*Se advierte al lector que la crítica podría contener spoilers
Hace muchos años que Jay y su padre tienen una relación tensa y conflictiva. Esta tensión se incrementa cuando Jay decide dejar el pueblo costero e irse a estudiar lejos de la familia. Algunos años más tarde, el padre enferma de cáncer y decide suicidarse arrojándose al mar. Jay regresa al hogar paterno con la intención de resolver esas deudas emocionales pendientes.
Crítica
La película pivotea alrededor de dos personajes y un vínculo sofocante entre ellos: Mitt (Josh Brolin) y su hijo Jay (Austin Abrams). Por un lado, el padre: un buzo profesional y amante del buceo marítimo y las ballenas, quien siempre ha buscado que su hijo herede esa tradición. Por otra parte, su hijo, Jay: un muchachito que desde la infancia parece haber buscado el amor paterno, pero que, al encontrarse con una figura muy deficiente en lo emocional, termina alejándose drásticamente, y elige irse a estudiar lejos del hogar paterno y del oficio de su padre. En otras palabras, Jay ha elegido ser él mismo, y no una continuación familiar.

El relato se inicia con el acto suicida de Mitt de arrojarse en las profundidades del mar, frente a un diagnóstico terminal que le impide continuar normalmente con sus actividades de buceo. Un año más tarde, Jay regresa al hogar paterno con el objetivo de ingresar al mar y encontrar el cuerpo de su padre. Pero esa misión queda truncada pues en el medio de la labor de buceo, sumergido en un área bastante profunda, queda atrapado en las fauces de un cachalote. A partir de allí, todo el acontecimiento de la película consiste en el intento de Jay por escapar del estómago del gran animal.
La película pretende ser una alegoría del vínculo sofocante entre Mitt y su padre; un padre agobiante y un hijo que se siente atrapado en un entorno que no le permite respirar. La idea de la alegoría es interesante, pero creo que pierde potencia dramática al enfatizar tanto la dimensión “catástrofe” del acontecimiento, y dedicando bastante poco espacio dramático al desarrollo psicológicos de los caracteres individuales, y del vínculo.

La idea de un vínculo sofocante entre padre e hijo es un tópico dramático lleno de potencial para el relato, pero en lugar de trabajar con los vínculos y con el desarrollo de la psicología de cada personaje, la película prioriza el elemento atraccional, otorgando al elemento alegórico (la ballena) un peso dramático que no le corresponde.
El transcurrir de casi toda la película en el interior de la ballena, y en las acciones desesperadas de Jay por intentar liberarse de un destino aparentemente fatal, está muy logrado (y es lo mejor de la película), pero esto no deja de ser un recurso vacío y mecánico, carente de contenido.
Título: La caída de la Ballena.
Título original: Whalefall.
Dirección: Brian Duffield.
Intérpretes: Austin Abrams, Josh Brolin, Elisabeth Shue, John Ortiz, Jane Levy y Emily Rudd.
Género: Thriller de supervivencia, Drama.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 106 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: 20th Century Studios – Disney.
Fecha de estreno: 15/10/2026.
Puntaje: 6 (seis)
