Por Joan Segovia, corresponsal en España
Sitges 2026 – Día 4: Rememorando clásicos
Siendo domingo y mañana un lunes festivo, Sitges se llenó hasta los topes cómo no podía ser de otro modo. Las calles atestadas y las salas también. Para que luego digan que el cine está muerto y que la gente prefiere quedarse en casa viendo películas en plataformas de streaming que salir a vivirlas en las butacas de las grandes salas. Festivales como este y días como hoy solo logran demostrar cuán equivocada es esa idea.

Hoy Sitges celebró el 30º aniversario de Tesis de Alejandro Amenábar. Una de las más sólidas obras del terror español de los 90 y es un placer poder disfrutar de ella de nuevo en la gran pantalla. No creo que sea necesario hablar del filme a estas alturas, pero es un opus imprescindible para todo fan del género. Tampoco es el único clásico que han traído este día. King Kong de John Guillermin en 4K, una versión restaurada con motivo de su 50º aniversario tenía su público fiel esperando a que las puertas se abrieran para empezar la sesión.

Arranqué la tarde con Too Many Beasts de Sarah Arnold. Una comedia negra en la Francia rural, donde una sobrepoblación de jabalíes está causando el caos. Un policía impulsivo y su terapeuta iniciarán una investigación fuera de la ley para encontrar el motivo tras este extraño fenómeno. La historia roza el humor a lo largo de los dos primeros tercios de la película para terminar cayendo de lleno en él al final. Este pequeño plus de situaciones cómicas le resta al resultado final. Lástima ese tercer acto.

Seguí con The face of horror de Anna Biller, responsable de The Love Witch que tantas buenas críticas recibió en Sitges hace un tiempo. Sin embargo, en este caso la película se cae a pedazos en sus primeros compases. Toda ella está rodada como uno de los grandes clásicos del Technicolor, al igual que su anterior largometraje, pero los decorados y los ropajes de los actores se perciben de baja calidad, resultando en apariencia una obra de teatro amateur de bajo presupuesto. La historia narra la vida, amores y desamores de una joven hija de un granjero en la época medieval y su romance con un joven y adúltero caballero. Es cierto que la película trata temas sociales actuales con el prisma de la edad media, pero tampoco es que profundice en ellos.

Y rematé el día con FLAPJAX de Rocko Zevenbergen y Gator Face de Padraig Reynolds. La primera es una película de serie B extravagante sobre una conspiración extraterrestre que incluye una cadena de comida rápida en decadencia y una vieja estrella del pop ya retirada. La premisa es tan absurda como la puesta en escena. Supongo que el objetivo era hace humor con una idea loca, pero excepto por el final, no fue un placer verla. La segunda es el tropo del slasher donde un grupo de adolescentes se queda atrapado en los pantanos de Florida siendo perseguidos por un Jason de baratillo que viste una máscara de cocodrilo y unos adoradores de una secta de los caimanes. Sin duda, no fue el mejor pase del día.

Se quedó en el tintero Engendro/ Nightborn de Hanna Bergholm, directora de Hatching, una de las más esperadas por el público. Un matrimonio se traslada a una casa aislada en un bosque finlandés para formar allí un hogar y una familia. Pero tras el nacimiento de su primer hijo, la madre empieza a notar que algo horrible le sucede al bebé y nadie de su entorno le hace el más mínimo caso. Una visión exagerada y surrealista de lo que muchas madres padecen en la vida real, viéndose aisladas socialmente e ignoradas cuando claramente necesitan apoyo y comprensión. Una pena que volasen las entradas y me quedase sin butaca.

