Por Omar Tubio

Hay en Lágrimas del sol una cantidad tal de situaciones inverosímiles, diálogos ridículos y frases para la posteridad imposibles como para integrar una antología de lo que no debería hacerse en una película. Pese al oficio de Fuqua la trama se hunde sola gracias a un guión tan espantoso como reaccionario…

Lágrimas del sol: Delicias del Tercer mundo 2


¿Cuáles son los criterios de noticiabilidad? ¿Qué importancia le dan los medios a determinadas noticias? Esto es, a grandes rasgos, lo que se pregunta y cuestiona en el libro La tiranía de la comunicación. Su autor Ignacio Ramonet sostiene que el interés que despierta un determinado suceso está ligado a diversos factores: las personas involucradas en él, lo famosas que éstas puedan ser, la cantidad de gente, la cercanía geográfica o su incidencia en lo social y económico. Estos factores son cambiantes y no siempre se respetan, y pone como ejemplo a África. ¿Cuántas veces un hecho sucedido allí es primera plana en los diarios? Muy pocas, y en general cuando lo fue, ha sido debido a alguna masacre masiva cometida por cuestiones étnicas o a algún dictador caído en desgracia. La cantidad de muertos en ese tipo de matanzas es de gran dimensión y llaman la atención de la prensa mundial en un primer momento, pero esa atención disminuye ante la repetición de los hechos. Y como en África esto es moneda corriente, el lector, el espectador, el oyente, se van insensibilizando.

Lágrimas del sol: Delicias del Tercer mundo 3Todo esto viene a cuento a raíz del estreno de Lágrimas del sol, ya que la trama se sitúa en territorio africano. Estos últimos años el cine bélico americano se ha interesado con asiduidad en el continente negro. Reglas de combate (2000) retrataba un confuso episodio en Yemen, y La caída del halcón negro (2001) nos adentraba en una riesgosa misión en Somalia. Ambas eran, ideológicamente hablando, bastante funestas.

En el caso que nos ocupa la cuestión no escapa a la regla imperante. Un breve y explicativo comienzo nos informa de la situación política y social en Nigeria, donde se acaba de cometer un magnicidio asesinando al Presidente y a toda su familia. Las calles son un caos, la violencia se hace sentir y el ejército rebelde promete arrasar con cualquier vestigio del gobierno anterior. Mientras tanto, en las cercanías oceánicas, los americanos están en alerta. Allí entra en escena nuestro héroe de turno: el Teniente Waters (Bruce Willis), a quien, junto a un Lágrimas del sol: Delicias del Tercer mundo 4reducido grupo de marines, se le encomienda la expeditiva misión-rescate de una médica de campaña (Mónica Bellucci) y de sus colaboradores inmediatos situados en medio de la jungla, antes del arribo de las fuerzas rebeldes. La orden es no intervenir en ningún conflicto y sólo repeler ante posibles hostilidades. Pero lo que en principio parece un trabajo de rutina, se complica ante la negativa de la bellísima doctora de abandonar a los enfermos y nativos, y librarlos a una segura muerte. Entre idas y venidas la morocha se sale con la suya y Waters debe conducir al grupo al lugar del rescate, donde obviamente la verdad sale a relucir: la única que seguirá viaje es ella.

En ese punto el film hace un quiebre y la conciencia americana personificada en el hasta ese momento rudo teniente se hace presente. Las atrocidades de las que comienza a ser mudo testigo hacen mella en su forzada obediencia debida, y es entonces donde decide quebrantar las órdenes y empezar a hacer justicia por mano propia. Esto es, llevar a sus hombres a participar de un conflicto ajeno y creer (como siempre) que se está haciendo lo correcto. Por supuesto, los componentes del ejército rebelde africano son más aberrantes y sanguinarios que los orcos de El señor de los anillos, pero el reducido batallón no se amedrentará ante nada. Ni ante la apabullante mayoría numérica del enemigo, ni ante la negativa de sus propios superiores de mandar ayuda.

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Situaciones inverosímiles, diálogos ridículos y rimbombantes, frases para la posteridad, como la que el único soldado negro del batallón esgrime con los ojos húmedos en lagrimas: “ellos también son mi gente…”, quizás recordando algún viejo capítulo de la serie Raíces!!! Todo esto hace que más allá de los logros formales (que cualquier producto mainstream como este tiene) y de que Antoine Fuqua sepa cómo mover la cámara (no olvidemos que dirigió la muy interesante Día de entrenamiento), la película se hunde sola gracias a un guión espantoso y reaccionario, donde el patriotismo y la valentía se confunden con algo mucho más bajo y diferente: la hipocresía.

Bruce Willis, uno de los actores más subvalorados de Hollywood, luce más pétreo que nunca Lágrimas del sol: Delicias del Tercer mundo 6y Monica Bellucci no es decididamente la actriz más indicada para este rol, quien en medio de la selva y entre enfermos agonizantes luce con el delineador en sus ojos y rimmel en las pestañas. La coquetería es una cosa, ¿pero la credibilidad?

De esta manera, Hollywood una vez más nos vende la idea de que mientras ellos -los americanos- estén cerca, el mundo puede quedarse… ¿tranquilo?

Lágrimas del sol: Delicias del Tercer mundo 7Título: Lágrimas del sol
Titulo original: Tears of the sun
Director: Antoine Fuqua
Género: Acción, Bélica, Drama
Intérpretes: Bruce Willis, Monica Bellucci, Cole Hauser, Eamonn Walker y Tom Skerritt
Duración: 121 minutos
Origen: Estados Unidos
Año Realización: 2003
Distribuidora: Columbia
Calificación: Para mayores de 13 años
Fecha Estreno: 19/06/2003

Puntaje 2 (dos)

 

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