Por Pablo E. Arahuete
La enseñanza de la lectoescritura a niños sordos es una encomiable tarea que requiere paciencia, dedicación y mucha amplitud para encontrar de maneras creativas herramientas al alcance para construir un proceso de aprendizaje y lenguaje diferente al tradicional. Eso es lo que transmite el incansable trabajo de Alejandra Agüero, protagonista de este fascinante documental, Escuela de sordos, de la directora Ada Frontini, que ahora se estrena en el circuito porteño pero que ya fuera exhibido en Mar del Plata con motivo del Festival y en el último BAFICI.

La virtud de la directora consiste en reflejar desde las imágenes; desde los registros de la realidad (planos fijos dotados de detalles), en plena tarea de enseñanza y comunicación, que existen maneras de comunicarse que exceden las palabras y que van más allá de la impronta de las señas, elemento constitutivo del lenguaje empleado por los sordos. Y así como la comunicación se expresa desde el nexo entre el pensamiento y el lenguaje -es muy interesante que Alejandra haga hincapié en el uso de la cabeza de sus alumnos- también surgen los obstáculos de la incomunicación, esa otra realidad que se superpone y a la que toda persona que no escucha se enfrenta diariamente.
La experiencia cinematográfica de la incomunicación entonces encuentra en este dispositivo del documental de Ada Frontini el mejor espejo para que el espectador oyente se sumerja desde la subjetividad y la proximidad de las imágenes en un mundo sin palabras, al que solamente la velocidad del viento removido por el frenesí de las manos le impregna sonido. Las charlas entre Alejandra y Juan, las discusiones sobre las diferentes corrientes del lenguaje de señas argentino no tienen desperdicio y son sencillamente geniales desde el punto de vista conceptual y cinematográfico para sintetizar en términos audiovisuales -la paradoja es notable- la dinámica de otro tipo de lenguaje igual de profundo y rico que el hablado. Alejandra pregunta a su interlocutor cuál es la seña para palabras no contempladas por el lenguaje de señas, y admite que al no conocer, inventa pero el otro la entiende igual.

Desde otro ángulo, la apuesta y fe de esta maestra en el trabajo consciente y siempre apuntando al aprendizaje encierra un verdadero mensaje de perseverancia, que se despoja del valor cuantitativo y abraza lo cualitativo como parte de un proceso de transformación de la persona, que se sintetiza en la última escena que es conmovedora y resume la verdad captada por una cámara que no influye en el entorno y sabe observarlo desde la distancia necesaria para hacer de la intimidad su mayor aliado.
Título: Escuela de sordos.
Dirección, Fotografía, diseño de producción: Ada Frontini.
Guion: Pablo Checchi y Ada Frontini.
Edición: Lorena Moriconi, Pablo Checchi y Ada Frontini.
Intervenciones de: Alejandra Agüero, Juan Druetta, Joaquin Ferrari, Ivo Palacios, Juan Pablo Maidana, Eugenia Lentini y Juan Jose Gómez.
Género: Documental.
Duración: 72 minutos.
Origen: Argentina.
Año Realización: 2013.
Distribuidora: Obra Cine.
Fecha Estreno: 10/08/2014.
Puntaje: 8 (ocho)
