Por Juan Alfonso Samaja
*Se advierte al lector que la nota contiene spoilers
Grace despierta en un hospital luego de unos días de haber estado en coma. Está esposada a una camilla, y un policía en la habitación pretende tomarle testimonio por la muerte de su esposo y de toda la familia de este último ocurrida en el incendio de la mansión, del cual ella es la única sobreviviente. Nadie cree lo que ella cuenta respecto de lo sucedido, hasta que es demasiado tarde, y su vida vuelve a estar en peligro.
Crítica
La historia retoma exactamente el punto donde ha dejado la película anterior de 2019, sin embargo, no es necesario tener un conocimiento de la primera entrega para entender y disfrutar de esta secuela. En breve el espectador se anoticiará mediante información lateral de todo lo ocurrido durante su casamiento y truncada noche de bodas; lo básico se descubre en la escena del hospital, cuando Grace, a pedido de su hermana, le cuenta todo lo acontecido, y luego el relato irá completando detalles sobre la familia Le Domas durante el resto del argumento.
Después del casamiento, el marido de Grace le ha confesado que su familia tiene un extraño ritual de iniciación para quienes se incorporan al clan: debe sacar una baraja de un mazo de cartas y realizar el juego que allí se proponga. La carta indica “El escondite”, y ella deberá esconderse en algún lugar de la mansión; si consigue mantenerse oculta hasta el amanecer, ganará el juego. Grace se lanza ingenuamente a jugar lo que cree que es un juego de escondidas, ignorando que el verdadero juego consiste en que todos los integrantes de la familia saldrán a cazarla, para intentar darle muerte. Ninguno consigue, finalmente, matarla, todos mueren en el incendio, pero ella sobrevive.

El hecho insólito de que la novia haya ganado el juego trae aparejado en esta segunda película una serie de problemas. La familia Le Domas forma parte de una trama mafiosa junto con otras familias de distintas procedencias, pero a todas ellas las comanda el patriarca de la familia Danforth. Según el estatuto de la organización, al morir una de las familias en el marco del ritual, la jefatura vuelve a ser escenario de disputa para las familias restantes. El mecanismo para acceder al trono es matar a la novia que ha sobrevivido. Grace, ahora junto con su hermana, deberán sobrevivir una vez más hasta el amanecer.
En rigor de la verdad, no es una secuela. La película de 2019 y esta otra de 2026 son la misma película que se ha dividido en dos partes y distribuida en el tiempo en dos proyecciones por separado. Y eso es una de los puntos positivos que presenta el relato.
Si bien esta segunda entrega es notablemente superior a la versión del 2019 (personajes mejor construidos, actores superiores, una trama algo más elaborada, y un giro en el desenlace que la torna que la torna algo menos previsible) se sigue operando sobre una premisa excesivamente lineal: “tenés que sobrevivir hasta el amanecer, mientras intentamos matarte”.
Como sucede en la primera versión, el relato se apoya mayoritariamente en los impactos visuales del gore, y menos en la articulación narrativa, o el desarrollo de personajes. Es cierto, que en esta oportunidad los personajes son más interesantes, complejos, y se dispone de mejores actores. Sin embargo, no se ha sacado el jugo suficiente a todos ellos, muchos de los cuales mueren rápidamente. En este sentido, la incorporación de la hermana (Faith) hubiese sido un recurso estratégico para fortalecer el componente emocional (debido al conflicto presupuesto entre las dos muchachas), pero el personaje no presenta ninguna curva de crecimiento, y su desarrollo a lo largo de la trama queda limitado a ser un botín de guerra.

Si bien la película que nos ocupa es un producto “mejorado” respecto del anterior, deben considerarse como una totalidad, por lo que ya hemos mencionado.
En cuanto a la propuesta, en su conjunto, no es necesariamente mala, pero es excesivamente lineal; se podría haber establecido un mejor contrapunto entre la cacería y las subtramas asociadas a los personajes, pero ello finalmente no ocurre. En esto, la segunda película gana algunos puntos, no sólo por la proliferación de las otras familias, sino por el germen de desarrollo de una línea en particular asociada a una familia específica: los Danforth. De todos modos, esta proliferación no es aprovechada, y la multitud de personajes parece caprichosa y pintoresca, más que funcional al relato.
Finalmente, el mayor defecto de las películas, a mi entender, es lo inverosímil del contexto que justifica el ritual; no se ha desarrollado un marco narrativo adecuado para darle coherencia a la dimensión sobrenatural que está implicada en la historia.

Título: Boda sangrienta 2.
Título original: Ready or Not 2: Here I Come.
Dirección: Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett.
Intérpretes: Samara Weaving, Kathryn Newton, Elijah Wood, Sarah Michellle Gellar, Shawn Hatosy, David Cronenberg, Dan Beirne, Olivia Cheng, Antony Hall, Varun Saranga, Nestor Carbonell y Kevin Durand.
Género: Secuela, Slasher, Comedia negra.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 108 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Buena Vista – Disney.
Fecha de estreno: 19/03/2026.
Puntaje: 7 (siete)
