Con una mirada provocadora, situada en los bordes de la marginalidad y en los pliegues menos visibles de la cultura contemporánea, Leo Damario presenta su nueva película y despliega sobre la pantalla cuerpos objeto de deseo y, en igual medida, la ilusión del control sobre nuestras decisiones. Solo Fanáticos se propone examinar los vínculos entre exposición y consumo en la era digital, trazando un mapa incómodo donde lo íntimo deja de pertenecer al ámbito privado para devenir mercancía.
La era de la sobreexposición redefine los cánones de belleza y configura un ecosistema en el que la intimidad se vuelve espectáculo monetizado y la identidad se construye en función de su potencial de viralización. En este contexto, la narración —cruda, de impronta casi documental— se apoya en registros que privilegian la experimentación por sobre la complacencia. Fiel a su impronta transgresora, el director apuesta por una puesta en escena que desafía convenciones formales y desdibuja los límites entre cine y gesto artístico, en una búsqueda que no pretende agradar sino exponer: decidido a incomodar, recurre a procedimientos visuales disruptivos que no sólo interpelan al espectador, sino que lo empujan a reconocerse dentro del mismo dispositivo que observa.

En el centro de la historia, una joven modelo de OnlyFans (interpretada por la debutante Antonella Kruger) queda embarazada de un acaudalado empresario tras una relación fugaz. A partir de ese acontecimiento, el film indaga en las fricciones entre maternidad, deseo y exposición mediática dentro del universo pornográfico, donde los vínculos por conveniencia sustituyen cualquier forma de afecto genuino. En ese marco, el costo de las decisiones se traduce en deudas que exceden lo económico y alcanzan lo emocional, mientras la idea de libertad aparece atravesada por nuevas formas de dependencia.
En este universo, la perversión no irrumpe como anomalía sino como lenguaje dominante: una gramática del presente en la cual el cuerpo se negocia, la intimidad se exhibe y la subjetividad se fragmenta. Para contrapesar esa lógica, la película encuentra un sostén en la solidez del trabajo actoral, que aporta espesor humano a personajes que podrían haber quedado reducidos a meros arquetipos. El elenco —al que se suman Nacha Guevara, Martín Slipak, Emilia Attías, Rafael Spregelburd, Donato de Santis, ‘Turco’ Naim y Benjamín Vicuña— compone un mosaico de presencias que potencia la dimensión coral del film.

La banda sonora, con canciones de Carca y del propio realizador, refuerza ese clima de extrañamiento donde lo emocional aparece mediado por capas de artificio. En última instancia, la película no ofrece respuestas, sino que intensifica la incomodidad: ¿qué queda del deseo cuando todo puede ser consumido?, ¿qué valor conserva la intimidad cuando su exposición se vuelve condición de existencia? Así, en lugar de clausurar sentidos, la obra insiste en abrir fisuras. Y es en esas grietas —donde el espectáculo revela su reverso y la promesa de visibilidad se transforma en condena— donde este cine encuentra su potencia más inquietante.
El recorrido por festivales alternativos y las funciones en salas independientes de Buenos Aires confirman la pertenencia de esta obra a una zona de riesgo, donde la cosificación del erotismo y la mercantilización del cuerpo no se presentan como denuncia lineal, sino como síntomas de época. En ese territorio, las búsquedas conceptuales y estéticas dialogan con el hartazgo y las presiones de la vida moderna, revelando un trasfondo de vacío que ninguna visibilidad parece colmar.
Título: Sólo fanáticos.
Título original: Idem.
Dirección: Leo Damario.
Intérpretes: Antonella “China” Kruger, Nacha Guevara, Martín Slipak, Emilia Attías, Benjamín Vicuña, Rafael Spregelburd, Donato de Santis, Esteban Lamothe, Tomás Fonzi y Turco Naim.
Género: Thriller, Drama.
Calificación: AM 16 años con reservas.
Duración: 77 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Digicine.
Fecha de estreno: 19/03/2026.
Puntaje: 6 (seis)
