back to top
martes, 20 enero 2026
InicioCine Argentino76 89 23: Cuando el cine pinta tan bien tu aldea que...

76 89 23: Cuando el cine pinta tan bien tu aldea que mete miedo

Por Juan Alfonso Samaja

25 años más tarde, el documental narra la historia de la realización de la película 76-89-03 (2000) de la dupla Bernard/Nardini, así como los problemas de recepción crítica que tuvo en su momento.

Crítica

Sobre el asunto documentado

Puesto que el documental tematiza una película que quizás no todo el mundo conozca, dedicaré unas breves líneas a comentar algunos elementos básicos de la película y el contexto en el que se presentó.

La película del año 2000 estuvo escrita y dirigida por Cristian Bernard y Flavio Nardini. Lleva por título 76-89-03; las primeras dos fechas son alusivas a dos momentos históricos, sintomáticos de la argentinidad porteña: el comienzo del terrorismo de Estado, y el amanecer menemista. La tercera cifra es, en cambio, una prospectiva inspirada en los ánimos colectivos que se vivían en las proximidades de la debacle del 2001.

La historia está centrada en tres personajes: Dino, Salvador y Paco. Aunque no hemos visto desarrollarse esta amistad desde la infancia (pues se presentan viñetas de ellas por separado) pareciera tratarse de una amistad fuerte, aunque no exenta de contradicciones. Se trata de personajes individuales ambivalentes y complejos, difícilmente encasillables en una categoría moral tipificada (Por ejemplo, la ternura que expresa Dino por Paco no le impide en lo más mínimo tomar la decisión de cagarlo con el reparto de un dinero que han conseguido). Ni buenos ni malos: síntoma de una época con contradicciones no resueltas.

Cristian Bernard, codirector de 76-89-03, expone sus ideas en el documental de Federico Benoit.

La premisa del argumento comienza con la común fascinación que los tres muchachitos sienten, desde pequeños, por una bomba mediática llamada Wanda Manera. El segmento del 89, retrata un ambiente pesado y de frustración, donde nada parece estar hecho a la medida de las expectativas que tenían en su infancia. El personaje de Paco es la mejor alegoría de ese ánimo colectivo: obligado, por la circunstancia económica, a casarse con una mujer que detesta y a vivir con la familia de esa mujer que lo subemplea, y lo oprime. En este sentido, el futuro de Paco parece representar la renuncia a todo aquello que es su deseo.

Dino y Salvador se han reunido en un bar para tomar los últimos tragos de soltero con Paco, quien se casará al día siguiente. Pero en verdad, sin que Paco esté al tanto, Dino y Salvador le han organizado una despedida de soltero, contratando a una prostituta para que Paco tenga la noche de sexo de su vida, y espera que con ello se anime a cancelar la boda.

Al subirse al auto con la excusa de llevarlo de regreso a la casa, Salvador advierte que ese auto no es el suyo, y que ha subido a un auto idéntico al suyo por error. Al revisar el auto, descubren que en el baúl hay guardado un paquete sustancioso de cocaína de alta calidad. Ante la situación, deciden quedarse con la droga e intentar venderla a un contacto que Dino les menciona. La idea es que con ese dinero podrían contratar a Wanda Manera para una noche de sexo entre todos. Sin embargo, Paco y Salvador, escépticos, le dicen que Wanda está en otro nivel, y que no aceptará tener sexo con ellos; Dino acepta el desafío y propone una apuesta: si Wanda acepta, Salvador le entrega su auto, y Paco deberá cancelar la boda.

La trama continúa con la peripecia de la venta de la droga y los acontecimientos siguientes donde nada sucederá como lo esperan.

Sol Alac, que interpretó a Wanda Manera en 76-89-03, también participa en el documental.

