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sábado, 14 marzo 2026
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Salvador: Una serie que analiza las causas del auge de la violencia ultraderechista

Por Roberto R. Aramayo, corresponsal de Nueva Tribuna España

*Se advierte al lector que la reseña contiene spoilers

Aitor Gabilondo ya logró cautivarme con la serie televisiva Patria, una feliz adaptación de la fabulosa novela homónima firmada por Fernando Aramburu, quien supo pintar un gran fresco del País Vasco, cuando este se vio atenazado por la violencia terrorista desplegada por ETA, retratando a dos familias cuyos avatares compendiaban lo sufrido por la sociedad vasca en aquellos terribles años. Era difícil igualar la intensidad emocional de un libro tan redondo, pero su adaptación cinematográfica consiguió reproducir el tono conmovedor del relato literario.

Acabo de terminar la serie Salvador, otra creación del creador de ficción audiovisual donostiarra. Reconozco que no comencé a verla por su contenido y que sobre todo me atrajo la presencia en el reparto de Luis Tosar, ese actor que interpreta magistralmente cualquier papel como casi nadie más puede hacerlo. Aquí es el protagonista de una historia tan compleja como la vida misma y que arroja cierta luz sobre un fenómeno social cada vez más omnipresente, cual es la violencia juvenil de ultraderecha.

Todos recordamos las imágenes de calles cortadas con grupos violentos que lanzan cócteles molotov a la policía e incendian contenedores a modo de barricadas. Cada cierto tiempo se producen estos incidentes, cuya chispa inicial ni siquiera recordamos. Salvador explora posibles explicaciones que gravitarían en el trasfondo de tanta violencia desaforada. Los partidos de ultraderecha la jalean y se nutren de su existencia, entablando un bucle infinito de acción y reacción.

Culpar a los foráneos del malestar social existente resulta muy fácil de vender. Obviamente la diana del odio son los inmigrantes pobres, porque los extranjeros con el riñón bien cubierto siempre serán bienvenidos e incluso se les ofrecerá la nacionalidad a cambio de una inversión o compra inmobiliaria que maneje cifras con muchos ceros. En vez de analizar los datos reales y reparar por ejemplo en quienes cuidan a nuestros mayores o realizan trabajos muy mal remunerados, lo sencillo es identificar al conjunto de inmigrantes con delincuentes que violan o roban.

En cualquier caso, consumirían prestaciones y servicios que arrebatarían a los autóctonos. El expediente le viene muy bien a las fuerzas conservadoras, porque nos distrae de los beneficios estratosféricos recaudados por la banca o unas pocas empresas que por cierto no contribuyen al erario público como lo hacen los asalariados, aunque luego pretendan oficiar como mecenas filantrópicos.

Desde la política van privatizando los pilares del Estado de bienestar y transfieren el dinero de todos a corporaciones privadas, mientras desmantelan la educación y la sanidad públicas, empeorando las condiciones laborales de un personal sanitario y docente que continúa ejerciendo su labor en medio de la incomprensión ciudadana, pese a los aplausos cosechados durante la pandemia.

El protagonista de la serie que interpreta Tosar se llama Salvador y se juega con su nombre al tratarse de un médico que salva vidas. No estamos ante un héroe al uso. Es un tipo fracasado, que se hizo alcohólico y ludópata para soportar la tensión de su trabajo, descuidando a su familia y perdiendo su condición de galeno, aunque ahora conduzca una unidad medicalizada y atienda urgencias de todo tipo.

De repente descubre que su hija pertenece a un grupo extremista y encima es asesinada en un centro hospitalario grabándose su apuñalamiento. Esto hace que nuestro protagonista intente averiguar quién y por qué han matado a su hija. Experimenta la incomprensión de sus colegas y allegados, acercándose al mundo que frecuentó su hija para comprender qué pudo hacerla ingresar esa especie de secta.

Los episodios van dispensando la intriga convenientemente, sorprendiéndonos con la doble vida de algunos activistas. También hay policías corruptos y otros que no lo son. A Salvador se le hace una oferta muy tentadora, pero decide mostrarse fiel a sus principios y acaba despertando admiración entre quienes le tratan de cerca. Se van perfilando bien bastantes personajes, aunque aparezcan muy poco, gracias a unos diálogos que no tienen desperdicio.

El alucinante fenómeno de los célibes involuntarios que odian a las mujeres porque no ligan y les relegan en su imaginación a ser machos beta, no deja de aparecer también, como lo hacía en Adolescencia, otra serie de alto voltaje absolutamente recomendable.

Título: Salvador.
Dirección: Daniel Calparsoro.
Creador: Aitor Gabilondo.
Intérpretes: Luis Tosar, Claudia Salas, Leonor Watling, Fariba Sheikhan, Candela Arestegui, Pedro Casablanc, Patricia Vico, César Mateo, Alejandro Casaseca, Richard Holmes, Marco Marini y Lucas Ares.
Género: Serie, Drama social, Thriller.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 8 episodios de entre 39 y 51 minutos.
Origen: España.
Año de realización: 2026.
Plataforma: Netflix.
Fecha de estreno: 06/02/2026.

Puntaje: 7 (siete)

 

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