años, donde predominan los primerísimos primeros planos, iluminación con gran contraste, y una música realmente lograda, que logra fundirse verdaderamente con el núcleo dramático de la imagen. También se aparta la película de su modelo original en cuanto a lo enunciativo. Aquí, la difunta Mary Shelley parece habitar en una especie de limbo, donde los recuerdos de todas las mujeres asesinadas la atormentan, y desde allí se apropia intermitentemente del cuerpo de Penny (Jessie Buckley) para interpelar a los varones asesinos y desenmascararlos.
Ahora bien, una de las características visuales de Frankenstein ha sido siempre la presencia de costuras, que denuncian y delatan (enuncian y relatan) su hechura a partir de un montaje; como personaje, se trata de una creación cinematográfica parida antes que el propio cine: su unidad está lograda a partir de la edición (costura) de partes/pedazos de otros cuerpos tomados por separado y rejuntados por medio de un artificio. Penny/Ida, sin embargo, presenta un cuerpo sin mácula: ha sido reanimada sin necesidad de pegarle partes de otros cuerpos. Por lo tanto, su identidad compuesta entre la narradora diegética y su personaje (que incluso lleva que no sea fácil distinguir cuando es uno y cuándo la otra) podría interpretarse como el correlato psicológico de una personalidad fragmentada, cosida de a pedazos.

Desde lo narrativo y desde lo ideológico, la propuesta produce la mayor distancia en relación al film clásico, para enfatizar que se trata de una reconstrucción, de una reexposición de una restitución. En este aspecto, el relato se focaliza en la violencia sobre los cuerpos de las mujeres, y en el surgimiento de una resistencia subversiva y furiosa que pretende hacerle frente, tomando a Penny/Ida como su referente. Las imágenes de violencia enceguecida y de furia desbordada que exuda la pantalla al mostrar a las mujeres apropiándose de sus corporeidades como arma de emancipación, le otorgan a la propuesta un temperamento que de algún modo me recuerda la violencia de contrataque contra el statu quo proponía Joker en 2019.
Título: ¡La Novia!
Título original: The Bride
Dirección: Maggie Gyllenhaal.
Intérpretes: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Penélope Cruz, Annette Bening, Julianne Hough, Jake Gyllenhaal, Louis Cancelmi y Jeannie Berlin.
Género: Terror, Fantástico, Drama.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 126 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Warner Bros.
Fecha de estreno: 05/03/2026.
Puntaje: 8 (ocho)