La recepción de la película

Como sucede con todo comentario provocador y políticamente incorrecto que busca incomodar y mostrar lo que nadie quiere ver y reconocer de sí mismo, la película pretendió mostrar con ironía ciertas miserabilidades de la clase media porteña. Pero esa ironía no fue percibida, y un grupo de críticos nucleados en la revista El Amante Cine llevaron adelante una campaña de desprestigio bastante inusual, llamando a un boicot. Era una película que no debía ser vista, fue acusada de xenófoba, misógina, y cosificadora, adjudicándose a los realizadores y a los intérpretes las posiciones que los personajes hacían dentro de la ficción.

Nada importó la originalidad de su concepto, de su puesta en escena, de su preciosismo fotográfico, de la eficacia de sus diálogos. A nadie pareció preocuparle, tampoco, que el propio medio televisivo realizaba las mismas actitudes, pero sin la ironía. Quizás lo que molestó de la película es el juicio crítico que se percibe en la representación de los personajes, y al mismo tiempo su humanidad, pues tampoco se hizo de los personajes un chivo expiatorio que sirviera linealmente para hacer catarsis. Esta película obligaba a autocriticarse, verse en ese espejo y aceptar que somos también eso monstruoso que reprimimos.

La película completa, aunque en una versión de no muy buena calidad, puede verse a través de YouTube.

Sobre el documental

El documental tiene un doble mérito: en principio, consigue entusiasmar al público para visionar nuevamente el material original, o conocerlo por primera vez para quienes no lo conocían previamente (como ha sido mi caso). Esta sola cualidad basta ya para considerarlo inspirador, y muestra el amor genuino que el realizador y su equipo tienen por el objeto de estudio. La eficiencia de un documental debe parecerse a la función de un signo en el contexto del lenguaje: si el signo llama demasiado la atención, y distrae de aquello que representa, fracasa como signo. Por ende, el buen documental es aquel que se niega a sí mismo para representar a lo documentado, y ponerlo en primer lugar.

Esta primera cualidad se cumple a través de un virtuoso contrapunto entre las entrevistas a los realizadores, intérpretes y críticos, y las imágenes de archivo de la recepción en los medios que tuvo el film en su momento. Todo ello acompañado de escenas seleccionadas de la película original expuestas según un esquema argumental que replica el de la propia película, objeto del homenaje: separación en episodios con títulos, sobre las imágenes de aquella Buenos Aires en blanco y negro de fin de siglo.

Pero el documental no llega a negarse completamente como producto. Tiene un mérito propio que excede a la película que tributa: consigue reconstruir un panorama lúcido de época, a partir no sólo de un interesante análisis de la película 76-89-03, sino también del contexto de recepción en que se vio afectada la visibilidad del producto. Esto logra que el documental no tenga sólo un carácter nostálgico sobre la película que valora, sino que pueda revitalizar el núcleo de su propuesta, ampliando y reflexionando sobre aquellos tópicos que la propia película aborda: nuestro doble discurso en torno al machismo, la cosificación, la hipocresía, y el exitismo del sálvese quien pueda de cierto sector de la clase media argentina. En este sentido, el documental no sólo habla de una película, sino que constituye un anexo necesario, para que los planteos oscuros que la película tematiza –absolutamente vigentes- puedan seguir teniendo visibilidad.

FUNCION IMPERDIBLE

Cine Gaumont – Av. Rivadavia 1635
JUEVES 15 DE ENERO – 20.30HS 

Vení a disfrutar de la función con el director y el equipo

Título: 76 89 23: Una historia que no merece ser contada.
Dirección: Federico Benoit.
Intérpretes: Fernando Martín Peña, Cristian Bernard, Flavio Nardini, Chaya Miranda, Sol Alac, Martin Slipak, Elizabeth Vernaci, Agustina Kämpfer, Marcelo Piñeyro, Juanchi Baleirón, Sandra Gugliotta y Guillermo Aquino.
Género: Documental de cine.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 95 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Independiente.

Puntaje: 10 (diez)

NOTAS RELACIONADAS

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

CineFreaks: Balance de 2025

Brigitte Bardot: Iniciales BB