Por Aleix Sales, corresponsal de Nueva Tribuna España
Después de años dedicados a productos mediocres para plataformas, Paul Feig vuelve a la gran pantalla con un thriller doméstico que, en esencia, es carne de telefilm de sobremesa de cadena privada, pero cuyo resultado justifica esa mejoría de categoría. La empleada se emparenta más con la línea del Feig de Un pequeño favor (2018) que con la de sus trabajos cómicos (Damas en guerra, Chicas armadas y peligrosas, Spy: Una espía despistada), al narrar la historia de Millie (Sydney Sweeney), una joven de pasado truculento que entra a trabajar como criada en la lujosa casa de un adinerado y perfecto matrimonio (Amanda Seyfried y Brandon Sklenar) con hija. Pronto, la fachada idílica acabará cayéndose y las tensiones bajo el mismo techo empezarán a estallar.

La adaptación del bestseller de Freida McFadden puede parecer una obra tópica en su planteamiento, barata e incluso insulsa, pero posee la virtud de reactualizar y renovar la perspectiva de los sexy thrillers emblema de los 80 y 90 al situarla, contra todo pronóstico, en una lectura feminista y reivindicativa que la acerca más a propuestas como Hermosa venganza (Emerald Fennell, 2020) -salvando las distancias-, que de Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987). Del mismo modo que el trasfondo de sus personajes, lo que las apariencias sugieren acaba reconfigurándose mientras se van desenmascarando las capas, dando lugar a un entretenimiento menos banal de lo esperado. Comenzando como una película naíf de un idóneo lugar para empezar una nueva vida, derivando luego en una arquetípica y peligrosa rivalidad entre mujeres por un hombre, La empleada consigue desmitificar la convención mediante un cambio en el punto de vista y unos giros de guion de 180º (algunos de ellos se ven venir), que suponen la salsa de este plato perversamente preparado. Poniéndose más bestial y sucia en su segunda mitad, la película no se deja llevar por el tono camp que una hipotética “pelea de gatas” podría suscitar, tomándose algo más en serio de lo que debería a sí misma, teniendo en cuenta la ingenuidad de algún escenario o actitud que plantea.

Feig filma con rutina, pero rema a favor de un libreto que es el fundamento base de una tensión que se construye a cada paso, mirada, reacción y, finalmente, volantazo. Acertada también es la dupla femenina protagonista, con una Amanda Seyfried que se lleva la mejor parte y una Sydney Sweeney que funciona como antiheroína. El tercer vértice del triángulo es el más que correcto Brandon Sklenar, que da totalmente el pego como el hombre de los sueños de cualquiera.
Aceptando los ingredientes llamativos de su propuesta, es decir, puro relato, bordeando el delirio, en busca del impacto protagonizado por gente extraordinariamente atractiva, uno no puede más que rendirse ante uno de los placeres culpables más juguetones y divertidísimos del año. Aunque quizás deberíamos empezar a quitar el adjetivo “culpable” y abrazar sin tapujos los melodramas repletos de chismes llevados al extremo.
Título: La Empleada.
Título original: The Housemaid.
Dirección: Paul Feig.
Intérpretes: Amanda Seyfried, Sydney Sweeney, Brandon Sklenar, Michele Morrone, Elizabeth Perkins, Indiana Elle, Megan Ferguson y Ellen Tamaki.
Género: Basado en novela, Thriller.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 131 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: BF+Paris Films.
Fecha de estreno: 01/01/2026.
Puntaje: 7 (siete)
