Por Aleix Sales, corresponsal de Nueva Tribuna España
Los tiempos oscuros mueven a los artistas a firmar obras de gran carga contestataria con el fin de combatirlos desde su posición y medio. Esto es lo que ha podido experimentar el cine brasileño a partir del fin del gobierno de ultraderecha de Jair Bolsonaro, despreciativo con la cultura y muy vigilante con la ciudadanía. Gestados en este clima regresivo de coartación de libertades, a pesar de vestirlo de democracia, muchos cineastas han mirado recientemente al pasado de la tenebrosa Dictadura Militar de Brasil, que rigió durante dos décadas (desde 1964 hasta 1985), con el fin de establecer algunos paralelismos con el retrógrado presente y advertir de los peligros de la desmemoria como pueblo, la cual lleva al poder a figuras tan perversas como la mencionada. El exponente más notorio está en Aún estoy aquí (Walter Salles, 2024), que él año pasado se coronó en los Oscar dando a Brasil su primera estatuilla a Mejor Película Internacional, así como ganándose el favor del público con un excelente boca a boca en cada país donde se estrenó. Un año después, Kleber Mendonça Filho, tal vez el director del país más destacado de la actualidad, hace su aportación al fresco colectivo de este periodo brasileño tan duro con El agente secreto.

Aunque sus propuestas siempre han tenido patente una crítica social desde el presente, pero también poniendo en valor la herencia del pasado, sobre todo de su Recife natal, Filho filma su título más claramente político y retrospectivo, mediante el cual poner el foco en las voces reprimidas y amputadas de cuajo por una dictadura que opera con la frialdad e impiedad de un escualo alimentado por la sangre. El agente secreto narra la historia de Marcelo, profesor universitario empujado a refugiarse en Recife en el año 1977 con la finalidad de escapar de sus perseguidores y empezar de cero con su hijo. A diferencia de la película de Salles, mucho más al uso, Filho navega por una variedad de géneros, desde el thriller político al cine policíaco, pasando por el melodrama, notas de terror y algún que otro apunte cómico, en un conjunto desordenado y desencorsetado que, paulatinamente, acaba cobrando sentido.
Y aquí es donde reside la gran fuerza del trabajo del brasileño. La película contiene una sustanciosa cantidad de personajes (dicho sea de paso, magníficamente escogidos desde la dirección de casting) que interactúan con el protagonista, en varias líneas temporales, y contribuyen al retrato del momento. Esto deviene en una propuesta densa que, sin embargo, agarra al espectador sin soltarlo en la construcción lenta y minuciosa, pero hipnótica, que propone Filho. Un dibujo progresivo que atrapa por la naturalidad de las distintas viñetas, la tensión que el cineasta sabe imprimir sin llegar a forzar nada, o la fluidez con la que imbrica los géneros. Aportándole una auténtica y cuidada textura setentera que suma a la inmersión en el relato, El agente secreto también es un homenaje al cine de esa década, ya sea desde su naturaleza como thriller comprometido, así como a las referencias explícitas que anuncia, pintando con una rica capa una película ya de por sí muy sugestiva. Al extenso mapa de Filho, arraigado a la realidad, le suma alguna fuga fantástica que, posiblemente, conforme lo menos orgánico y acertado de la película al sacar y romper un poco con el clima creado, pese a que brinda un pasaje icónico y divertido involucrando a una pierna.

Otro elemento que contribuye a la hipnosis es la formidable interpretación de Wagner Moura, la columna vertebral del film. Moura, como si fuera él mismo un agente secreto, aporta matices en cada una de sus versiones y despliega una amalgama de emociones sin recurrir a recursos expansivos, amparándose en una gestualidad precisa que resulta todo un placer de ver en pantalla. Tan veraz en su encarnación de un hombre culto medio como seductor, el actor desprende magnetismo durante dos horas y media, siendo el alma de un film que, sin él, no causaría el mismo efecto.
Más exigente que otros títulos de su filmografía -para saborearla hay que poner los cinco sentidos-, El agente secreto posee una narrativa sofisticada y potente tejida por un cineasta en pleno dominio de su talento, con el que muestra un sello completamente distintivo. Un bello, rabioso y vigoroso acto de respeto a todas las personas represaliadas por alzar la voz, no exento de guiños juguetones.

Título: El agente secreto.
Título original: O Agente Secreto.
Dirección: Kleber Mendonça Filho.
Intérpretes: Wagner Moura, Maria Fernanda Candido, Gabriel Leone, Carlos Francisco, Alice Carvalho, Roberio Diogenes, Hermila Guedes, Igor De Araujo, Italo Martins, Laura Lufesi, Udo Kier, Roney Villela e Isabél Zuaa.
Género: Thriller, Drama político.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 158 minutos.
Origen: Brasil/ Francia/ Países Bajos/ Alemania.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Maco Cine.
Fecha de estreno: 26/02/2026.
Puntaje: 8 (ocho)
