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jueves, 28 mayo 2026
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Amarga Navidad: El egoísmo detrás de la ficción

Por Iara Reboredo

Amarga Navidad confirma algo que ya parecía evidente en el cine reciente de Pedro Almodóvar: su interés ya no pasa por el exceso melodramático de sus primeras películas, va más por explorar la fragilidad emocional desde un lugar mucho más íntimo, personal y reflexivo. Después de Dolor y gloria, el director vuelve a acercarse a la ficción reflejándose a sí mismo, aunque esta vez lo hace desde una estructura más fragmentada y arriesgada, donde realidad y ficción se mezclan constantemente.

Leonardo Sbaraglia (actor que ya trabajó con Almodóvar en Dolor y Gloria) interpreta a Raúl, un cineasta prestigioso que hace años no saca una película, y que actualmente se encuentra en crisis creativa. Claramente, este personaje funciona como un alter ego del propio Almodóvar; un hombre emocionalmente distante y obsesionado con terminar un nuevo guion, Raúl comienza a construir una historia alrededor de Elsa Rosado (interpretada magistralmente por Bárbara Lennie). Elsa es una directora “de culto” (que hace varios años no saca una película), y actualmente se encuentra atrapada en un agotamiento emocional constante. A partir de ahí, la película se mueve entre distintas capas de ficción donde los hechos forman parte de la película que Raúl intenta escribir, pero se asemejan a la realidad donde él vive.

El alma de Amarga Navidad está en como conecta la ficción con la “realidad”. Ese juego que se forma no es nuevo dentro de la filmografía de Almodóvar, pero acá aparece atravesado por algo mucho más incómodo: el cinismo del guionista, la idea de cómo el artista puede terminar utilizando el dolor ajeno como base creativa. Amarga Navidad no romantiza el proceso de creación, al contrario, lo muestra desde el egoísmo puro y duro, al punto de que llega a ser destructivo. Raúl escucha, observa y absorbe las tragedias de quienes lo rodean para transformarlas en cine, y la película parece preguntarse constantemente si existe una diferencia moral entre crear una obra y aprovecharse de los demás.

Por momentos, el resultado final se siente desordenado. Hay personajes que entran y salen de la historia sin demasiada explicación, escenas que parecen no conducir a ningún lado y una narrativa que avanza de manera fragmentaria. Sin embargo, gran parte del encanto de Amarga Navidad está justamente ahí, en cómo se está construyendo la película de Raúl dentro de la película de Almodóvar. El director abandona cualquier intención de estructura clásica para construir un relato que funciona más como un rompecabezas, a mi parecer, la ambigüedad de la historia y ambas tramas coexistiendo encajó a la perfección en el proyecto.

Visualmente, mantiene su gran capacidad de distribuir los espacios, exagerar el decorado y la teatralidad de los cuerpos filmados. La verdadera fuerza visual aparece en la composición de los planos, la simetría y el notorio cambio de tonalidades que manejan ambos universos para diferenciarse.

También vuelve a aparecer una de las grandes virtudes del director, y es su capacidad para filmar la intimidad en base a algo externo al personaje. Para resaltar este punto, quiero mencionar el uso de una canción de Chavela Vargas y toda la construcción de la escena alrededor de ese hecho, una escena increíble, poética, y dolorosa. Estos detalles son los que le aportan magnitud a la trama, y ahí aparece el mejor Almodóvar, el que entiende cómo convertir esos gestos en escenas desgarradoras.

El principal problema aparece en el tramo final, cuando la película intenta explicar demasiado algunas ideas sobre el arte y el dolor, y se extravía en un final inconcluso. Ahí pierde parte de la naturalidad e incomodidad que había construido hasta entonces. Más allá de eso, Amarga Navidad deja la sensación de estar frente a un artista que sigue buscando nuevas formas de revisitar sus obsesiones desde un lugar más vulnerable.

Más que una confesión o una autobiografía encubierta, Amarga Navidad termina siendo una película sobre la culpa de crear, sobre el miedo a que detrás de toda gran obra exista siempre un gesto inevitablemente egoísta.

Título: Amarga Navidad.
Título original: Idem.
Dirección: Pedro Almodóvar.
Intérpretes: Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez-Gijón, Vicky Luengo, Patrick Criado, Milena Smit, Quim Gutiérrez, Carmen Machi, Rossy de Palma.
Género: Drama metacinematográfico.
Calificación: R-13 años.
Duración: 111 minutos.
Origen: España.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Warner Bros. Argentina.
Fecha de estreno: 28/05/2026.

Puntaje: 8 (ocho)

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